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  • El mercado español registra menos operaciones, pero mueve prácticamente el mismo capital; la compra-venta de empresas de servicios profesionales crece un 15% y la tecnología concentra buena parte de las compras por equipos, clientes y capacidades especializadas

El mercado español de fusiones y adquisiciones (M&A) está haciendo menos operaciones, pero no necesariamente negocios de menor calado. Durante el primer semestre de 2026 se registraron 1.485 operaciones por valor de 50.474 millones de euros, un 15% menos de transacciones que un año antes, mientras que el importe agregado apenas cayó un 0,29%, según TTR Data y Pérez-Llorca.

La señal aparece al mismo tiempo que se modera el ritmo de crecimiento empresarial. El avance provisional de la Agencia Tributaria publicado el 30 de septiembre sitúa entre el 7,9% y el 8,1% el crecimiento interanual de sus dos indicadores adelantados de ventas para el tercer trimestre, frente al 9,7% del segundo trimestre. No significa que las ventas están cayendo, significa que las empresas crecen a menor velocidad (además, los datos incorporan información hasta el 15 de septiembre).

Ese cambio ayuda a entender por qué la función de las adquisiciones está evolucionando. Las compañías ya no compran únicamente para ganar tamaño, facturación o cuota de mercado, compran capacidades y experiencia que tardarían años en construir: equipos especializados, tecnología, certificaciones, clientes o presencia en determinados mercados.

Deloitte identifica precisamente este giro hacia un M&A “transformacional”, orientado a incorporar nuevas capacidades y reposicionar negocios. En España, el private equity estuvo detrás del 67% del valor de las operaciones de 2025 al sumar entradas, salidas y add-ons.

“Casi siempre, cuando miras de cerca, lo que se está comprando es un equipo, gente que ya sabe vender y entregar un servicio, con clientes que confían en ella. La tecnología o la marca suman, pero el comprador paga por algo que genere negocio desde el primer mes”, explica John Belalcázar, CEO de Impulsa CFO.

En el segmento de servicios profesionales que analiza la firma, las operaciones que están viendo se mueven habitualmente entre 1 y 15 millones de euros de facturación y suelen tener como comprador a una empresa mayor del mismo sector que busca una especialidad, una zona geográfica o una cartera de clientes que no tiene.

Los servicios profesionales escapan a la caída

Los datos sectoriales muestran dónde se está produciendo parte de esta concentración. El inmobiliario encabezó el mercado durante el primer semestre con 343 operaciones, aunque cayó un 5%. Le siguieron internet, software y servicios IT, con 144 operaciones, también un 5% menos. En cambio, negocios y soporte profesional alcanzó 121 operaciones, un 15% más que en el mismo periodo de 2025, es, por tanto, el único de los tres grandes sectores por número de operaciones que registra crecimiento.

La explicación está también en la estructura de estos negocios. Despachos, consultorías, asesorías y otros servicios B2B combinan una elevada fragmentación con ingresos recurrentes y una fuerte concentración de conocimiento en determinados equipos. Para un grupo empresarial o un fondo, comprar varias compañías pequeñas puede ser una forma más rápida de ganar escala, especialización y clientes que construir esa estructura desde cero. En paralelo, Impulsa detecta movimiento en consultoría tecnológica especializada, especialmente en SAP/ERP, ciberseguridad y datos.

La tecnología ofrece una fotografía aún más clara. Baker Tilly contabilizó 44 operaciones tecnológicas en España en julio, de las que 25 fueron adquisiciones, operaciones de private equity, joint ventures o tomas de participación y 19 rondas de venture capital. 21 fueron cross-border y 23 domésticas, además, 24 operaciones no hicieron público su precio, una muestra de cuánto del mid-market permanece fuera de las cifras públicas. Dealroom registra, además, 447 adquisiciones de startups españolas desde 2010, por 14.200 millones de dólares de valor comunicado. En los últimos 12 meses hasta el cierre del segundo trimestre de 2026, la inteligencia artificial concentró 1.700 millones de dólares de financiación en startups españolas.

El denominador común es el tiempo. “Comprar tiene sentido cuando lo que te falta tarda años en construirse. Contratar, formar, conseguir la certificación, tener las primeras referencias… Si el mercado no te va a esperar, la compra te ahorra ese tiempo. Si la capacidad la puedes montar en unos meses contratando, comprar suele salir caro”, señala Belalcázar.

Para las pymes, eso cambia también qué significa estar preparada para ser adquirida. El comprador no mira sólo cuánto factura una empresa: observa si el negocio funciona sin su fundador, si los ingresos son recurrentes, si el EBITDA se convierte realmente en caja y si existen clientes que concentran demasiado negocio. Una empresa con cuentas fiables, mandos intermedios y un equipo que permanece resulta más sencilla de integrar y, por tanto, de valorar. Ante la moderación del crecimiento, Belalcázar recomienda recalcular caja, circulante y capacidad de endeudamiento con escenarios menos optimistas antes de invertir o comprar: “Una compra que solo funciona en el escenario bueno no es una buena compra”.

La previsión para los próximos meses no apunta necesariamente a un mercado de adquisiciones más grande, sino a uno más exigente: menos operaciones, más selectivas y con una pregunta detrás de cada compra: qué puede adquirirse hoy que tardaría años en construirse mañana.