Hundir una empresa no siempre es consecuencia de una caída de las ventas. Los conflictos entre socios, los contratos mal redactados, los impagos, el incumplimiento de la normativa o una mala gestión societaria pueden poner en peligro incluso a un negocio rentable.
Muchos de estos problemas pueden prevenirse mediante un asesoramiento jurídico empresarial adecuado. Revisar las decisiones antes de adoptarlas permite reducir riesgos, evitar sanciones y proteger tanto la actividad como el patrimonio de la empresa
¿Qué errores legales pueden hundir una empresa?
Los errores legales que más pueden afectar a una empresa son:
- la ausencia de acuerdos entre socios
- el uso de contratos genéricos
- el incumplimiento de la normativa de protección de datos
- la falta de reclamación de los impagos
- y una gestión incorrecta de los conflictos laborales.
A continuación, explicamos por qué pueden convertirse en un problema grave.
1. Hundir una empresa por no regular la relación entre socios
Muchas sociedades se constituyen entre familiares, amigos o profesionales que confían plenamente unos en otros. Sin embargo, esa confianza no sustituye la necesidad de establecer unas reglas claras.
Cuando no existen acuerdos adecuados pueden surgir problemas como:
- Bloqueos en la toma de decisiones.
- Diferencias sobre el reparto de beneficios.
- Conflictos por las funciones de cada socio.
- Entrada de nuevos inversores.
- Salida voluntaria o forzosa de un socio.
- Fallecimiento, incapacidad o divorcio de alguno de ellos.
Los estatutos regulan el funcionamiento básico de la sociedad, pero en determinados casos resulta recomendable complementarlos con un pacto de socios adaptado a las circunstancias concretas del negocio.
2. Utilizar contratos genéricos descargados de internet
Un modelo encontrado en internet puede omitir cuestiones esenciales para la empresa o incluir cláusulas que no se ajustan a la operación que se pretende realizar.
Un contrato empresarial debería definir, entre otras cuestiones:
- Las obligaciones de cada parte.
- El precio y la forma de pago.
- Los plazos de entrega o ejecución.
- Las consecuencias de un incumplimiento.
- Las causas de resolución.
- La confidencialidad y la propiedad intelectual.
- El sistema para resolver posibles conflictos.
Un contrato personalizado no elimina todos los riesgos, pero permite anticipar problemas y facilita la reclamación cuando una de las partes incumple.
3. Hundir una empresa por incumplir la protección de datos
Las empresas que tratan datos personales deben cumplir el Reglamento General de Protección de Datos y la legislación española aplicable.
Los problemas suelen aparecer en:
- formularios web
- campañas comerciales
- bases de datos de clientes
- videovigilancia
- comunicaciones electrónicas
- o políticas de cookies incorrectamente configuradas.
El consentimiento, cuando sea la base jurídica utilizada, debe prestarse mediante una manifestación clara y afirmativa. El consentimiento tácito no resulta válido conforme al Reglamento General de Protección de Datos.
Además, determinadas cookies requieren un consentimiento libre e informado antes de instalarse.
Las infracciones más graves del Reglamento General de Protección de Datos pueden dar lugar a sanciones de hasta 20 millones de euros o, en el caso de una empresa, hasta el 4 % de su volumen de negocio total anual global del ejercicio anterior. La cuantía concreta depende de las circunstancias de cada caso.
4. No controlar las cuentas ni reclamar los impagos
La falta de control financiero puede impedir que la empresa detecte a tiempo problemas de liquidez, deudas vencidas o una situación patrimonial delicada.
También es importante reclamar los impagos sin dejar transcurrir el tiempo. El retraso puede dificultar:
- la prueba
- reducir las posibilidades reales de cobro
- y permitir que transcurran los plazos de prescripción.
Con carácter general, las acciones personales que no tienen asignado un plazo especial prescriben a los cinco años desde que puede exigirse el cumplimiento de la obligación. No obstante, cada deuda debe analizarse individualmente porque puede existir un plazo específico.
¿Qué debería hacer la empresa ante una factura impagada?
Lo recomendable es revisar el contrato y la documentación disponible, contactar formalmente con el deudor y efectuar una reclamación que deje constancia de su contenido y recepción.
Actuar con rapidez puede facilitar un acuerdo y mejorar las posibilidades de recuperación del crédito.
5. Gestionar incorrectamente los conflictos laborales
Una contratación defectuosa, un despido mal planteado o la falta de documentación pueden generar costes relevantes para la empresa.
Antes de tomar una decisión laboral importante conviene analizar:
- El tipo de contrato.
- El convenio colectivo aplicable.
- Las funciones reales del trabajador.
- La jornada y el registro horario.
- La existencia de posibles medidas disciplinarias.
- Las causas y formalidades de una extinción contractual.
La gestión preventiva ayuda a reducir conflictos y evita adoptar decisiones precipitadas que puedan ser declaradas improcedentes o nulas.
¿Cuándo puede un error legal hundir una empresa?
Un error legal puede poner en riesgo la continuidad del negocio cuando:
- provoca una sanción elevada
- bloquea las decisiones societarias
- impide cobrar una deuda importante
- genera una reclamación laboral
- o compromete personalmente al administrador.
El problema no suele ser un único error aislado, sino su acumulación y la falta de reacción a tiempo.
¿Cuándo debería una empresa acudir a un abogado?
Una empresa no debería acudir a un abogado únicamente cuando ya existe un procedimiento judicial.
El asesoramiento preventivo resulta especialmente útil en estos momentos:
- Constitución de una sociedad.
- Entrada o salida de socios.
- Negociación y redacción de contratos.
- Reclamación de facturas impagadas.
- Contratación o despido de trabajadores.
- Compraventa de una empresa.
- Reestructuración de deudas.
- Aparición de pérdidas relevantes.
- Expansión nacional o internacional del negocio.
Consultar antes de firmar o decidir suele ofrecer más alternativas que intervenir cuando el conflicto ya se ha producido.
Hundir una empresa y comprometer al administrador
La responsabilidad del administrador no surge automáticamente porque la sociedad tenga deudas o atraviese dificultades económicas.
Con carácter general, los administradores pueden responder por los daños causados mediante actos u omisiones contrarios a la ley o a los estatutos, o por incumplir los deberes propios de su cargo, siempre que exista dolo o culpa. Así lo establece el artículo 236 de la Ley de Sociedades de Capital.
También pueden responder solidariamente de determinadas obligaciones sociales posteriores a una causa legal de disolución cuando incumplen el deber de promover la disolución o, cuando proceda, adoptar las medidas legalmente exigibles. Este supuesto se regula en el artículo 367 de la Ley de Sociedades de Capital.
Los administradores pueden responder por deudas sociales, incumplimientos legales o negligencia. Es necesario comprobar en cada caso la conducta del administrador, el momento en que nació la deuda, la existencia de una causa de disolución y los demás requisitos legales.
Caso real: responsabilidad por no actuar ante las pérdidas
La Sentencia del Tribunal Supremo 94/2024, de 25 de enero, analizó la responsabilidad de los administradores de una sociedad que había dejado de depositar sus cuentas anuales y presentaba indicios como el cierre de hecho y el impago generalizado de créditos.
El Tribunal Supremo confirmó que la falta de cuentas podía impedir conocer con precisión cuándo apareció la situación de pérdidas. Ante esa falta de documentación, consideró acreditada la causa de disolución y mantuvo la responsabilidad por las deudas posteriores, al no haberse promovido la disolución en el plazo legal.
Este caso demuestra que ignorar la situación contable y societaria no hace desaparecer el problema. Al contrario, puede dificultar la defensa del administrador y terminar comprometiendo su patrimonio personal.
Cómo evitar que los errores legales puedan hundir una empresa
La prevención jurídica comienza con medidas sencillas:
- Revisar periódicamente los contratos.
- Documentar las decisiones importantes.
- Mantener actualizados los acuerdos societarios.
- Controlar la contabilidad y las cuentas anuales.
- Reclamar los impagos desde el primer momento.
- Adaptar la web y los tratamientos de datos personales.
- Solicitar asesoramiento antes de tomar decisiones relevantes.
No todos los riesgos pueden eliminarse, pero una empresa preparada tiene más posibilidades de reaccionar antes de que el problema afecte a su continuidad.
La prevención jurídica es más rentable que el litigio
Muchas empresas buscan asesoramiento cuando el conflicto ya ha provocado pérdidas, ha deteriorado una relación comercial o ha llegado a los tribunales.
El asesoramiento jurídico preventivo permite detectar riesgos, reforzar los contratos y tomar decisiones con mayor seguridad. No debe entenderse únicamente como un gasto, sino como una herramienta para proteger la estabilidad y el futuro del negocio.
¿Necesitas proteger legalmente tu empresa?
En Marín y Mateo Abogados asesoramos a empresas, sociedades y autónomos en materia mercantil, societaria y contractual.
Estudiamos cada situación desde una perspectiva preventiva y estratégica para detectar riesgos, resolver conflictos y proteger la continuidad del negocio.
Preguntas frecuentes
¿Qué errores legales pueden hundir una empresa?
Los más frecuentes son los conflictos entre socios, los contratos deficientes, los incumplimientos normativos, los impagos no reclamados y una gestión societaria o laboral incorrecta.
¿Puede un administrador responder con su patrimonio personal?
Sí, pero no por el mero hecho de que la empresa tenga deudas. Deben concurrir los requisitos establecidos legalmente para cada acción de responsabilidad.
¿Es obligatorio firmar un pacto de socios?
No siempre es obligatorio, pero puede resultar muy recomendable para regular situaciones que los estatutos no desarrollan suficientemente.
¿Cuándo debe reclamarse una factura impagada?
Conviene actuar desde que vence la factura. Retrasar la reclamación puede dificultar el cobro y permitir que avance el plazo de prescripción.
¿Una pequeña empresa necesita asesoramiento jurídico?
Sí. El tamaño del negocio no elimina los riesgos contractuales, societarios, laborales, fiscales o relacionados con la protección de datos.