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Isabel Valriberas, decana de Ceuta, Premio DDHH que simboliza el trabajo de los abogados de Ceuta

  • Esta jurista agradece el galardón otorgado y pone en valor el papel de todos los abogados de esta ciudad, volcados en revertir una situación complicada

El CGAE con sus XXVIII Premios de Derechos Humanos “Carlos Carnicer”, que se celebran bajo el lema “No hay derechos de primera. Ni personas de segunda”, con especial atención a la igualdad y a la lucha contra la discriminación reconoce en esta edición a personas y organizaciones que llevan años trabajando para que la igualdad sea algo más que un principio recogido en las leyes

En esta edición, el jurado ha distinguido a Isabel Valriberas, decana del Colegio de la Abogacía de Ceuta, en la categoría de Persona; al Grupo Social ONCE, en la de Institución; y a Rubén Vigil Fernández, jefe del Área de Comunicación y Prensa de la Fundación Princesa de Asturias, en la de Comunicación. El Premio Especial Nacho de la Mata, dedicado a la defensa de los derechos de la infancia, ha recaído en Gabriela Sánchez, periodista y jefa de sección de Desalambre en elDiario.es.

Los cuatro galardonados han desarrollado su labor en ámbitos muy diferentes, pero sus trayectorias comparten una misma preocupación: que las circunstancias de una persona, ya sea su origen, una discapacidad o su situación personal, no se conviertan en un obstáculo para ejercer sus derechos.

Asimismo, el jurado ha otorgado una mención especial al Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), en reconocimiento a su labor de prevención y lucha contra el racismo, la xenofobia y otras formas de discriminación. A través del seguimiento de los discursos de odio y de iniciativas de sensibilización, el Observatorio contribuye a visibilizar estas situaciones y a promover una sociedad más respetuosa con la diversidad.

Isabel Valriberas, con quien hablamos al principio de esta crisis humanitaria de Ceuta, ha destacado por su compromiso con el derecho de defensa en Ceuta, especialmente durante las crisis migratorias que ha vivido la ciudad.

Su labor al frente del Colegio de la Abogacía y su defensa del Turno de Oficio han sido fundamentales para garantizar la asistencia jurídica a personas en situaciones de especial vulnerabilidad, en un territorio donde el acceso a la justicia plantea desafíos especialmente complejos.

Esta es la conversación que mantenemos con ella, en un momento de su ajetreada actividad como decana del ICA Ceuta, donde la actividad no ha cesado en estos más d tres meses de crisis humanitaria en Ceuta

—El Consejo General de la Abogacía Española le ha otorgado el Premio Derechos Humanos. ¿Cómo recibió la noticia de este reconocimiento?

—Primero con asombro. He asistido durante muchos años a la celebración de estos premios y nunca se me habría ocurrido que pudiera recibirlo yo. Siempre abruma un poco, pero, en el fondo, me siento muy agradecida de que se hayan acordado de Ceuta, del Colegio de Abogados y de mí en estos momentos.

—Gestionar el Colegio en la coyuntura actual representa probablemente uno de los mayores desafíos de su trayectoria.

—Sin duda. Gestionar una situación de crisis siempre es complicado, y más al tratarse de un escenario excepcional por la entrada de miles de personas extranjeras y los miles de procedimientos que se están tramitando. Para un colegio tan pequeño, con medios materiales y personales limitados, el reto era muy complejo. De momento lo estamos consiguiendo, a la espera de ver cuánto tiempo tendremos que continuar en esta situación.

Isabel Valriberas, decana de Ceuta, con Salvador González y Angel Méndez en el CGAE

—¿Cuál es la radiografía exacta de la situación sobre el terreno en Ceuta?

—Diariamente se tramita un volumen elevado de expedientes de devolución y de solicitudes de asilo. Al iniciarse los triajes, en el momento en que la persona solicita protección internacional, se paraliza la ejecución de la devolución para tramitar el expediente de asilo. Es la vía que utilizan para frenar cautelarmente la salida mientras se valora su caso.

—Un premio de estas características tiene un componente colectivo claro. ¿A quién se lo dedica?

—No es solo que lo comparta: este premio es para la Abogacía del Turno de Oficio de Ceuta. Yo soy solo una parte más, pero el reconocimiento pertenece a los letrados de oficio, que son quienes están realizando un esfuerzo verdaderamente tremendo.

—¿De cuántos efectivos dispone actualmente el operativo de extranjería?

—Contamos con unos noventa abogados operativos en extranjería. Éramos unos ochenta y tantos, y, aunque siempre hay alguna baja por el desgaste, se han ido incorporando letrados voluntarios. De guardia diaria hay casi veinticinco abogados, lo que implica una rotación constante en la que los compañeros entran de guardia prácticamente cada dos o tres días.

—La magnitud de la crisis dificulta atisbar un desenlace cercano. ¿Cómo evalúa los plazos de resolución?

—Son procedimientos que llevan un trámite reglado y, por mucho que se quiera agilizar, resultan lentos. El problema radica en que la magnitud del número de personas pendientes de tramitación sigue siendo muy alta. Hay miles de personas solicitando protección internacional, lo que demora inevitablemente la ejecución de las devoluciones.

—Se habla de miles de personas aún en la ciudad...

—En los campamentos oficiales hay censadas cerca de 7.000 personas, a las que se suman unos 4.000 menores. Además, existe un contingente difícil de cuantificar: personas en situación de calle, en casas patera o que aún no han hecho el triaje ni han querido ser identificadas de momento. Determinar esa cifra exacta es complicado, pero la presencia en calle y en viviendas masificadas sigue siendo evidente.

“Es un merecido que estos premios DDHH lleven el nombre de Carlos Carnicer. Lucho mucho por el Turno de Oficio. Tuve una relación estrecha con él”

—El galardón lleva el nombre de Carlos Carnicér, una figura clave en la abogacía institucional.

—Carlos fue un defensor a ultranza del turno de oficio y luchó muchísimo por prestigiarlo. Le conocí muy bien; de hecho, cuando tomé posesión como decana me tomó él mismo el juramento como presidente del CGAE. Tuve una relación muy estrecha con él y es absolutamente merecido que los premios lleven su nombre.

—En este contexto, la asistencia letrada se erige en la garantía fundamental del Estado de derecho.

—Efectivamente. Con el marco del Pacto Europeo de Migración y Asilo, la asistencia letrada es obligatoria en todo lo relativo al asilo en frontera y en los procedimientos de devolución. Debe haber un abogado siempre, en todos los trámites de extranjería. La clave está en garantizar que, si una persona va a ser devuelta a Marruecos, se haga con todas las garantías: examinando su vulnerabilidad, verificando si tiene derecho a protección internacional y velando por sus intereses. Todo ello sin perjuicio de que, si procede la devolución, la ley deba aplicarse.

En septiembre del 2026, el Pleno del CGAE se solidarizó con Ceuta como se ve en la imagen. Imágenes, Abogacia Española

—¿Cómo ha alterado esta crisis su rutina diaria al frente del Colegio y del despacho?

—Siempre he compaginado mi despacho profesional, el turno de oficio y la gestión colegial, pero ahora la dedicación es absoluta. Requiere una labor de coordinación constante con la Policía, la Oficina de Asilo y los juzgados, además de la propia reorganización interna de los turnos.

—A las puertas de la entrega del premio en Madrid, ¿qué perspectiva mantiene sobre la evolución del servicio?

—Es un proceso lento. Mi principal preocupación es que se mantengan los medios puestos por el Gobierno. La logística es compleja porque dependemos de la decisión individual del solicitante: a veces se citan a 50 personas y se habilitan puestos de tramitación, pero acuden solo 14 a la entrevista. Con todo, de como empezamos a como estamos hoy, se ha avanzado significativamente en la tramitación de expedientes, aunque a la ciudadanía le cueste apreciarlo mientras no se desmantelen los campamentos.

—Imagino que mantener la moral del colectivo es otra de sus tareas prioritarias en este momento.

—Los compañeros están exhaustos. Soportan guardias muy duras y prolongadas; sin ir más lejos, en mi última guardia estuve desde las nueve de la mañana hasta las nueve y media de la noche prácticamente sin descanso. Requiere una resistencia enorme por parte de todos.

A lo largo de sus 28 ediciones, los Premios de Derechos Humanos “Carlos Carnicer” se han convertido en una oportunidad para reconocer públicamente el trabajo de personas y organizaciones que, muchas veces lejos de los focos, dedican su trayectoria a defender los derechos fundamentales.

Desde la abogacía hasta el periodismo, pasando por las organizaciones sociales y otras iniciativas ciudadanas, estos galardones ponen en valor distintas formas de compromiso con la dignidad humana.

Con ellos, el CGAE busca también acercar estas historias a la sociedad, reconocer el impacto de quienes las protagonizan y recordar la importancia de seguir prestando atención a las situaciones en las que los derechos fundamentales se ven amenazados.

Los galardones se entregarán el próximo 10 de diciembre, coincidiendo con el Día de los Derechos Humanos, en una ceremonia que reunirá a los premiados y a representantes del mundo jurídico y de la sociedad civil.