La hoja de ruta del sector legal no se escribe sola
Albert Ferré. Abogado
Llevamos años hablando de «transformación digital del sector legal» como si fuera un documento que alguien, en algún despacho de Madrid o en algún comité de Bruselas, está redactando en silencio para luego entregárselo al mundo. No te líes, no existe ese documento y la prueba más honesta de que mucho está por hacer la tuvimos hace unas semanas en Madrid, cuando decenas de profesionales de cuatro continentes se sentaron a admitir, en voz alta, que ninguno de ellos tenía la hoja de ruta completa.
De ahí nació el Legal Manifesto: no como una lista de deseos ni de buenas intenciones, sino como el primer borrador de algo que todavía se está escribiendo entre todos: entre grandes despachos y startups que facturan menos que su proveedor de café, entre universidades, departamentos in-house y administración.
Se habló mucho de claridad en la comunicación jurídica, de la complejidad regulatoria que crece más rápido que nuestra capacidad de digerirla, de sostenibilidad, de carga de trabajo, de la salud física y mental, de acceso a la justicia y de cómo obtener salidas a esta incesante demanda, también de ciberseguridad. Ninguno de esos temas se resuelve desde un único vértice del ecosistema, pero cada uno nos aporta una visión que amplía el campo de visión.
Como siempre en nuestra sociedad tendemos a buscar culpables, un chivo expiatorio: el problema es que a día de hoy es muy complejo buscar un solo villano en la sala... Ciertamente el problema de fondo está más arriba: está en cómo la propia tecnología, que nos acelera a tal velocidad que cualquier actor que se precie puede generar documentación plausible y lanzarla con un automatismo hasta inundar de basura cualquier equipo de in-house.
No son pocos los equipos que nos explican casi a diario el aumento de reclamaciones de clientes y proveedores impulsado por esta locura tecnológica. A este ritmo, podemos pasar de generar una ventaja competitiva a creernos superhéroes y provocar un accidente... Aceptemos que no lo somos y pongamos el freno a estas prácticas..
Ahí también es donde el Legal Manifesto entra en juego, si somos capaces de construir, como ecosistema, la infraestructura neutral que cambie el sector, un espacio (llamémoslo un arrecife) donde cooperar deje de ser un lujo que solo unos pocos pueden permitirse y pase a ser, simplemente, la forma más barata de competir.
Esa es la hoja de ruta que de verdad transforma el sector: no la que pide buena voluntad, sino la que cambia los incentivos de hacer lo correcto.
Lo que hicimos en esas 72 horas, decenas de profesionales. Ahora te toca a ti plantearte qué te parece.
Lee los 14 puntos en www.LegalManifesto.org y dinos si los aplicas en tu día a día, dinos si tienen sentido, si te falta o te sobra algo. Este es el camino: sumar, para seguir multiplicando.
El futuro o lo eliges o alguien te lo elegirá por ti.
