La inteligencia artificial generativa está encontrando cada vez más aplicaciones dentro de las empresas. Más allá de los asistentes generalistas, muchas organizaciones empiezan a buscar soluciones capaces de trabajar con información propia, documentación interna y fuentes previamente validadas. Este tipo de sistemas permite transformar grandes volúmenes de conocimiento en herramientas de consulta más rápidas y accesibles. En lugar de revisar manuales, estudios, informes o bases documentales de forma manual, los usuarios pueden formular preguntas en lenguaje natural y obtener respuestas construidas a partir de información concreta de la organización.
Un ejemplo reciente es el trabajo desarrollado por MIG PRISMA junto a MIG EMBRYONIC para el Instituto Santalucía. El proyecto dio lugar a ORIENTIA, una solución conversacional pensada para consultar información relacionada con jubilación, pensiones, ahorro, longevidad y educación financiera.
La propuesta utiliza una arquitectura RAG, un sistema que permite recuperar información relevante antes de generar una respuesta. Gracias a este enfoque, una plataforma de inteligencia artificial especializada puede trabajar sobre documentación específica y ofrecer respuestas conectadas con fuentes seleccionadas.
Este planteamiento resulta especialmente útil en sectores donde la precisión de la información es importante. Cuando una empresa trabaja con contenidos financieros, jurídicos, técnicos o corporativos, no basta con generar textos bien redactados. También es necesario controlar qué información se utiliza, qué fuentes están permitidas y qué tipo de consultas deben quedar fuera del sistema.
Por ese motivo, este tipo de proyectos requiere combinar tecnología, estrategia, contenidos y experiencia de usuario. El valor no está únicamente en disponer de un modelo generativo, sino en definir cómo consulta la información, cómo interpreta cada pregunta y cómo presenta la respuesta.
En este contexto, los servicios de marketing, tecnología e inteligencia artificial adquieren un papel cada vez más relevante para las organizaciones que quieren aplicar estas herramientas a necesidades reales de negocio. El desarrollo técnico debe ir acompañado de una planificación clara sobre objetivos, usuarios, fuentes y criterios de respuesta.
En el caso de ORIENTIA, el sistema trabaja con documentación propia del Instituto Santalucía y con fuentes institucionales seleccionadas. Esto permite construir respuestas con mayor control sobre el origen de la información y reducir el riesgo de ofrecer contenidos poco respaldados.
Este tipo de soluciones también puede aplicarse a otros ámbitos, como la atención al cliente, la formación interna, el soporte comercial o la consulta de procedimientos. Muchas empresas ya disponen de una gran cantidad de información útil, pero no siempre cuentan con herramientas que permitan localizarla de forma rápida.
Por eso, la relación entre inteligencia artificial y conocimiento corporativo está ganando peso dentro de los proyectos digitales. Quienes quieran seguir este tipo de avances pueden encontrar más contenidos sobre innovación, marketing y tecnología en el área editorial de MIG PRISMA.
A medida que estas soluciones se extiendan, la diferencia estará en la capacidad de cada empresa para trabajar con información fiable, bien organizada y adaptada a sus propios procesos.
