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Diego Solier, eurodiputado y miembro de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE) del Parlamento Europeo

  • La nueva edición de “Café con” abordó la iniciativa Cloud and AI Development Act (CADA), el control de los datos, la dependencia tecnológica de terceros países y los desafíos regulatorios para desarrollar una infraestructura europea de computación e inteligencia artificial.

La Comisión Joven de ENATIC celebró el pasado 16 de octubre una nueva edición de “Café con”, dedicada a analizar los desafíos que afronta la Unión Europea en materia de soberanía tecnológica, infraestructuras digitales y competitividad en el contexto del desarrollo de la inteligencia artificial.

La sesión contó con Diego Solier, eurodiputado y miembro de la Comisión de Industria, Investigación y Energía (ITRE) del Parlamento Europeo, donde participa como ponente en los trabajos parlamentarios relacionados con la iniciativa Cloud and AI Development Act (CADA), orientada a reforzar las capacidades europeas en infraestructuras de nube y computación para inteligencia artificial.

La conversación fue conducida por María Sánchez Besga, vicepresidenta de la Comisión ENATIC Joven, y contó también con la participación de Laura Laguna, miembro de la comisión, quien profundizó en las implicaciones jurídicas de la soberanía digital, los requisitos de seguridad y el acceso a los datos por parte de terceros países.

Uno de los primeros asuntos abordados fue la relación entre el CADA y otras normas europeas, como el Reglamento de Inteligencia Artificial (AI Act) y el Reglamento de Datos (Data Act). Solier explicó que la nueva iniciativa pretende responder a una necesidad complementaria: desarrollar la infraestructura física sobre la que funcionan los sistemas de inteligencia artificial, incluyendo centros de datos, capacidad de computación, suministro energético y procedimientos administrativos necesarios para su despliegue.

El eurodiputado destacó que la soberanía tecnológica no debe confundirse con el aislamiento, sino con la capacidad de Europa para mantener el control sobre sus decisiones tecnológicas y sobre el acceso a sus datos. En este sentido, señaló que la ubicación física de la información no constituye por sí sola una garantía suficiente si existen terceros países con capacidad jurídica para exigir su acceso.

Esta cuestión dio paso al análisis de los niveles de seguridad y soberanía previstos en los trabajos sobre CADA. Durante la conversación, Solier explicó que el modelo inicial contempla distintos niveles de aseguramiento en función de la sensibilidad de los datos y servicios, aunque reconoció que su configuración está siendo objeto de debate.

En particular, puso de relieve la necesidad de encontrar un equilibrio entre protección de infraestructuras críticas, seguridad jurídica y viabilidad empresarial. Según explicó, establecer requisitos que muy pocos proveedores puedan cumplir podría limitar la competencia y dificultar el desarrollo del propio mercado europeo que se pretende impulsar.

Otro de los ejes centrales fue el papel de la contratación pública como instrumento para favorecer el crecimiento de proveedores tecnológicos europeos. Solier señaló que las administraciones pueden contribuir a crear demanda y facilitar la consolidación de nuevas empresas, pero advirtió de que este proceso debe desarrollarse progresivamente y acompañarse de inversión privada.

La conversación también abordó las posibles consecuencias del CADA para despachos de abogados y organizaciones que actualmente utilizan servicios de nube de grandes proveedores internacionales.

En este ámbito, Solier explicó que, según el enfoque actualmente debatido, los requisitos reforzados de soberanía podrían tener una incidencia particular en empresas que prestan servicios a determinadas administraciones públicas o gestionan información especialmente sensible. No obstante, precisó que la iniciativa no debe interpretarse como una obligación general de sustituir los proveedores actuales de nube para todas las empresas privadas.

La sesión prestó igualmente atención a los desafíos administrativos y energéticos asociados al crecimiento de la infraestructura digital europea. Solier destacó la importancia de simplificar los procedimientos de autorización, facilitar la inversión y mejorar el acceso a la red eléctrica para proyectos de centros de datos.

En este contexto, identificó oportunidades para España por su infraestructura de telecomunicaciones, conectividad internacional y capacidad de generación energética, aunque subrayó la necesidad de continuar mejorando las condiciones que permitan atraer proyectos tecnológicos y consolidar una industria competitiva.

En relación con el calendario legislativo, el eurodiputado explicó que los trabajos parlamentarios sobre CADA se encuentran todavía en una fase de elaboración y negociación. Durante la sesión detalló las próximas etapas previstas para la presentación del borrador, la formulación de enmiendas y su posterior debate parlamentario, por lo que las medidas analizadas no deben entenderse como obligaciones definitivamente aprobadas.

La conversación concluyó con una reflexión sobre los resultados que debería perseguir la política tecnológica europea: una mayor oferta de proveedores de nube e inteligencia artificial, costes de computación más accesibles, nuevas oportunidades empresariales y mejores condiciones para desarrollar y retener talento tecnológico en Europa.

El encuentro permitió situar la soberanía tecnológica como una cuestión que trasciende la infraestructura digital, con implicaciones directas para la protección de datos, la contratación pública, la competencia, la seguridad jurídica y la autonomía estratégica europea.

Con esta nueva edición de “Café con”, la Comisión Joven de ENATIC continúa impulsando espacios de análisis y diálogo entre profesionales del Derecho, representantes institucionales y especialistas del sector tecnológico, con el objetivo de contribuir a una comprensión rigurosa de los principales desafíos del Derecho Digital y de la transformación tecnológica europea.