Especialmente interesante es el reciente estudio elaborado por Funcas y dirigido por su Director de Estudios Financieros, Francisco Rodríguez, y que plantea tres posibles escenarios:
- Escenario central: En el escenario central que contempla la investigación se estima una destrucción bruta de empleo de entre 1,7 y 2,3 millones de puestos de trabajo en el horizonte de diez años (2025-2035). Esta destrucción se concentra en los grupos de empleados administrativos y técnicos de nivel medio y superior.
- En el escenario optimista, la destrucción estimada se reduce a aproximadamente 700.000 puestos.
- En el escenario pesimista: la destrucción de empleo podría superar los 3,5 millones.
Y sobre la pregunta del millón que está ahora mismo sobre la mesa que es si la creación de nuevos puestos ligados a la IT compensará la destrucción de otros puestos de trabajo, el estudio de Funcas evita “mojarse” y se queda en apuntar que “la cuestión de si la creación compensará la destrucción en términos netos es todavía abierta y depende de la velocidad de los procesos de formación y reasignación laboral”.
Precisamente, la formación (principio de alfabetización recogido en el Reglamento de Inteligencia Artificial) va a ser una cuestiones críticas en torno al impacto de la inteligencia artificial.
En este sentido, la reciente Resolución del Parlamento Europeo, de 17 de diciembre de 2025, publicada el 6 pasado 6 mayo de 2026 en el DOUE incide precisamente en que la alfabetización en materia laboral, la educación y las actividades continuas de mejora de las capacidades y reciclaje profesional en relación con las nuevas tecnologías introducidas en el lugar de trabajo (especialmente, las que afectan directamente a las tareas y al rendimiento de las personas trabajadoras) resultan esenciales para garantizar unas condiciones de trabajo adecuadas y salvaguardar la empleabilidad.
Asimismo, la Resolución también se centra en que la formación es esencial para los empleadores, directivos y otras personas que despliegan y desarrollan estos sistemas y supervisan su uso cotidiano.
¿Es una falacia la frase “profesionales con IA vs. sin IA”?
Debate sobre el trabajo
Una de las cuestiones más manidas y que se han venido repitiendo como una especie de mantra de manera sistemática es que la “inteligencia artificial no viene a quitarte el trabajo, sino a complementarlo o a aportarte un valor añadido”. Pero, ¿es esto cierto? ¿Realmente, como se quiere vender desde ciertos foros, la diferencia va a estar entre saber o no manejar la IA?
Por un lado, los últimos estudios no se atreven a hacer pronósticos (o son mucho más conservadores que los primeros informes que se hicieron sobre el impacto de la IA) sobre hasta qué punto la creación de nuevos puestos ligados a la IA va a compensar o no los que acaben destruyéndose y, por otro, uno de los mayores errores en mi opinión es considerar que usar herramientas de IA significa saber o estar formado en IA.
Por poner un ejemplo, el colectivo de centennials ya usa IA en su día a día desde hace tiempo y no significa que ese uso sea necesariamente el correcto ni mucho menos que se haga desde los parámetros que establece la normativa (uso ético, seguro y confiable). El problema en muchas universidades y centros de formación radica precisamente en un uso inadecuado por parte de los estudiantes de la IA. Problemas de plagio, de falta de aplicación de pensamiento crítico, de falta de desarrollo de la capacidad de análisis y de espíritu crítico se acaban trasladando a las empresas cuando los jóvenes aterrizan en ellas para iniciar o desarrollar su carrera profesional.
Y por parte de las empresas, en un tejido empresarial como el español, compuesto mayoritariamente por pymes (muchas micropymes) la IA en muchos casos ni está ni se le espera y no subirse al carro de la IA puede, a medio y largo plazo, hacer peligrar seriamente la viabilidad de las compañías.
Y en las compañías donde sí se está utilizando IA y donde se han elaborado mapas de puestos y competencias y análisis de qué puestos y/o departamentos pueden ser sustituidos por la IA o desempeñados en un tiempo inferior, la pregunta que sobrevuela y que está llegando a los despachos laboralistas de cierto tamaño es sobre la posibilidad y/o viabilidad de acometer un proceso de despido colectivo (ERE) motivado por la IA.
De hecho, ya tenemos sobre la mesa procesos de este tipo de grandes corporaciones y, en mi opinión, en un espacio de tiempo no excesivamente largo, podríamos tener sobre la mesa en España un tsunami de EREs con un impacto sobre el empleo que podría ser demoledor.