JUC


  • En un nuevo post del blog de Abooga, el directorio para encontrar a tu abogado especializado en Derecho de Familia, seguimos abordando cuestiones que surgen en el día a día de las crisis de pareja.

En un divorcio contencioso, la alta tensión emocional y el conflicto patrimonial o sobre la custodia pueden llevar a que una o ambas partes incurran en conductas que sobrepasan el ámbito civil y constituyen delitos tipificados en el Código Penal. Así se desprende de la lectura del articulo que se puede consultar aquí

Por eso, es fundamental seguir las orientaciones de tu abogado de familia y evitar la confrontación desmedida con la expareja, ya que este tipo de situaciones pueden volverse en tu contra con graves consecuencias legales.

Evitar o minimizar los problemas en un divorcio contencioso exige combinar una estrategia procesal firme, una gestión patrimonial rigurosa y un estricto control emocional. Aunque el procedimiento sea contencioso, mantener el conflicto bajo control evita que el proceso se encarezca, se alargue innecesariamente o derive en la vía penal.

En el artículo se detallan algunos delitos en el ámbito económico y patrimonial, como la retirada de fondos comunes, que puede constituir un delito de apropiación indebida, al igual que cambiar la cerradura de la vivienda puede considerarse un delito de coacciones (art. 172 del Código Penal).

Junto a estos, existen delitos por espiar al otro u obtener pruebas de forma irregular. Por ejemplo, la grabación de conversaciones o la colocación de cámaras y micrófonos para vulnerar la intimidad ajena incurre en el delito de descubrimiento y revelación de secretos (art. 197 CP).

Al mismo tiempo, se advierte sobre delitos relacionados con los hijos, como el impago de pensiones, tipificado en el artículo 227 del CP, o las consecuencias derivadas del incumplimiento reiterado del régimen de visitas.

En este tipo de escenarios, lo ideal es delegar la gestión del caso en tu abogado de familia para evitar entrar en una espiral de conflicto que no beneficia a nadie. En una separación o divorcio hay que mantener la cabeza fría y seguir siempre el consejo de un letrado especializado.