Siguen las reacciones ante la última tragedia ferroviaria. En este caso, la Federación de Asociaciones de los Cuerpos Superiores de la Administración Civil del Estado (FEDECA) expresa su pleno apoyo al comunicado de la Asociación del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado (AICAPE) con motivo del accidente ferroviario de Urda, y se suma a las condolencias a las familias de las víctimas y a la solidaridad con todas las personas afectadas.
En dicho comunicado, estos funcionarios del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos del Estado, tras manifestar su pesar por el accidente de Urda (Toledo) subrayan que la gravedad de lo sucedido exige una respuesta a la altura de sus consecuencias.
Es imprescindible esclarecer las circunstancias del accidente, identificar los factores que hayan podido contribuir a él y adoptar las medidas necesarias para evitar que una tragedia de estas características vuelva a producirse.
Sin perjuicio de las conclusiones que correspondan a los órganos investigadores, AICAPE considera necesario trasladar algunas reflexiones sobre los principios que deben regir la seguridad ferroviaria y la organización de las administraciones responsables de garantizarla.
En primer lugar, la independencia de la investigación es una condición indispensable. El esclarecimiento de un accidente de esta naturaleza requiere una investigación técnica rigurosa, objetiva e independiente.
El colectivo exige que sus compañeros de la autoridad investigadora (AITAT) – tanto Consejeros como Investigadores – dispongan de plena autonomía, medios suficientes y libertad para analizar todas las circunstancias concurrentes, formular sus conclusiones y emitir las recomendaciones que consideren oportunas.
Esta independencia debe garantizarse tanto frente a las organizaciones y entidades potencialmente implicadas como frente a cualquier presión política o administrativa. La confianza de la sociedad en las conclusiones dependerá de que el proceso investigador esté exclusivamente guiado por criterios técnicos y se desarrolle con plena transparencia.
En segundo lugar, la seguridad ferroviaria es una responsabilidad del sistema y no puede depender de decisiones individuales. La seguridad de un sistema ferroviario moderno se fundamenta en la identificación, evaluación y control de los riesgos.
Investigar los sistemas que fallaron
El factor humano está expresamente contemplado en estos sistemas como una fuente potencial de riesgo y, precisamente por ello, los procedimientos operativos, los sistemas de señalización y protección y los mecanismos de supervisión deben incorporar barreras suficientes para evitar que un error humano pueda comprometer la seguridad del sistema o derivar en un accidente.
En un accidente por alcance entre dos trenes, el análisis debe abarcar necesariamente el conjunto del sistema: la infraestructura, la señalización, los sistemas de protección, los procedimientos de circulación en condiciones degradadas, las comunicaciones, la organización del control del tráfico.
A juicio de estos expertos, la investigación debe estudiar tanto los factores humanos como organizacionales; debe determinar qué barreras de seguridad existían, cuáles debían haber actuado y por qué, en su caso, no fueron suficientes. Buscar una explicación exclusivamente en un eventual error individual supondría renunciar a comprender las posibles deficiencias sistémicas y organizativas que deben ser objeto de análisis.
Otra cuestión que reclaman es que es necesario recuperar la autoridad técnica y profesionalizar la dirección del sector ferroviario. El accidente de Urda, junto con el desgraciado accidente de Adamuz, deben propiciar con carácter inmediato una reflexión sobre el modelo de organización y dirección del sector ferroviario español.
AICAPE observa con preocupación la creciente penetración de criterios políticos en ámbitos de decisión que requieren una dirección esencialmente técnica y profesional. La planificación, construcción, conservación, explotación y seguridad de las infraestructuras ferroviarias son actividades de extraordinaria complejidad que requieren conocimiento especializado, experiencia y continuidad.
Por ello, preocupa que puestos directivos de marcado carácter técnico estén siendo ocupados por perfiles de naturaleza política, cuando deberían estar reservados a profesionales con formación y conocimiento acreditado del sistema ferroviario.
Para estos profesionales es importante destacar que la seguridad de los ciudadanos exige rigor técnico, independencia y responsabilidad. No puede ser de otra manera.
Profesionalización desde la Administración
Desde FEDECA que preside la inspectora de trabajo, Ana Ercoreca, se destaca especialmente dos cuestiones que considera fundamentales para el buen funcionamiento de nuestras instituciones y que viene defendiendo de manera reiterada. En primer lugar, la necesidad de garantizar la independencia de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus responsabilidades técnicas. Las labores de investigación, inspección, supervisión y control deben desarrollarse con absoluta autonomía, sin injerencias políticas ni presiones de ningún tipo.
En opinión de esta entidad, la independencia de criterio de los funcionarios no constituye un privilegio corporativo, sino una garantía esencial para los ciudadanos, la defensa del interés general y el correcto funcionamiento del Estado de derecho.
También señalan que es imprescindible esclarecer con el máximo rigor, transparencia e independencia las causas del trágico accidente ferroviario de Urda pero también del de Adamuz, para ofrecer a la ciudadanía las respuestas que legítimamente reclama y merece, como condición indispensable para preservar la confianza en nuestras instituciones y evitar que una tragedia semejante vuelva a repetirse.
En segundo lugar, la urgente necesidad de profesionalizar la dirección de las administraciones y organismos públicos. FEDECA lleva años advirtiendo de los riesgos que entraña la creciente politización de puestos de responsabilidad que requieren conocimientos técnicos, experiencia y capacidad de gestión acreditada.
A juicio de estos altos funcionarios, el acceso a estas responsabilidades no puede responder a criterios de afinidad partidista ni convertirse en una puerta giratoria para el acomodo de cargos políticos, al margen de los principios de mérito y capacidad. La legítima dirección política de la Administración debe ser plenamente compatible con una gestión pública profesional, independiente y sometida a criterios objetivos.
Por último, FEDECA viene denunciando que la politización de la Administración y el debilitamiento de los criterios de mérito y capacidad no son cuestiones meramente organizativas: tienen consecuencias reales sobre la calidad de los servicios que reciben los ciudadanos.
Para esta asociación, los graves acontecimientos que estamos viviendo deben servir para reflexionar sobre la necesidad de reforzar nuestras instituciones, sin anticipar responsabilidades ni conclusiones que corresponden a las investigaciones pertinentes.
