JUC


Hoy me ha dado por hacer un canto (seguramente desafinado) a la profesionalidad y a la buena gestión, aunque se positivamente que no servirá absolutamente para nada, pero por lo menos, trataré de quedarme descansado. Una parte del mundo profesional del asesoramiento, a día de hoy, aún no se ha acabado de enterar que en 2012 hubo una trascendente reforma del Estatuto de los Trabajadores.

Siguen viéndose, por ejemplo, cartas de despido reconociendo directamente la improcedencia del despido y pagando la indemnización al trabajador con retenciones del IRPF y todo. Con la que está cayendo, seguimos viendo despidos supuestamente disciplinarios con aquello del bajo rendimiento como única causa justificativa.

Vemos igualmente sanciones directamente impresentables que se materializan a través de cartas totalmente disparatadas con tipificaciones que no se corresponden luego con la graduación de la sanción. No digamos ya de las demandas de pagina y media que no dicen nada de lo que luego sale en el juicio. Y otro tanto, pero al revés, con las demandas de tropecientas mil páginas con cuadritos, copias de documentos escaneados y otras filigranas, que sí, son muy monas, pero que luego resulta que la IA ha hecho un gran trabajo….

Que tiene poco o nada que ver con lo de que iba el asunto. Y así, una tras otra. Cada día y en un montón de situaciones. Los niveles de seriedad y rigor profesional están cada vez peor y lo peor también es que muchas veces estas cosas cuelan y funcionan, alimentándose de este modo, la incompetencia… y aquí ya entran también los que tendrían que haber utilizado los resortes legales para impedir o penalizar todos estos despropósitos, que la verdad, es que hay un poco para todos.

Pues eso, ya lo he dicho y me voy de finde, pero muy lejos del desierto en el que van a caer mis anteriores insignificantes palabras.