JUC


  • Más de veinte despachos piden reformas para agilizar herencias paralizadas, armonizar el Impuesto sobre Sucesiones y facilitar la localización de herederos.

Más de veinte despachos piden reformas para agilizar herencias paralizadas, armonizar el Impuesto sobre Sucesiones y facilitar la localización de herederos.

Herencias que tardan años en cerrarse, viviendas cerradas por falta de acuerdo, enormes diferencias fiscales entre comunidades autónomas y, en numerosos casos, patrimonios cuyos herederos ni siquiera saben que pueden ser suyos y, por tanto, no llegan a recibir.

Para dar respuesta a estos problemas ha nacido en 2026 la Asociación Española de Abogados de Herencias y Genealogistas Sucesorios (AEAGS), una iniciativa pionera que propone adaptar la normativa y establecer mecanismos de colaboración más eficaces entre la Administración y los profesionales especializados.

La entidad, sin ánimo de lucro y a la que se han adherido ya más de veinte despachos, reúne a dos profesiones que habitualmente han trabajado por separado: la abogacía especializada en Derecho de sucesiones y la genealogía sucesoria, esto es, la investigación documental dirigida a identificar y localizar a quienes tienen derecho a una herencia.

Su presidente de honor es Lorenzo Navarro, abogado que lleva tramitando herencias desde los años sesenta y que, a sus 83 años, sigue en activo. Tras toda una vida dedicada a ello, ha decidido volcar parte de su trabajo en una labor social: ayudar a localizar herederos y apoyar a las instituciones que se encuentran con estos casos.

«Llevo toda la vida viéndolo: viviendas cerradas que esperan ser heredadas»

 

AEAGS tiene un objetivo declarado: que las Administraciones revisen un marco normativo que, a su juicio, deja demasiados patrimonios en el limbo. «Queremos sentarnos con la Administración y ayudar, aportando soluciones de coste cero para el Estado», afirma Guillermo Navarro, presidente de la asociación. «De hecho, cerrar estas herencias, y localizar a los herederos cuando se desconocen, ahorraría costes a la Hacienda pública», añade.

Resolver esta problemática sería también un alivio para las comunidades de vecinos y activaría el parque inmobiliario. «Llevo toda la vida viéndolo; mientras la herencia no se resuelve, y/o la vivienda espera posibles herederos, permanece cerrada y nadie está obligado a conservarla. No se vende. Se acumulan pagos: impuestos, tasas y cuotas de comunidad. El deterioro produce molestias y reduce el valor. Se puede producir ocupación. Y, además, no se gestiona el impuesto sobre sucesiones ni la plusvalía municipal», explica Lorenzo Navarro.

AEAGS ofrece su colaboración a organismos públicos y entidades privadas

Una herencia bloqueada, ya sea por falta de acuerdo, por complejidad jurídica o por desconocerse quiénes son los herederos, genera dificultades para administraciones públicas, ayuntamientos, notarías y otras entidades, pero también para comunidades de propietarios, residencias o entidades financieras. Resolverla exige a menudo reconstruir vínculos familiares, consultar fuentes documentales dispersas, acreditar cada parentesco con las debidas garantías y gestionar los complejos trámites posteriores.

AEAGS nace con la voluntad de poner la experiencia conjunta de abogados especializados y genealogistas sucesorios al servicio de cualquier organismo o entidad, pública o privada, que necesite resolver una situación sucesoria compleja o localizar a los familiares de un fallecido.

  • «No pretendemos sustituir las competencias de ninguna institución, sino ofrecer nuestra colaboración y aportar el conocimiento técnico necesario para agilizar estos procedimientos. La información suele existir, pero se encuentra dispersa entre registros, archivos y documentos de distinta naturaleza. Nuestra especialidad consiste en localizarla, contrastarla y conectarla hasta reconstruir la sucesión y, cuando sea necesario, acompañar posteriormente en la tramitación jurídica de la herencia», manifiesta Lorenzo Navarro.

La asociación propone, entre otras medidas, recuperar el sexto grado

Para que esta colaboración resulte más eficaz, la agrupación plantea diversas reformas normativas y la creación de cauces estables de cooperación entre los profesionales especializados y las instituciones que intervienen en los procedimientos sucesorios.

En primer lugar, propone la moderación y armonización del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, cuyo importe varía hoy de forma muy notable de una comunidad autónoma a otra, lo que genera desigualdades entre herederos y en ocasiones lleva a renunciar a la herencia -o a demorar su aceptación-. Asimismo, reclama mayores facilidades de acceso a los Registros civiles y de la propiedad, imprescindibles para acreditar parentescos y titularidades. De igual forma, quiere fomentar la colaboración con el notariado, permitiendo el acceso a los protocolos notariales de personas fallecidas sin herederos conocidos, con el fin de facilitar su identificación y localización.

Pero, entre sus propuestas, destaca la recuperación del sexto grado en la sucesión intestada, lo que mira hacia atrás. El Código Civil de 1889 llamaba a la sucesión intestada a los parientes colaterales hasta el sexto grado. Esa extensión se redujo al cuarto grado en 1928 y así permanece hoy en el artículo 954 del Código Civil, que cierra el llamamiento en los primos hermanos y los sobrinos nietos. Recuperarlo permitiría heredar, por ejemplo, a los primos segundos, y ampliaría las posibilidades de cerrar con éxito la herencia.

  • En la actualidad, Francia e Italia mantienen el sexto grado y Alemania no fija límite; pero en España solamente el Derecho foral aragonés mantiene el llamamiento hasta el sexto grado, y únicamente en determinados supuestos de sucesión.