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La guía ayuda a reconstruir la cronología del vínculo: último contacto normalizado, primeras incidencias, restricciones, supervisiones y cambios observables en el menor.

Cuando un informe afirma que existe deterioro vincular entre un progenitor y un menor, conviene dejar la conclusión para más tarde.

Empieza por las fechas.

Coge papel y construye una línea temporal.

  • Último periodo de contacto normalizado.
  • Primeras incidencias.
  • Modificaciones de visitas.
  • Intervención de servicios externos.
  • Inicio de supervisiones.
  • Resoluciones judiciales.
  • Suspensiones de contacto.
  • Cambios de domicilio.
  • Nuevas parejas.
  • Denuncias.
  • Exploraciones.

La cronología suele explicar más cosas que muchas conclusiones periciales.

Una vez tengas esa secuencia delante, revisa qué estaba ocurriendo en cada momento.

  • Cuánto contacto mantenían.
  • Con qué frecuencia se veían.
  • Cómo se producían los intercambios.
  • Quién acompañaba al menor.
  • Qué conflictos existían entre los adultos.
  • Qué información recibía el niño sobre el procedimiento.

En muchos expedientes aparece una descripción bastante detallada del estado actual de la relación y una explicación mucho más limitada sobre el recorrido que llevó hasta allí.

Merece la pena detenerse precisamente en ese recorrido.

  • Si ejerces la defensa, busca los puntos de inflexión.
  • El momento en que comienzan las dificultades.
  • El primer rechazo.
  • La primera negativa a acudir a una visita.
  • La primera referencia a miedo, incomodidad o distancia emocional.

Después analiza qué estaba ocurriendo alrededor de esos acontecimientos.

  • Qué medidas estaban vigentes.
  • Qué contactos se habían reducido.
  • Qué conflictos familiares se encontraban activos.
  • Qué profesionales habían intervenido.
  • Qué mensajes circulaban dentro del sistema familiar.

La secuencia suele aportar información muy valiosa sobre la evolución de la relación.

Cuando revises una pericial, presta atención a cómo se explica el deterioro.

  • Busca acontecimientos concretos.
  • Conductas observables.
  • Episodios documentados.
  • Cambios verificables en la dinámica familiar.

Cuanto más precisa sea la reconstrucción, más fácil resulta valorar la consistencia de las conclusiones.

Si ejerces la acusación y sostienes que un progenitor ha contribuido de forma relevante al deterioro, merece la pena documentar hechos.

  • Incumplimientos.
  • Interferencias.
  • Mensajes.
  • Incidentes registrados.
  • Actuaciones concretas.

La atribución gana solidez cuando descansa sobre conductas identificables y no sobre impresiones generales acerca de la relación.

Hay otra zona del expediente que conviene revisar con calma.

La descripción que se hace del menor.

  • Cómo se comporta en los intercambios.
  • Cómo habla de cada progenitor.
  • Qué cambios emocionales aparecen.
  • Qué diferencias existen entre distintos contextos.
  • Qué observan profesores, familiares o profesionales que mantienen contacto habitual con él.

Muchas veces la información más útil aparece fuera del informe principal.

Antes de terminar la revisión, busca los elementos del vínculo que todavía permanecen.

  • Recuerdos positivos.
  • Momentos de acercamiento.
  • Conductas afectivas.
  • Interés por el contacto.
  • Ambivalencias.
  • Dudas.
  • Matices.

Los vínculos familiares suelen ser bastante más complejos de lo que reflejan algunas categorías utilizadas en los procedimientos.

Si finalmente solicitas una pericial, orienta el objeto de evaluación hacia la evolución de la relación.

  • Cómo era el vínculo.
  • Qué acontecimientos modificaron su funcionamiento.
  • Qué cambios aparecieron después.
  • Qué peso puede atribuirse a cada factor identificado.
  • Qué papel desempeñaron el tiempo, las medidas judiciales, la frecuencia de contacto y las dinámicas familiares.

Ese análisis suele aportar mucho más que una simple descripción del estado actual de la relación.

Cuando un vínculo llega deteriorado al juzgado, la cuestión relevante rara vez está en la fotografía final.

Lo verdaderamente útil suele encontrarse en todo lo que ocurrió antes de que esa fotografía llegara al expediente.