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Alfredo Irujo, Sophie Muller, Blas Imbroda, José Arnulfo López, Sidi Talebbuia.

El procedimiento de asilo para abogados que han tenido que salir de sus países al poner en riesgo sus vidas y las de sus familiares por su ejercicio de la abogacía fue revisado en una conferencia organizada por la Fundación Abogacía, del Consejo General de la Abogacía Española, y el Observatorio Internacional de la Abogacía en Riesgo (OIAD).

“Son muchas las circunstancias en las que un abogado puede encontrarse en riesgo. Es necesario que en los sistemas de asilo de los países a los que se llegan estén preparados para reconocerlos y protegerlos”, pidió la representante de ACNUR en España Sophie Muller.  “Les toca a los abogados que reciben a sus colegas en los países de asilo poner los medios y las herramientas para asegurar y facilitar que puedan obtener la protección que merecen”, añadió, tras destacar que la Convención de Ginebra sí contempla su protección debido a la persecución que sufren debido a su ejercicio profesional.

La conferencia contó con el testimonio del abogado nicaragüense José Arnulfo López, que tuvo que huir de Nicaragua el año pasado junto con su familia y que ha solicitado asilo en España, y del abogado experto en extranjería Sidi Talebbuia, nacido en los campamentos saharauies.

López contó el hostigamiento que sufrió por parte de las autoridades de Nicaragua por defender a opositores y presos políticos.  “Con el exilio lo he perdido todo. El proyecto de vida que mi familia y yo teníamos definido todo eso se olvida, tenemos que empezar de cero en este país y eso es doloroso”, relató.

Por su parte, Talebbuia explicó los diferentes protocolos de protección previstos en España. Y lamentó que a veces se tarde hasta dos años en resolver los expedientes. “Son dos años en los que esta persona está en situación de provisionalidad, de no saber qué va a pasar con su vida”.

Además en la conferencia se presentó el programa de acogida temporal que ofrece el Colegio de la Abogacía de París desde hace año a la abogacía en riesgo de todo el mundo. “Queremos ofrecerles la oportunidad de pasar un tiempo de sus países para escapar de entornos hostiles y de esta manera pueden descansar y al mismo tiempo aprovechar para ampliar sus conexiones y habilidades profesionales. El objetivo primero no es incitarles al asilo, sino proporcionarles un respiro”, explicó Delphine Jaafar, diputada de la Junta de Gobierno de dicho colegio.

“En los regímenes autoritarios el abogado es un objetivo número 1, porque la primera visión es callar la voz del abogado para que no denuncia la violación de los derechos humanos y no pida el respeto para los derechos de las personas”, afirmó Blas Imbroda, presidente de la subcomisión de Extranjería del Consejo. “Por eso es importante seguir apoyando las abogacías y a nuestros compañeros que están sufriendo en otros países”.




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