El Sistema PCT, administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), constituye una de las principales herramientas para quienes buscan proteger una invención en varios países mediante un procedimiento unificado. Aunque no crea una patente internacional única, permite iniciar una estrategia de protección en múltiples jurisdicciones y aplazar durante más tiempo determinadas decisiones y costes asociados al proceso.
Según explica Pedro Saturio, una de las principales ventajas del sistema es que ofrece a los innovadores más margen para evaluar el potencial comercial de sus desarrollos antes de asumir gastos elevados en distintos mercados. Como señala el autor,“una solicitud PCT permite iniciar mediante un único procedimiento una estrategia de protección que puede abarcar múltiples países”, facilitando además información preliminar sobre la patentabilidad de la invención.
El detonante de este renovado interés es el avance registrado en Argentina. El país firmó el tratado en diciembre de 1970, pero nunca completó el proceso de adhesión para convertirse en Estado contratante. Ahora, más de cincuenta años después, la situación parece haberse desbloqueado parcialmente. El pasado 26 de agosto de 2026, la Cámara de Diputados argentina aprobó un proyecto de ley destinado a culminar esa incorporación, aunque todavía quedan trámites pendientes antes de que la adhesión sea efectiva.
El artículo destaca que el texto deberá regresar al Senado debido a una reserva introducida respecto al Capítulo II del tratado, relativo al examen preliminar internacional. Esta posibilidad está contemplada por el propio PCT y ya ha sido utilizada anteriormente por otros países, entre ellos Uruguay.
Por ello, el autor insiste en distinguir entre el avance legislativo y la entrada efectiva en el sistema. En palabras de Pedro Saturio,“Argentina todavía no es Estado contratante del PCT”, aunque reconoce que el país ha dado “un nuevo paso significativo dentro de un proceso que lleva décadas pendiente”.
Si la adhesión termina materializándose, las consecuencias serían relevantes tanto para los innovadores argentinos como para las empresas extranjeras. Los solicitantes locales podrían utilizar el procedimiento PCT para expandir internacionalmente sus invenciones de forma centralizada, mientras que las compañías de otros países tendrían la posibilidad de incluir Argentina en sus estrategias internacionales sin necesidad de presentar inicialmente solicitudes nacionales independientes.
Uno de los cambios más importantes estaría relacionado con los plazos. Actualmente, quienes desean proteger una invención en Argentina deben presentar una solicitud nacional dentro de los doce meses posteriores a la fecha de prioridad. Con la incorporación al PCT, ese plazo podría extenderse generalmente hasta los 30 o 31 meses, proporcionando un margen mucho mayor para valorar oportunidades comerciales y definir mercados prioritarios.
El análisis también subraya la relevancia geopolítica de esta posible adhesión. Según recuerda el autor,“Argentina es actualmente el único país del G20 que todavía no forma parte del sistema PCT”, una singularidad que podría desaparecer si culmina el proceso legislativo.
Además, el movimiento argentino coincide con una expansión continua del tratado a escala global. Bahamas se convirtió en agosto de 2026 en el Estado contratante número 159, sumándose a adhesiones recientes como las de Uruguay, Mauricio, Cabo Verde, Iraq y Jamaica.
No obstante, Pedro Saturio recuerda que el sistema no sustituye completamente a las estrategias nacionales ni garantiza protección automática en todo el mundo. Como resume en una de las conclusiones centrales de su análisis,“internacionalizar no consiste necesariamente en proteger una invención en el mayor número posible de países, sino en mantener abiertas las opciones necesarias para decidir, llegado el momento, dónde merece realmente la pena hacerlo”.
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