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  • La vivienda usada, que concentra el 78,4% del mercado, registra una caída interanual del 6,1%, frente al descenso del 1,4% de la obra nueva.
  •  Robin Decaux sostiene que el retroceso de las operaciones, unido al incremento de los precios, evidencia un “estrangulamiento de la oferta”.

Los datos de compraventas de vivienda correspondientes a julio pueden interpretarse, a primera vista, como una caída de la demanda, después de que las operaciones descendieran un 5,1% interanual, hasta las 61.417. Sin embargo, Equito considera que la clave está en la composición de ese retroceso: la vivienda nueva cae un 1,4%, mientras que la usada, que representa el 78,4% del mercado, disminuye un 6,1%. “No es que los españoles hayan dejado de comprar, sino que cada vez hay menos viviendas disponibles para hacerlo. Lo que se está agotando es el stock, no la demanda”, explica Robin Decaux, CEO de Equito.

La evolución de los precios refuerza este diagnóstico. Según los últimos datos del INE, el precio de la vivienda libre aumentó un 12,2% interanual en el segundo trimestre del año, con una subida del 12,9% en la vivienda de segunda mano. “Cuando la demanda se debilita, normalmente caen tanto las operaciones como los precios. En España está disminuyendo el volumen de compraventas mientras los precios continúan creciendo a doble dígito. Eso no es enfriamiento, sino un estrangulamiento de la oferta”, señala Decaux. A esta situación se suma el comportamiento de la vivienda protegida, cuyas operaciones retrocedieron un 14,4% interanual en julio y acumulan una caída del 9,7% desde comienzos de año. “Estamos retirando producto asequible del mercado justo cuando más falta hace”, añade.

El comportamiento por comunidades autónomas confirma, según Equito, que la demanda no desaparece, sino que se desplaza hacia los territorios donde todavía encuentra producto disponible. Los mayores descensos interanuales se registraron en Asturias, con un 15,2%; Baleares, con un 14,3%; País Vasco, con un 12,4%; Madrid, con un 11,3%; Comunitat Valenciana, con un 8,6%; y Cataluña, con un 7%. En cambio, las compraventas aumentaron en Navarra un 26,4%, en Galicia un 10,8%, en Castilla y León un 9,7% y en Castilla-La Mancha un 7,3%. “Los compradores siguen ahí, pero buscan en otros mercados cuando la escasez de vivienda y el incremento de los precios les cierran la puerta en las zonas más tensionadas”, afirma el CEO de Equito.

Otro indicador relevante es el creciente peso de las herencias en las transmisiones inmobiliarias: en julio se registraron 43.840 transmisiones de fincas por herencia, frente a las 117.538 efectuadas mediante compraventa. Es decir, por cada diez fincas que cambiaron de manos por compraventa, casi cuatro se transmitieron por herencia. “Este dato refleja hasta qué punto el acceso a la propiedad depende cada vez más del patrimonio familiar. Mientras la obra nueva no responda y siga sin incorporarse suficiente vivienda al mercado, la presión sobre los precios continuará y comprar una vivienda será cada vez más difícil para quienes no cuenten con ese respaldo”, concluye Robin Decaux.