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 José María Torres Presidente de CONPYMES

 

La máxima popular de que la mentira tiene las patas cortas ha encontrado su reflejo procesal en el último Auto del Tribunal de Instancia de Madrid

El Tribunal de Instancia de Madrid ha dictado un Auto crucial que desestima íntegramente las medidas cautelares presentadas por PIMEC y un grupo de entidades asociadas, que mayoritariamente forman parte de su Junta Directiva, contra la Presidencia y la Junta Directiva de CONPYMES.

La resolución judicial rechaza de forma categórica la suspensión del actual Presidente, el desplazamiento de la Junta Directiva vigente, la reposición de los cargos anteriores y la paralización general de los acuerdos adoptados tras la Asamblea General del pasado 26 de marzo de 2026. Además, el tribunal impone de forma expresa las costas de esta pieza cautelar a las entidades demandantes.

Esta decisión judicial supone un espaldarazo fundamental para la continuidad de la organización. Asegura la estabilidad de sus órganos de gobierno y garantiza la capacidad de seguir trabajando sin interferencias en la defensa de las pequeñas y medianas empresas y los autónomos de España.

La resolución del Tribunal de Instancia de Madrid introduce cordura y rigor técnico en un conflicto que amenazaba con distorsionar la marcha ordinaria de la patronal. El Auto establece una conclusión de enorme trascendencia jurídica y orgánica: no existía base alguna ni justificación jurídica suficiente para alterar de forma inmediata la gobernanza de CONPYMES ni para sustituir provisionalmente a sus líderes legítimos.

El tribunal ha recordado un principio elemental de la seguridad jurídica: la legalidad de un proceso electoral de esta envergadura exige una prueba completa, contradicción y una valoración serena y exhaustiva de toda la documentación, algo imposible de sustanciar en una pieza de medidas cautelares. Asimismo, la autoridad judicial ha descartado de plano la existencia de un "daño actual, real e irreversible" que hiciese necesaria la paralización de las actividades diarias de la Confederación.

En CONPYMES, este dictamen lo recibimos con serenidad y responsabilidad. El impacto directo de la resolución es la salvaguarda de la continuidad institucional, impidiendo que dinámicas de confrontación interna paralicen la hoja de ruta de una entidad clave para el tejido productivo del país.

Uno de los puntos más reveladores del Auto judicial es el análisis de la representatividad y el comportamiento de las entidades que promovieron la demanda. El texto recoge un dato numérico y contable incontestable: las entidades solicitantes no representan actualmente la mayoría de los asociados de CONPYMES.

Más allá de la falta de peso mayoritario, la resolución constata documentalmente que algunas de estas organizaciones demandantes han dejado de atender sus obligaciones económicas frente a la Confederación. Esta falta de pago genera un perjuicio directo y evidente para el conjunto asociativo cuyos intereses afirmaban defender en los tribunales.

Un fallo razonable

Desde CONPYMES queremos subrayar este aspecto sin ánimo de revanchismo, pero con absoluta firmeza y claridad. En una organización de carácter democrático y corporativo, los derechos de participación van indisolublemente unidos al cumplimiento de las obligaciones estatutarias. Defender la Confederación implica debatir, proponer y discrepar, pero también sostenerla económicamente, respetarla y no poner en riesgo su viabilidad económica ni su prestigio institucional.

La convivencia de diferentes sensibilidades es una realidad intrínseca de CONPYMES, cuyo diseño responde a un modelo plural y diverso. Sin embargo, hay que remarca que esa pluralidad debe ejercerse bajo las premisas de la lealtad institucional y el respeto estricto a las normas comunes que configuran la asociación.

CONPYMES pertenece a la totalidad de sus socios, y no puede quedar secuestrada por las estrategias de un bloque que busque privilegios específicos. Continuaremos desarrollando nuestra labor con normalidad, prudencia y transparencia, en la defensa de una representación empresarial independiente, útil y ajena a posiciones de ventaja artificiales, o intereses particulares.

Como Presidente de CONPYMES me he dirigido personalmente a todas las organizaciones integradas para transmitir un mensaje de tranquilidad y templanza. Lejos de interpretar el Auto judicial como un triunfo de carácter personal o como la derrota de un sector, lo concibo como una garantía jurídica para la institución en su conjunto.

Durante estos meses se han vivido momentos difíciles y de notable tensión interna, pero mi obligación como Presidente no es alimentar la confrontación, sino proteger la institución, hacer respetar las reglas del juego y asegurar que CONPYMES cumpla su misión fundacional: dar una voz propia, fuerte e independiente a las pymes y autónomos en España.

El protocolo de representatividad promovido por el presidente de PIMEC, fue el origen del conflicto en un intento de cautivar a CONPYMES. Un intento de fijar una posición preferente de PIMEC en determinados espacios de participación y representación institucional vinculados a CONPYMES.

La propuesta contemplaba que PIMEC tendría prioridad para ocupar todos los espacios de participación y representación institucional a los que CONPYMES pudiera acceder por su propio derecho de representatividad. La trascendencia de ese texto era y es enorme, porque si CONPYMES aceptaba esa lógica, su representación institucional futura quedaba condicionada por la prioridad de una entidad asociada concreta, y el resto de las organizaciones quedaba objetivamente en posición subordinada.

Defensa de la asociación

En mi condición de Presidente de CONPYMES, me opuse a firmar ese protocolo sin someterlo a los órganos competentes, pues afectaba a la autonomía representativa de la Confederación. Esa negativa no fue personal, fue institucional, y también fue la defensa de que CONPYMES no podía convertirse en una plataforma de preservación de posiciones de PIMEC ni aceptar una cláusula de prioridad indefinida incompatible con la igualdad entre socios.

Como represalia por no firmar ese protocolo se me expulsa de PIMEC e intentan por todos los medios paralizar la candidatura única que integraba prácticamente a todos los socios.

PIMEC intenta hacer desaparecer este contexto porque resulta incómodo para su relato, ya que, si el conflicto se mira desde el protocolo, la demanda que interpusieron deja de parecer una defensa pura de la democracia electoral y aparece como lo que materialmente es, un episodio de una disputa por el control de la representación institucional de CONPYMES.

Mi gestión seguirá guiada por el respeto y la firmeza. Defender la autonomía de CONPYMES significa proteger un espacio común para evitar que sea condicionado por intereses ajenos al bien general de la organización.

Una vez despejada la incertidumbre jurídica cautelar, desde CONPYMES encaramos una etapa de intensa actividad institucional en el panorama económico español, y la resolución judicial nos abre una ventana de estabilidad idónea para acometer reformas internas pendientes y robustecer la gobernanza de la patronal.

Agradezco la confianza, la paciencia y el compromiso demostrados por la gran mayoría de las organizaciones asociadas durante este periodo de turbulencia. La mejor respuesta frente a cualquier conflicto interno será la demostración diaria de una CONPYMES más sólida, más útil en el diálogo social y más respetada ante las instituciones y la sociedad.