JUC


No sé si es que empiezo a tener manías, pero vengo observando que últimamente prolifera cada vez más, una forma de hacer y redactar sentencias que con todo el cariño solo puedo tachar de deficientes desde el punto de vista técnico. Son sentencias que en los hechos probados vienen a realizar una especie de relato periodístico de lo que ha pasado en el del juicio, a base de exponer que, por ejemplo, el testigo tal dijo…, que el perito cual manifestó…, que el informe tal, indica…. Y así un largo relato de varios folios. Luego, en los fundamentos jurídicos de la sentencia, a veces si, pero a veces no, se puede intuir más que otra cosa, que es lo que quiso declarar probado el Juez o la Jueza. Dicho de otra manera: El relato de hechos probados, expone lo que han manifestado las partes, los testigos, los peritos y lo que dicen determinados documentos, pero no dice lo que debe decir, que es lo que considera probado el Magistrado redactor de la sentencia. Luego, como digo, en las fundamentaciones jurídicas se ve de todo: Desde que las mismas en realidad acaban siendo los hechos probados entremezclados de forma más o menos desordenada y asistemática con la fundamentación jurídica propiamente dicha, hasta las que dan juego a considerar que se sostiene un fallo sobre hechos que en realidad no se han declarado probados.

En primer lugar, me cuesta comprender que alguien que viste la toga de Juez o Magistrado, no conozca la técnica más elemental en relación a cómo debe construirse una sentencia. En segundo lugar y tan o más grave que lo anterior, es que este tipo de resoluciones judiciales o por lo menos, buena parte de ellas, deberían ser declaradas nulas por parte de los Tribunales Superiores de Justicia. Y esto sólo ocurre en contadas ocasiones y solo cuando las deficiencias son ya escandalosas.

Por supuesto que no soy quien para dar lecciones a nadie, pero creo que por lo menos mi veteranía me permite exponer mi preocupación al respecto. Porque no es ninguna broma. Están en juego los derechos de las personas que acuden a la justicia pensando que van a obtener alguna solución a sus problemas. Y la verdad es que este tipo de sentencias, suelen generar un nuevo problema que añadir a los que ya tenía el justiciable antes de cruzar la puerta del Juzgado.

A los abogados no nos toca otra que hacer encaje de bolillos para tratar de convencer al Tribunal Superior de que declare la nulidad de la sentencia o de que, por lo menos, resuelva el asunto de alguna manera mínimamente próxima a aquél concepto que conocemos como “un fallo ajustado a derecho”. La verdad es que recurrir este tipo de resoluciones es realmente un infierno porque no suele haber por donde cogerlas.

Y ya lo he soltado. No tengo muchas esperanzas de que nadie me haga caso. Pero ahí queda para quien quiera/pueda hacer algo serio al respecto. La eficiencia judicial tiene también, mucho que ver con esto y ya no es cuestión de medios… Es otra cosa o varias...