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  • El ICAM apoya crear un lenguaje jurídico cercano que contribuya a la confianza ciudadana mano a mano con la Real Academia de la Lengua.
  • Según el director de la RAE incluir términos inclusivos como “otras, otros y otres” afearía nuestro lenguaje español. 
  • “Los sistemas descentralizados tienen algunas soluciones técnicas, otro tema es que no haya personas para discutirlo” manifiesta sobre el procés

 

El nuestro tenía que ser un diccionario de la lengua del Derecho que se preocupara de las palabras y que tratara de explicarlas. Para ello convocamos a todos los especialistas de las distintas ramas de las Universidades y del Tribunal Supremo. Concluimos este trabajo en 2016 y le llamamos el Diccionario del Español jurídico. Lo que hemos hecho a partir de entonces es tratar de mejorarlo porque nos hemos empeñado en que en la actualidad se pueda entrar con un clic de ratón en cualquiera de las legislaciones hispanohablantes”. Así expresaba el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado su intención de acercar el lenguaje jurídico a la ciudadanía. 

Una labor que ha quedado plasmada en la reciente rúbrica del Protocolo para fomentar un lenguaje jurídico y moderno accesible a la ciudadanía, del que ha sido uno de los principales promotores, en un acuerdo que ha contado con la anuencia de las principales instituciones estatales del ámbito de la justicia, con el objeto de acercar y hacer más comprensible el idioma de los abogados.  

El presidente de la Real Academia de la Lengua, ha hecho estas declaraciones en el marco del Foro de Justicia del ICAM, en el que ha participado el decano del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, José María Alonso Puig, el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, y la periodista Verónica Sanz, encargada de moderar el evento. 

“El lenguaje es la herramienta más importante con la que cuenta un abogado, la piedra angular de la abogacía”, destacaba Alonso, señalando el Protocolo como “uno de los proyectos jurídicos más importantes y que más implicaciones presenta a nuestro colectivo”. 

Alonso, que ha reconocido que “el sector jurídico y el de la abogacía tiene el deber de modernizarse y conectar con la sociedad”, ha insistido igualmente en la necesidad de que toda la profesión se implique para hacer realidad esta cercanía del lenguaje, junto con la cooperación imprescindible del resto de organismos jurídicos e instituciones como la RAE “en pro de la recuperación de la confianza de la sociedad en nuestra Justicia”. 

Un lenguaje más comprensible, una justicia más humana 

Lesmes, encargado de realizar la presentación del ponente, ha destacado compartir con el Director de la Real Academia de la Lengua su intención de mejorar el uso del lenguaje en el mundo. Según ha explicado “una de las medidas era mejorar el lenguaje en el ámbito de la justicia, y lo mejor era hacerlo con la Real Academia de la Lengua. En virtud de ello hicimos un convenio entre el Consejo General del Poder Judicial y la Real Academia de la Lengua para hacer un libro de estilo de la justicia del que fue director Santiago Muñoz Machado”. Y añade “la idea de elaborar un diccionario del español jurídico fue suya, nosotros participamos modestamente en su elaboración, y se ha convertido en una obra magna, que dio paso a la creación de un diccionario panhispánico donde se implica todo el mundo iberoamericano. Solo ello justificaría una vida entera”, comenta emocionado el magistrado. 

Muñoz Machado por su parte añade que era necesaria la elaboración de este diccionario jurídico ya que a lo largo de la historia se le ha acusado de oscuridad en su terminología, algo que desmiente categóricamente. “Es una mala fama que viene del Siglo de Oro, muy publicitada por autores como Quevedo. El lenguaje del Derecho es un tecno lenguaje, que incorpora palabras no muy corrientes, pero que no son muy distintas del uso común. Y pretenden que las pocas que tenemos desaparezcan. Creo que igual que no puedes quitar a los médicos y economistas su lenguaje técnico, tampoco a los juristas”.  

Santiago Muñoz Machado afirma que seguirá trabajando en la mejora de este diccionario jurídico mano a mano con el Colegio de Abogados de Madrid de la que es colegiado desde hace años. “Esta es mi casa y seguiremos en colaboración con el Consejo, vamos a participar juntos en un proyecto del Ministerio de Justicia y estamos abiertos a más ideas y proyectos en los que vamos a trabajar en el objetivo hermoso del buen manejo de los juristas de la lengua española”.  

El Derecho de Gracia en la Justicia 

El director de la Real Academia de la Lengua, también se ha referido durante su intervención a la posibilidad de que los presos del procés sean indultados por el Gobierno Central. “No se imaginan lo que me gustaría hablar de lo que está pasando en Cataluña con la Constitución Española de la mano. Los sistemas descentralizados tienen algunas soluciones técnicas, otro tema es que no haya personas para discutirlo. Por mucho que los estudiosos nos esforzamos por idear soluciones, la parte política no se esfuerza tanto ni se sabe bien la Constitución Española, y están monotemáticamente preocupados solo por una solución posible”.

Para el presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes: “La gracia es una expresión tradicional española denominada por nuestro Ministerio de Justicia hasta relativamente hace poco tiempo, que era llamado Ministerio de Gracia y Justicia.  Es una prerrogativa del poder político, en gran medida libérrima en cuanto a su concesión, si bien controlable judicialmente aunque de forma limitada. El indulto entendido como medida de concordia puede ser entendido o aceptado, pero cuando no hay concordia es difícil de aceptar”. Una opinión que comparte Muñoz Machado: “La gracia, como la concesión de un indulto o amnistía, existe como institución en nuestro mundo y es una decisión de carácter político, no jurídico. En nuestro país, como en muchos otros, existe un límite que es la arbitrariedad del empleo del indulto, es decir, que esté suficientemente razonado” 

Incluir términos como otros, otras u otres “afean nuestro lenguaje” 

La posibilidad de modificar el lenguaje español y transformarlo en un lenguaje más inclusivo ha estado en la palestra desde los últimos años, una polémica sobre la que ha tratado de dar respuesta el director de la Real Academia de la Lengua: “El año pasado estudiamos en la RAE una petición de la vicepresidenta del Gobierno que nos pidió que estudiáramos si el lenguaje de la Constitución Española era machista en tanto que todas los cargos públicos estaban designados en masculino y no debían desdoblarse. La respuesta que dimos fue rotundamente negativa, porque nuestra Constitución está bien escrita y cuando utilizas el masculino es inclusivo y se refiere también a la mujer, al sexo femenino. Incluir términos como “otros”, “otras” u “otres” afean nuestro lenguaje de una manera realmente insostenible, pero si todos nos empeñamos en decirlos al final esas palabras prosperarán y se incorporarán al lenguaje”. Ya que según afirma Muñoz Machado “el lenguaje es cuestión de uso”. 

Cierre del Foro Justicia 

El decano, cierra el Foro, con la afirmación de la necesidad de acercar el lenguaje jurídico a la ciudadanía y resalta la excelencia del lenguaje español. “Este Colegio comparte con la Academia ese concepto académico que supone amar a tu Tierra, a la Historia, a la Cultura y a la Lengua”. 




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