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Hoy, en Tiempo de Ley, Jorge Fuset entrevista a José María Ridao, Consul general de España en Buenos Aires  y hablamos sobre la llamada Ley de Nietos.

José María Ridao describe la vida en el barrio porteño de Recoleta durante la llegada de la primavera. Califica la estación como la época más hermosa de la ciudad por la floración de los jacarandás y los flamboyanes, señalando que la humedad ambiental es el único aspecto negativo. Destaca que el Consulado General de España en Buenos Aires se sitúa en la calle Guido, a pocas cuadras del cementerio de la Recoleta, una zona referenciada literariamente en obras de Ernesto Sabato.

Aunque la trayectoria profesional diplomática suele orientarse hacia el puesto de embajador, Ridao explica que, por su faceta de escritor, prefiere la labor consular. Define este trabajo como una tarea eminentemente administrativa, predecible y organizada, que le exige rigor pero le permite mantener un horario estable para desarrollar sus tareas literarias. En contraste con la intensa actividad de representación pública y compromisos sociales que exige una embajada, el trabajo consular le aporta mayor tranquilidad mental.

Ridao subraya la magnitud del Consulado General de España en Buenos Aires —el más grande del mundo—, donde se atienden entre 1.000 y 1.500 personas al día para realizar diversos trámites (renovaciones de pasaportes, registros de matrimonios o nacimientos, entre otros). Destaca el alto nivel, la formación profesional y el compromiso ético de todo el equipo diplomático y personal administrativo.

A nivel literario, Ridao reflexiona sobre el impacto de residir en un país extranjero. Considera tres tipos de escritores según su actitud ante la realidad:

  • Quienes otorgan un valor intrínseco al hecho de residir en un lugar distante o considerado "exótico".
  • Quienes se limitan a describir y retratar las peculiaridades del entorno.
  • Quienes digieren la experiencia vivida y la transforman artísticamente, citando como referente la obra de Juan Goytisolo.

Para Ridao, el verdadero exotismo no reside en la realidad del lugar, sino en la mirada del observador. Por ello, le resulta indiferente escribir en Bután o en Buenos Aires, situando el valor real en el proceso de digestión literaria.

Al ser preguntado sobre el ambiente social, Ridao caracteriza a Buenos Aires como una ciudad abierta, acogedora y afectuosa con los españoles y extranjeros en general. Resalta el profundo sentido del humor presente en la sociedad argentina como una de sus señas de identidad más fuertemente establecidas.

Asimismo, explica la estrecha vinculación histórica entre ambos países, sustentada sobre la importancia de las colectividades de inmigrantes españoles e italianos que configuran la esencia de la Argentina contemporánea. Respecto al sentimiento social sobre la cuestión de las Islas Malvinas, aclara que no le corresponde pronunciarse políticamente, pero confirma que se percibe como una causa profundamente sentida por la población.

José María Ridao aclara la diferencia fundamental entre la colectividad española ya registrada y las nuevas solicitudes generadas por la ley. En el Consulado de Buenos Aires existen 360.000 españoles previamente matriculados, un censo que crece de forma orgánica por nacimientos e inscripciones rutinarias.

A esta cifra se suman 645.052 solicitudes de nacionalidad presentadas bajo la Ley de Nietos. De este total, el consulado ha recibido formalmente en papel 230.000 expedientes y ha resuelto 30.000. Entre las solicitudes resueltas, unas 16.181 corresponden al Anexo 1 (la vía específica vinculada al exilio). De ellas, aproximadamente 10.500 personas han solicitado el alta de matrícula consular.

Ridao aclara un aspecto técnico fundamental del procedimiento: debido a la imposibilidad material de atender a más de 640.000 personas de forma inmediata, el consulado implantó el sistema IDU (Identificador Único). En virtud de la Ley de Procedimiento Administrativo, cuando un ciudadano intenta realizar un trámite en plazo y no puede por causa imputable a la administración, la solicitud se considera formalizada en la fecha en que se intentó. De este modo, todos los solicitantes que obtuvieron su IDU entre el 22 de octubre de 2022 y el 22 de octubre de 2025 tienen su derecho consolidado, lo que permitirá al consulado continuar recibiendo y tramitando expedientes en papel hasta el año 2031.

Frente al debate político sobre el impacto de estas concesiones en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), Ridao señala que las cifras reales están muy alejadas de las estimaciones alarmistas. De las 10.500 personas que han tramitado su alta tras obtener la nacionalidad por el Anexo 1, la Oficina del Censo Electoral resta automáticamente a los menores de 18 años.

Considerando que la participación electoral histórica del CERA en Buenos Aires ronda el 6 %, el impacto real imputable a la Ley de Nietos se sitúa entre 500 y 700 votos efectivos, repartidos además entre 52 circunscripciones provinciales distintas en España.

Respecto a la resolución del Tribunal Supremo, Ridao explica que el auto suspende cautelarmente los efectos electorales de la inscripción en el CERA, pero ordena expresamente a los consulados continuar tramitando los expedientes con normalidad. La medida requiere que los consulados determinen qué solicitantes presentaron una prueba fehaciente de exilio.

Ridao hace hincapié en la complejidad del proceso de evaluación:

  • Revisión de expedientes: Comprobar la prueba de exilio no es un automatismo, sino una valoración documental compleja. No existe un "certificado de exiliado", por lo que el personal consular debe analizar documentos indirectos (como actas de matrimonio en barcos o registros antiguos).
  • Garantía jurídica: Ridao defiende que los solicitantes actuaron conforme a la legalidad vigente y a la instrucción de servicio de 2022, la cual no exigía dicha prueba documental explícita. Por ello, se generan dudas jurídicas sobre el derecho de subsanación de los ciudadanos si cambia el criterio.
  • Incompletos y desestimados: El consulado aplica un rigor absoluto y no desestima expedientes por falta de documentación sin conceder primero el plazo legal de subsanación. La mayoría de los rechazos no se deben a fraudes ni a partidas de bautismo falsas, sino a expedientes incompletos o al desistimiento de los propios interesados al no aportar la documentación requerida.

Ridao concluye afirmando que la prioridad del consulado es la transparencia y el cumplimiento estricto de la ley y de las instrucciones que dicten los órganos competentes.