Nuevo año judicial. Asignaturas pendientes
Roberto García Ceniceros Presidente de Foro Judicial Independiente
Escribo estas líneas después de asistir al acto de apertura del nuevo año judicial 2026-2027, presidido por SM el Rey de España, en la sede del Tribunal Supremo. Admito que desde fuera puede parecer una ceremonia demasiado solemne y un poco arcaica sobre autoafirmación del poder judicial. La apariencia encorsetada y palaciega favorece esa imagen, tan alejada de lo que es el trabajo cotidiano de cada juez y jueza … Pero conviene reivindicar hoy este acontecimiento, como escenario donde expresar las líneas que ha de seguir la actuación del poder judicial en el nuevo curso, solventar los problemas pendientes evidenciados el año anterior, y mejorar la situación de la justicia en el futuro más inmediato.
Seguramente lo más destacado haya sido el mensaje rotundo que la Sra. Perelló ha lanzado sobre defensa de la independencia judicial. E insistiendo una vez más (no nos cansamos) en que eso no supone blindarse ante las críticas que nos puedan llegar a los miembros de la carrera, sino querer preservar un espacio sagrado de respeto y salvaguarda de los derechos de todas las personas. Porque ése es el sentido de la independencia judicial.
Agradecemos a la Sra. Perelló que, aprovechando un acto de tanta resonancia mediática, se haya hecho eco de las palabras pronunciadas por el Presidente del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en su última visita a España, en el sentido de que cualquier ataque de un político a la actuación de un juez, poniendo en cuestión la legitimidad de sus resoluciones, e insinuando que dicta las mismas en función de su ideología partidista, supone una erosión al Estado de Derecho.
Empezar el año con un mensaje tan obvio, pero a la vez tan valiente y alineado con la separación de poderes y con los valores democráticos, tendrá un efecto reconfortante entre la carrera y espero que también para la ciudadanía. Seguramente haya que persistir en ello, porque me temo que seguirán dándose situaciones que así lo precisen… Pero dejar de hacerlo sería tanto como aceptar un discurso que nos pone a todos en cuestión, y que atenta contra los cimientos de nuestro sistema de derechos y libertades. Ni podemos aceptarlo, ni debemos acostumbrarnos a él.
Siguen faltando jueces y medios personales
Debemos agradecer que la Presidenta haya insistido también en las reivindicaciones tantas veces expresadas de falta de jueces, y de insuficiencia de medios personales y materiales en la administración de justicia. Ahora que el Ministro, Sr. Bolaños, vive instalado en el autobombo, resulta oportuno que la Presidenta del CGPJ recuerde que aún falta mucho para que la ratio de jueces en España, en proporción con el número de habitantes, sea equiparable a la de los países de nuestro entorno en Europa.
La ampliación de la planta judicial, y la convocatoria de oposiciones de este año son muy buenas noticias, pero aún tardarán en percibirse en nuestro día a día. Mientras tanto, el Ministerio ha eliminado de un tijeretazo muchos refuerzos que venían aprobándose los últimos años. Hay que resaltarlo, el poder judicial tiene hoy menos músculo que el que tenía antes del verano para resolver el ingente volumen de asuntos existente en nuestros tribunales.
Y es de agradecer también que la Sra. Perelló haya expresado que la implantación de los tribunales de instancia dista mucho de ser la panacea que desde el Gobierno se nos quiere vender, y que no puede ser un pretexto para aislar y arrinconar al juez, alejándolo de la normal tramitación del procedimiento.
El Sr. Bolaños no se mueve ni un milímetro de su mensaje triunfalista, y hace oídos sordos a las denuncias de los distintos colectivos profesionales sobre caos organizativo en muchos territorios, carencias del expediente electrónico y falta de personal cualificado en las oficinas. Jueces, LAJs, funcionarios, abogados, procuradores… Todos lo decimos, pero el Ministro no quiere escuchar. Ni siquiera ha respondido a las peticiones de reunión que algunas asociaciones le hemos trasladado para tratar el tema.
Aprovechando que compartía estrado con el Ministro de Justicia, la Presidenta del CGPJ podría haberle recordado que aún siguen pendientes de cumplir los acuerdos alcanzados entre Gobierno y asociaciones judiciales en mayo de 2023, que sirvieron en aquel momento para desconvocar una huelga. Y que por ello siguen existiendo carencias retributivas para la judicatura en varios aspectos (pagas extraordinarias, guardias, trienios, complemento de carrera profesional, retribuciones variables, etc.), en cuya solución el Gobierno no está mostrando ninguna voluntad real.
Salud laboral de los jueces
Y dejo para el final la “salud laboral”. Sí, ésa es la expresión que la Presidenta ha utilizado al referirse a nuestras condiciones de trabajo. Nada de “salud judicial”, ni sucedáneos al margen de la Ley. Porque es aquí donde puede desencadenarse una auténtica guerra entre la carrera y el CGPJ en este año judicial que ahora empieza.
Si finalmente se consuma la anunciada propuesta de dejar a jueces y juezas fuera de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, después de casi veinte años de aplicación pacífica, y pese al tenor claro e inequívoco de su artículo 3, el conflicto estará servido. No podemos resignarnos a que la protección de nuestra salud laboral pase a depender de la mayor o menor sensibilidad que pueda tener el CGPJ en cada momento. Es preciso un marco sólido amparado en una norma con rango de Ley. Como cualquier otro servidor público.
Y, mientras tanto, seguimos sin un módulo de cargas de trabajo a efectos de salud laboral, a pesar de que hace ya tres años que el Tribunal Supremo condenó al CGPJ a su aprobación. Ésa es su gran asignatura pendiente.
Porque la sobrecarga de trabajo que padecemos sigue siendo insoportable, y eso conduce a una carrera judicial cada vez más enferma y desprotegida. Las jubilaciones forzosas y voluntarias se suceden cada día. Y, además de nuestra salud, se está también poniendo en riesgo la calidad de la tutela y del servicio público que prestamos.
Gracias, Sra. Presidenta, y ánimo para hacer que su discurso redunde en mejoras efectivas. Son muchos los frentes abiertos, y el propio CGPJ tiene grandes retos que afrontar. Suerte, y feliz año nuevo judicial a todos.
