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La inteligencia artificial empieza a transformar el trabajo de los peritos judiciales, especialmente en aquellas tareas que requieren revisar grandes cantidades de documentación, localizar información o estructurar datos antes de elaborar un dictamen. Así lo analiza Prudencia.ai en su blog, donde explica las principales aplicaciones de estas herramientas y advierte de la necesidad de mantener la supervisión y el criterio profesional del experto.

Un perito puede enfrentarse antes de emitir sus conclusiones a cientos o incluso miles de páginas entre contratos, facturas, correos electrónicos, informes médicos, documentación técnica, normativa o comunicaciones. En este contexto, la IA puede facilitar la clasificación y análisis de esa información, reduciendo el tiempo dedicado a tareas mecánicas y permitiendo que el profesional se centre en su interpretación.

Prudencia.ai establece desde el principio una frontera: “la inteligencia artificial puede asistir al perito; no debe sustituir su conocimiento especializado, sus comprobaciones ni sus conclusiones profesionales”. La herramienta puede procesar información, pero la decisión técnica continúa correspondiendo al experto.

Entre las aplicaciones más claras se encuentra el análisis de expedientes extensos. La IA puede clasificar documentos, resumir archivos, localizar conceptos concretos, identificar fechas, extraer datos y relacionar información procedente de diferentes documentos. También puede utilizarse para construir una primera cronología de los hechos, incorporando acontecimientos, pagos, entregas, incidencias o decisiones relevantes.

Esta capacidad puede resultar especialmente útil cuando el expediente contiene diferentes versiones de contratos, proyectos, presupuestos o informes. La inteligencia artificial permite comparar documentos y localizar rápidamente modificaciones o contradicciones. Sin embargo, “determinar su importancia sigue siendo tarea del experto”, recuerda Prudencia.ai.

Otra posibilidad es extraer información estructurada de grandes volúmenes documentales. En una pericial económica, por ejemplo, la IA puede ayudar a localizar y ordenar facturas; en una relacionada con construcción, trabajar con certificaciones, presupuestos o comunicaciones; y en una informática, organizar documentación técnica y registros. En todos estos casos, el objetivo es convertir una gran cantidad de información en datos manejables para su posterior revisión.

La IA también puede intervenir en la preparación del propio informe pericial. Según Prudencia.ai, puede ayudar a estructurar apartados como el objeto de la pericial, antecedentes, documentación examinada, metodología, análisis, resultados, conclusiones y anexos. También puede mejorar la claridad y coherencia de un borrador.

Pero existe una condición fundamental: “un perito nunca debería incorporar a su informe una afirmación generada por inteligencia artificial que no pueda verificar”. La responsabilidad sobre el contenido del dictamen continúa correspondiendo al profesional que lo firma.

La tecnología también puede servir para preparar la ratificación del informe ante un tribunal. El perito puede utilizar la IA para identificar posibles puntos débiles de su propio dictamen y generar preguntas que podría plantear la parte contraria. De esta manera, la herramienta no solo sirve para producir contenido, sino también para someter el trabajo realizado a una revisión crítica.

El análisis propone integrar estas posibilidades dentro de un proceso estructurado: recepción del expediente, clasificación documental, extracción de información, elaboración de una cronología, detección de inconsistencias, investigación complementaria, análisis profesional, redacción, revisión y preparación de la ratificación.

El uso de IA, no obstante, plantea riesgos. Los modelos pueden cometer errores, interpretar incorrectamente información o generar datos que no aparecen en los documentos originales. Por ello, “cualquier utilización profesional debería incorporar varios principios: verificación, trazabilidad, confidencialidad, seguridad de la información y supervisión humana”, señala Prudencia.ai.

Estas precauciones adquieren especial importancia cuando se manejan historiales médicos, datos personales, secretos empresariales o documentación confidencial procedente de procedimientos judiciales. La herramienta empleada debe ser adecuada al nivel de protección exigido por la información tratada.

El objetivo final no sería sustituir al perito, sino aumentar su capacidad de análisis. Como resume Prudencia.ai, “La IA no debería sustituir al experto. Debería darle más tiempo para ser experto”. La transformación, por tanto, estaría menos en automatizar las conclusiones que en permitir al profesional dedicar más tiempo a interpretar, contrastar hipótesis y aplicar sus conocimientos especializados.

Fuente: Prudencia.ai.

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