- Para ambas entidades el desarrollo del arbitraje y el uso de la IA son dos elementos claves que pueden ayudar a mejor el acceso a la justicia. Dede estas entidades se tiene claro que la seguridad jurídica es clave para mejorar las inversiones en América Latina.
El secretario general de la COMJIB, Enrique Gil Botero y el decano del Colegio de la Abogacía de Madrid, Eugenio Ribón, presentaron el acuerdo a lo medios informativos. Para ambos dirigentes es fundamental reclama situar la cooperación jurídica entre las prioridades de la Cumbre Iberoamericana y destaca el valor de la alianza con el ICAM para acercar las políticas públicas de Justicia al ejercicio profesional de la abogacía.
A un día de la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno, que se celebrará en Madrid los días 4 y 5 de noviembre, el Ilustre Colegio de la Abogacía de Madrid (ICAM) ha presentado las principales líneas de su nueva Agenda Estratégica Iberoamericana. Una iniciativa con la que el Colegio busca ampliar su red de alianzas con universidades, empresas e instituciones jurídicas de la región y traducir esas relaciones en nuevas oportunidades de formación, colaboración profesional y desarrollo de negocio para la abogacía madrileña.
El decano del ICAM, Eugenio Ribón, y el secretario general de la Conferencia de Ministros de Justicia de los Países Iberoamericanos (COMJIB), Enrique Gil Botero, han protagonizado este martes un desayuno informativo organizado junto a la Asociación de Comunicadores e Informadores Jurídicos (ACIJUR), centrado en los objetivos de esta nueva estrategia y los desafíos que afrontan los sistemas de Justicia de la región.
En vísperas de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno, Gil Botero ha defendido que «la cooperación jurídica internacional debe ocupar un lugar prioritario en la agenda de la Cumbre Iberoamericana», como instrumento para reforzar la coordinación entre los Estados y ofrecer respuestas conjuntas a los retos que comparten los países de la región.
Por su parte, Ribón ha reivindicado la importancia de Iberoamérica para la abogacía madrileña. «Iberoamérica no es para el ICAM un capítulo más de su agenda internacional. Forma parte de nuestra identidad», ha señalado, defendiendo una relación «más directa, más práctica y orientada a resultados», mediante alianzas con colegios de la abogacía, universidades, tribunales, organismos internacionales y empresas.
El decano ha subrayado que esta nueva estrategia debe tener consecuencias concretas para el ejercicio profesional. «Nada de lo que hacemos fuera tiene sentido si no revierte en nuestros colegiados», ha afirmado.
Formación y nuevas oportunidades profesionales
Una de las prioridades de la nueva agenda iberoamericana del ICAM es ampliar las relaciones académicas y profesionales con instituciones de la región, facilitando la movilidad, el intercambio de conocimiento y el desarrollo de programas formativos conjuntos.
Durante el mes de octubre, el Colegio ha firmado un convenio marco con la Universidad Nacional de La Plata y un memorando de entendimiento con el Colegio de la Abogacía de esa ciudad, además de estrechar relaciones con instituciones judiciales y profesionales de Córdoba, Uruguay y Chile.
A través de su centro universitario, CUICAM, el Colegio trabaja en una red de acuerdos académicos para facilitar intercambios de estudiantes y desarrollar cursos especializados en distintas ramas del Derecho. El objetivo, según Ribón, es que «el ICAM sea, en Europa, uno de los centros de formación de referencia para la abogacía iberoamericana».
La estrategia incorpora también una dimensión económica y empresarial. El Colegio está estrechando su relación con cámaras de comercio españolas e iberoamericanas para promover iniciativas de formación jurídica, internacionalización y encuentro entre profesionales y empresas.
«La seguridad jurídica es la condición de cualquier inversión, y detrás de cada empresa española que invierte en Iberoamérica, o de cada empresa iberoamericana que apuesta por España, hay abogados que le dan certidumbre», ha defendido Ribón.
En esta línea, el ICAM acogerá el miércoles 4 de noviembre, coincidiendo con la Cumbre y en el marco de la Semana Dominicana en España, una jornada sobre oportunidades de inversión en República Dominicana, organizada junto a la Cámara Oficial de Comercio de España en ese país.
Más allá de estas iniciativas, el Colegio quiere que la nueva agenda iberoamericana tenga resultados tangibles para sus colegiados. Los acuerdos con instituciones académicas y profesionales de la región aspiran a facilitar nuevas posibilidades de formación e intercambio, así como relaciones entre despachos que permitan colaborar en asuntos transnacionales, derivar clientes y ampliar las redes de contactos.
A ello se añade la colaboración con las cámaras de comercio y las empresas que invierten a ambos lados del Atlántico, con la que el ICAM busca favorecer nuevas oportunidades de actividad profesional. La presencia en foros internacionales permitirá, asimismo, trasladar las preocupaciones e intereses de la abogacía madrileña a los espacios donde se debaten las políticas públicas de Justicia.
Ribón ha resumido la aspiración del Colegio en una doble dirección: «Queremos que cualquier abogado de Iberoamérica encuentre en el ICAM formación, red profesional y una institución aliada. Y queremos que cualquier abogado de Madrid encuentre en Iberoamérica un espacio natural para crecer».
Una alianza para acercar las políticas públicas de Justicia a la abogacía
La cooperación institucional constituye otro de los grandes ejes de la agenda, con especial protagonismo del reciente acuerdo con la COMJIB, organismo intergubernamental que reúne a los ministerios de Justicia e instituciones homólogas de los países iberoamericanos.
El convenio, firmado el pasado 28 de octubre, establece un marco de colaboración en cuestiones como el fortalecimiento del Estado de derecho, el acceso a la justicia, la formación jurídica, los derechos humanos y la modernización de los servicios judiciales. La incorporación del gabinete de Gil Botero a la sede colegial busca, además, facilitar una relación más directa entre quienes diseñan las políticas públicas de Justicia y quienes trabajan diariamente en la defensa de los derechos de los ciudadanos.
«Que los ministerios de Justicia de Iberoamérica encuentren su casa en el Colegio de la Abogacía de Madrid dice mucho de la confianza en nuestra institución», ha destacado Ribón, para quien esta colaboración expresa también un objetivo compartido: «que el acceso a la justicia sea real y no solo un derecho escrito».
Desde la perspectiva de la COMJIB, Gil Botero considera que la alianza con el ICAM representa una oportunidad para estrechar los vínculos entre las instituciones responsables de las políticas públicas de Justicia y los profesionales del Derecho. Una colaboración que, a su juicio, facilitará el intercambio de conocimientos y experiencias y contribuirá a acercar las prioridades de la cooperación jurídica iberoamericana al ejercicio profesional de la abogacía.
El secretario general ha destacado, además, que este acercamiento puede generar sinergias para que las políticas públicas de Justicia se traduzcan en respuestas concretas, eficaces y próximas a las necesidades de la ciudadanía.
El acceso efectivo a la justicia, un desafío compartido
Gil Botero ha identificado entre los principales desafíos de los sistemas judiciales iberoamericanos la necesidad de garantizar un acceso efectivo a la justicia, fortalecer la confianza de los ciudadanos en las instituciones y responder a las nuevas demandas derivadas de las transformaciones sociales y tecnológicas.
Uno de los instrumentos impulsados por la COMJIB para avanzar en este ámbito es la Convención Iberoamericana de Acceso a la Justicia, cuyo texto fue adoptado el pasado 5 de marzo en Panamá.
La Convención aspira a establecer un marco jurídico común para garantizar el acceso efectivo a la justicia, con especial atención a las personas en situación de vulnerabilidad. El reto ahora es avanzar en los procesos de firma y ratificación y traducir los compromisos asumidos en políticas públicas, servicios e instrumentos capaces de ofrecer respuestas reales a las necesidades jurídicas de la población.
Gil Botero advierte de que, para millones de personas, las dificultades comienzan mucho antes de llegar a un tribunal: cuando desconocen sus derechos, no saben a quién acudir o encuentran barreras económicas, sociales o personales que les impiden obtener una solución.
Durante su intervención en el diálogo internacional sobre la Convención celebrado el pasado miércoles en el ICAM, el secretario general de la COMJIB planteó una pregunta que resume este desafío: «¿Qué ocurre con los problemas jurídicos de las personas que nunca llegan a nuestros tribunales?». Una reflexión con la que defendió una Justicia capaz de anticiparse a los conflictos y acercarse a quienes más la necesitan.
«No podemos conformarnos con una Convención bien redactada. Su verdadero valor se medirá en su capacidad para cambiar la realidad», advirtió también Gil Botero, subrayando que la aplicación efectiva del instrumento requerirá voluntad política, cooperación institucional y continuidad en el tiempo.
La Cumbre Iberoamericana de Madrid ofrece así una oportunidad para seguir avanzando en una cooperación jurídica que el ICAM quiere mantener más allá de esta cita. «La Cumbre durará dos días, pero esta relación no empieza ni termina con ella», ha señalado Ribón, sintetizando la vocación de continuidad de una estrategia que busca estrechar las relaciones entre las instituciones y los profesionales del Derecho a ambos lados del Atlántico.