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Carmen Varela Alvarez, socia directora de Carmen Varela Abogados de Familia

La estrategia procesal no consiste en hacer más, sino en saber exactamente qué hacer, cuándo hacerlo y, sobre todo, cuándo no hacerlo.

Hay algo que se aprende con los años de ejercicio profesional y que, curiosamente, no siempre se enseña cuando empezamos a ejercer la abogacía. No gana necesariamente quien más preguntas hace, quien más testigos propone o quien más documentos aporta. Muchas veces sucede precisamente lo contrario.

Cuanta más experiencia tienes, más consciente eres de que una pregunta innecesaria puede arruinar un buen interrogatorio, de que un testigo puede perjudicar más que ayudar y de que aportar demasiada documentación puede acabar diluyendo lo verdaderamente importante. La experiencia también consiste en aprender a descartar.

¿Cuántas veces hemos salido de una vista pensando que aquella última pregunta sobraba? ¿Cuántas veces un testigo que parecía favorable ha terminado complicándonos el procedimiento? ¿Y cuántas veces hemos visto cómo una prueba pericial aparentemente sólida perdía buena parte de su fuerza con apenas tres preguntas bien formuladas? Son situaciones que forman parte del ejercicio diario de nuestra profesión y que demuestran que conocer el Derecho no es suficiente. También hay que saber construir una estrategia, preparar la prueba y tomar decisiones, muchas veces en cuestión de segundos.

El tercer módulo del Método CVA estará dedicado precisamente a una de las habilidades más importantes de nuestra profesión: la estrategia procesal y la preparación de las vistas. Pero no desde una perspectiva teórica, sino desde la práctica real de los juzgados, con situaciones que todos hemos vivido y decisiones que pueden marcar la diferencia entre una buena defensa y una defensa verdaderamente eficaz.

Hablaremos de cómo se construye una estrategia desde el primer momento, de cómo identificar los hechos que realmente necesitamos acreditar, de qué prueba conviene proponer y de cuál es preferible prescindir. Porque no todo lo que nos cuenta un cliente tiene relevancia procesal, ni todo lo que puede probarse necesita ser probado.

Uno de los grandes retos de la abogacía de familia consiste precisamente en separar el conflicto emocional de aquello que jurídicamente puede resultar determinante, sin perder nunca de vista los intereses que estamos defendiendo.

Y dedicaremos una atención especial a los interrogatorios. Cómo prepararlos, cómo estructurarlos, cómo anticipar las respuestas y cómo reaccionar cuando la declaración toma un camino inesperado. Cuándo preguntar, cuándo insistir, cuándo cambiar de dirección y cuándo es mucho mejor guardar silencio. Porque un buen interrogatorio no se mide por su duración, sino por lo que consigue.

 A veces cinco preguntas son suficientes. Otras veces, la decisión más inteligente consiste en no formular ninguna.

También trabajaremos la preparación de los testigos propios, los interrogatorios de los testigos adversos y la manera de afrontar declaraciones que pueden perjudicar nuestra posición. Cómo detectar contradicciones, cómo aprovecharlas sin dar oportunidad a explicaciones innecesarias y cómo mantener el control de un interrogatorio sin convertirlo en un enfrentamiento personal.

La prueba pericial tendrá igualmente un papel protagonista. Cómo valorar si necesitamos un informe, cómo seleccionar al perito adecuado, cómo definir las cuestiones técnicas que deben analizarse y cómo justificar la pertinencia y utilidad de esa prueba.

Y, especialmente, cómo preparar el interrogatorio de un perito adverso, identificar las debilidades de sus conclusiones y saber qué preguntas pueden resultar decisivas, respetando siempre la independencia del profesional.

Pero hay una cuestión sobre la que quiero insistir especialmente: menos es más. Nuestros clientes suelen pensar que cuantos más documentos presentemos, más testigos llevemos y más preguntas hagamos, mejor defendidos estarán. Y a veces los propios abogados caemos en esa misma dinámica.

Sin embargo, una estrategia sólida exige seleccionar, priorizar y saber renunciar a aquello que no aporta valor. No se trata de hacer menos por comodidad, sino de conseguir más con cada actuación.

Durante estas dos jornadas no habrá únicamente explicaciones. Trabajaremos con casos prácticos, prepararemos interrogatorios, analizaremos informes periciales, discutiremos qué pruebas propondríamos y cuáles descartaríamos y nos enfrentaremos a situaciones inesperadas que obligarán a tomar decisiones. Se compartirán experiencias reales de litigación, aciertos y errores, y algo especialmente valioso: el razonamiento que hay detrás de cada decisión estratégica.

Porque lo interesante de aprender de la experiencia de otros abogados no es reproducir exactamente su forma de trabajar, sino comprender por qué adoptan determinadas decisiones y qué podemos incorporar a nuestra propia manera de ejercer.

Los días 23 y 24 de abril de 2027, en Barcelona, el tercer módulo del Método CVA será una oportunidad para trabajar la litigación de una manera diferente, en un formato reducido que permita debatir, compartir experiencias, plantear dudas y aprender también de los demás participantes. El módulo puede cursarse de manera independiente, sin necesidad de haber realizado los anteriores.

Si ejerces el Derecho de Familia y quieres perfeccionar tu manera de preparar las vistas, mejorar tus interrogatorios, aprender a seleccionar la prueba y ganar seguridad en tus decisiones procesales, este módulo está pensado para ti.

Porque, después de más de treinta años de ejercicio profesional, hay una convicción que merece la pena compartir: un gran abogado no es el que consigue hacer más preguntas, sino el que sabe cuáles son las preguntas que realmente necesita hacer.

Y, sobre todo, cuáles no debe hacer.