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Es frecuente encontrar empresas familiares, empresas donde hay dos socios al 50% o, simplemente, que haya varios socios y que unos trabajen tomándose muy en serio sus funciones y que haya otros que simplemente mantienen su participación pero digamos que colaboran poco.

En esos supuestos, si la relación entre los socios se deteriora con el tiempo podemos preguntarnos ¿Puedo obligar a un socio a que se marche de mi empresa? O por el contrario, si somos nosotros quien quiere irse ¿Puedo exigir que la empresa me pague mis participaciones para poder salir de la empresa?

En el presente artículo vamos a tratar esas cuestiones y, para ello, deberemos acudir a lo dispuesto en la Ley de Sociedades de Capital la cual prevé dos mecanismos distintos. La exclusión y la separación y, ya de entrada, anticipamos que para ello siempre deberá concurrir una causa legal o estatutaria que ampare el mecanismo y seguir el procedimiento que corresponda.

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