JUC


Encontrar un negocio que ya está en marcha parece una opción interesante para quien quiere emprender sin empezar completamente desde cero. Pero antes de aceptar un traspaso, conviene detenerse en algo más que el precio: qué se está adquiriendo realmente y qué obligaciones pueden venir con ello.

El alquiler del local, los trabajadores, las deudas, las licencias o los impuestos son solo algunas de las cuestiones que deben revisarse antes de firmar.

¿Qué es el traspaso de un negocio?

En el lenguaje habitual, hablamos de traspaso cuando una persona deja un negocio que estaba explotando y otra pasa a hacerse cargo de él. Puede tratarse de un restaurante, una tienda, una peluquería, un taller o cualquier otro establecimiento.

Sin embargo, desde el punto de vista legal, el término «traspaso» puede utilizarse para referirse a situaciones diferentes. Por eso, antes de firmar, es importante determinar qué se está transmitiendo realmente.

Traspaso del local y traspaso del negocio

En sentido estricto, el traspaso de un local de negocio está relacionado con la cesión del contrato de arrendamiento. Es decir, el nuevo titular pasa a ocupar la posición que tenía el anterior arrendatario frente al propietario del local.

Pero en muchas operaciones, además del alquiler, se transmite todo o parte de lo necesario para continuar con la actividad: mobiliario, maquinaria, existencias, nombre comercial, página web, cartera de clientes, derechos sobre determinados contratos o incluso la propia empresa.

Por eso, no conviene dar por hecho que todo lo que hay dentro del establecimiento forma parte del traspaso. El contrato debe especificar claramente qué elementos se incluyen y cuáles quedan fuera.

No es lo mismo traspasar un negocio que comprar una empresa

Esta diferencia es especialmente relevante.

Puede adquirirse un conjunto de bienes y derechos que permita continuar con una actividad, o puede comprarse una sociedad mediante la adquisición de sus participaciones o acciones. No es lo mismo comprar una peluquería como conjunto de bienes y derechos que comprar la sociedad limitada que es propietaria de esa peluquería.

En el segundo caso, la sociedad sigue siendo la misma y conserva sus contratos, obligaciones y posibles deudas. Por eso, antes de adquirir una sociedad, es prioritario revisar su situación económica, fiscal, laboral y jurídica.

¿Qué puede incluir un traspaso?

Depende del acuerdo entre las partes. Por eso, uno de los primeros pasos debe ser elaborar una relación clara de todo aquello que se transmite.

Mobiliario, maquinaria y existencias

Pueden formar parte del acuerdo los muebles, equipos informáticos, maquinaria, herramientas y otros elementos utilizados para desarrollar la actividad. También pueden incluirse las existencias que haya en el establecimiento en el momento del traspaso. En este caso, conviene determinar cómo se valorarán y si están incluidas en el precio pactado o se abonarán aparte.

Debes comprobar además que los bienes pertenecen realmente al vendedor y que no están sujetos a una financiación, reserva de dominio, embargo u otra carga.

Nombre comercial, página web y otros elementos

También puede incluir determinados activos intangibles, como un nombre comercial, una marca, un dominio web, una página de internet o perfiles en redes sociales. Si forman parte de la operación, debe quedar claro en el contrato qué se transmite y cómo se llevará a cabo el cambio de titularidad.

En el caso de la cartera de clientes, además, será necesario tener en cuenta la normativa sobre protección de datos. No se puede tratar o ceder información personal de clientes sin respetar las obligaciones establecidas por la legislación aplicable.

¿Se puede traspasar un negocio que está en un local alquilado?

Sí, pero antes de hacerlo hay que revisar detenidamente el contrato de arrendamiento.

En los locales destinados a actividades empresariales o profesionales, la Ley 29/1994, de 24 de noviembre, de Arrendamientos Urbanos (LAU), regula la cesión del contrato de arrendamiento.

¿Hace falta permiso del propietario?

La LAU permite, con carácter general, la cesión del contrato de arrendamiento sin necesidad de contar con el consentimiento del propietario cuando en el local se desarrolla una actividad empresarial o profesional. Sin embargo, el propio contrato de alquiler puede establecer condiciones diferentes. Por eso, antes de firmar un traspaso, es fundamental comprobar qué dice el contrato.

Además, la cesión debe comunicarse de forma fehaciente al propietario en el plazo de un mes desde que se haya realizado.

La LAU también permite al arrendador incrementar la renta en un 20 % cuando se produce una cesión del contrato o un subarriendo total.

¿Qué ocurre con los trabajadores?

Una de las cuestiones que más atención requiere.

El cambio de titularidad no significa que los trabajadores pierdan sus puestos de trabajo ni que haya que despedirlos y contratarlos de nuevo.

¿Existe una sucesión de empresa?

El Estatuto de los Trabajadores regula la sucesión de empresas. 

Cuando existe una transmisión de una empresa, centro de trabajo o unidad productiva que mantiene su identidad, el nuevo empresario queda subrogado en los derechos y obligaciones laborales y de Seguridad Social del anterior.

Es decir, si se está transmitiendo una unidad económica que permite continuar con la misma actividad, el cambio de propietario puede implicar que el nuevo titular tenga que asumir las relaciones laborales existentes.

Por eso, antes de firmar, hay que conocer la situación real de los trabajadores y no limitarse a acordar verbalmente qué ocurrirá con ellos.

¿El comprador responde de las deudas del negocio?

Depende de las características de la operación y de qué se transmita, y nunca debe darse por hecho que las deudas desaparecen porque cambie el titular del negocio.

Deudas con Hacienda

La Ley 58/2003, de 17 de diciembre, General Tributaria, establece determinados supuestos de responsabilidad para quienes sucedan en la titularidad o ejercicio de explotaciones o actividades económicas.

Esto es que,  en determinadas circunstancias, el adquirente puede responder de obligaciones tributarias relacionadas con la actividad anterior.

La propia normativa contempla la posibilidad de solicitar a la Administración tributaria una certificación sobre las deudas, sanciones y responsabilidades tributarias relacionadas con la actividad.

Por ello, antes de cerrar la operación, debes comprobar la situación fiscal del negocio y valorar la solicitud de esta certificación.

Deudas con la Seguridad Social

También hay que prestar atención a las obligaciones pendientes con la Seguridad Social.

La Ley General de la Seguridad Social contempla, entre otros supuestos, la responsabilidad solidaria del adquirente en determinados casos de sucesión en la titularidad de una explotación, industria o negocio.

Por eso, no es suficiente con que el vendedor asegure que el negocio está al corriente de sus pagos. Es imprescindible comprobarlo antes de firmar.

Deudas con proveedores y otros acreedores

Conocer si existen facturas pendientes con proveedores, préstamos, contratos de financiación u otras obligaciones vinculadas al negocio se presenta como un punto esencial.

La responsabilidad del comprador dependerá de la naturaleza de la operación y de las obligaciones concretas. Por eso, el contrato debe dejar claro qué deudas quedan a cargo del vendedor y cuáles, en su caso, asume el comprador.

Estas cláusulas pueden regular la relación entre las partes, aunque no impiden que un tercero pueda reclamar cuando una norma establezca responsabilidad directa del nuevo titular.

Con todo esto vemos que traspasar un negocio requiere algo más que entregar las llaves. Puede ser una buena oportunidad para continuar con una actividad que ya está en funcionamiento, pero también implica asumir determinadas obligaciones y responsabilidades.

Tanto si vas a comprar un negocio como si estás pensando en traspasarlo, analiza previamente la operación y deja por escrito todas sus condiciones. Para todo esto, la mejor decisión es contar con un abogado especialista en derecho mercantil.

Cuanto más clara esté la situación antes de firmar, menos posibilidades habrá de encontrarse después con obligaciones o problemas que no estaban previstos.