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De izquierda a derecha, Andrés Romero; Raquel Redondo; Carlos Álvarez; Raquel Galazo, y José Luis Arroyo integrantes de la Cáteda Santalucia Analyticis for Education (Imagen ICADE COMILLAS)

  • Los y las trabajadoras tienden a pensar que en los próximos 15 años esta tecnología afectará a otros sectores en mayor medida que al suyo propio

La Cátedra SANTALUCÍA de Analytics for Education, de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (Comillas ICADE) de esta universidad consolida su segundo año de actividad con la investigación como eje prioritario y la publicación de seis papers y un novedoso MOOC sobre Business Analytics.

-El seso de invulnerabilidad ante la IA existe, como se desprende de la investigación de esta Catedra. Según los investigadores, el 59% de personas piensa que le IA afectará más a otros empleos que al suyo. “Los y las trabajadoras tienden a pensar que en los próximos 15 años esta tecnología afectará a otros sectores en mayor medida que al suyo propio”, según José Luis Arroyo, codirector de la Cátedra. Además, el análisis muestra que un mayor conocimiento sobre la IA se correlaciona con un menor sesgo de invulnerabilidad.

Este estudio forma parte del portfolio de investigación de la cátedra de Comillas ICADE a lo largo de este segundo año de actividad, en el que destacan otros cinco papers de investigación y el desarrollo de un MOOC (curso online masivo) en el que, de forma gratuita, se forma a cualquier persona en Business Analytics sin necesidad de matemáticas. “Hemos hecho esta formación pensando en democratizar el acceso al Business Analytics y ponerlo a disposición de personas que no tengan conocimientos avanzados de matemáticas”, explica Carlos Álvarez, codirector de la Cátedra.

Los dos codirectores de la Cátedra, Carlos Álvarez y José Luis Arroyo, repasaron los principales hitos del año 2025, con especial énfasis en la actividad investigadora, sin olvidar la dimensión divulgativa y formativa, materializada en iniciativas como su canal de YouTube, con más de 120 vídeos publicados. Entre los aspectos destacados, subrayaron el carácter interdisciplinar del equipo, integrado por investigadores de ámbitos como la economía, el derecho, la ingeniería y la educación, siempre desde una óptica cuantitativa.

La jornada incluyó una lección magistral titulada “Computación Cuántica: Perspectivas en Educación” impartida por Raquel Galazo, profesora de Métodos Cuantitativos en Comillas ICADE. En este contexto, Carlos Álvarez subrayó que se trata de una línea de investigación emergente dentro de la cátedra, ya concretada en un proyecto exploratorio en curso sobre la aplicación de machine learning cuántico a la predicción del rendimiento académico y del abandono universitario, cuya finalización está prevista a lo largo de 2026.

Mabel Klimt considera que “ la clave, en esta tormenta casi perfecta de rediseño del modelo tradicional de negocio, será la capacidad de adaptación de los despachos en este nuevo y apasionante escenario”.   (ICAM) 

Tecnología y RRHH

Para Mabel Klimt, socia directora de Elzaburu y diputada de la Junta de Gobierno del ICAM “ Las mejoras en la capacidad de procesamiento de los ordenadores van a tener, para la sociedad actual, un gran impacto a corto, medio y largo plazo. Esa mayor capacidad permite vislumbrar saltos cualitativos y cuantitativos en la capacidad para que la tecnología solucione problemas y mejore procesos, siendo las tecnologías de tipo generativas el ejemplo más evidente, si bien no el único, de estos cambios”.

“Si bien todas las áreas industriales van a verse afectadas por este cambio, la prestación de servicios legales estará entre las que vean su modelo de negocio más rápidamente afectado en el corto plazo. Por un lado, porque es y seguirá siendo una actividad muy dependiente de los recursos humanos, por lo que tendrá que enfrentarse al gran desafía de captación y retención del talento para las nuevas generaciones. Por otro, porque para mantener su competitividad en el mercado, va a ser necesaria una gran inversión en infraestructuras. Y, por otro, porque los clientes presionarán aún más por control de costes y máxima eficiencia operativa”.

En su opinión, “la unión de estos desafíos está llevando a la, para mí, tendencia de este año, que es una gran dinamización del mercado del M&A en el sector, no sólo por los habituales fenómenos de concentración sino también por la irrupción de fondos de inversión que ven en esta actividad, cada vez más necesaria para el mundo de los negocios actual, una opción de inversión muy interesante, con muchos desafíos sobre la mesa, por supuesto, pero muchas más oportunidades de crecimiento”.

Para Mabel Klimt, en estos momentos, “la clave, en esta tormenta casi perfecta de rediseño del modelo tradicional de negocio, será la capacidad de adaptación de los despachos en este nuevo y apasionante escenario”.

La IA genera incertidumbre

Por su parte, Jose Varela actual responsable de inteligencia artificial y digitalización en el sindicato UGT cree que el sesgo de invulnerabilidad es una de las múltiples facetas con las que tenemos que lidiar las organizaciones sindicales ante el tsunami laboral que supone la inteligencia artificial (así lo describe el FMI). El principal efecto de la irrupción de la IA en un centro de trabajo es la incertidumbre.

En su opinión, “las personas comienzan a desarrollar una lógica ansiedad ante la amenaza que supone que se automatice su empleo, sea parcial o totalmente, y la primera respuesta es psicológica: evitación del problema para no enfrentarte a un escenario que no sabes bien cómo manejar, puesto que en gran parte no depende exclusivamente de ti. No se trata de una reacción nueva: la identificamos por primera vez en 2019, en un estudio que realizó UGT en colaboración con Future of Work Institute, la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y Randstad; pero sí se evidencia que la preocupación crece de forma exponencial”.

“Y crece porque se está conformando una suerte de tormenta perfecta. Por un lado, la tecnología avanza de forma imparable. Si la IA generativa nos sorprendió hace apenas unos años, el reciente lanzamiento de Claude Cowork ha causado una honda preocupación entre el personal de oficinas y facturación”, comenta.

En su opinión, “ la IA agéntica está progresando hacia una automatización de flujos de trabajo de extremo a extremo, lo que acaba superando la incertidumbre inicial sobre el futuro de mi rol a directamente suponer un lógico miedo a perder el empleo. La última oleada de despidos colectivos (Amazon, HP, Allianz, Telefónica, etc.) no hace más que sustanciar el miedo en realidad”.

Desde su punto de vista “este miedo va más allá de perder tu puesto de trabajo. Siendo un drama personal, familiar y laboral, un despido se puede superar si se encuentra destino en otro sitio. Pero si tu trabajo de administración, traducción, atención al cliente, facturación o contabilidad, esto es, tu actividad, desaparece porque lo hace una máquina, se pierde algo mucho más valioso: la empleabilidad. La capacidad de encontrar un empleo acorde con tu profesión. Una amenaza que se hace muy vívida entre los jóvenes que están buscando acomodo en el mercado de trabajo, pero también entre los seniors, puesto que el valor de su experiencia se pone en entredicho y el edadismo imperante los acorrala”.

Varela considera que “la respuesta mental de la persona trabajadora se refugia así en una imagen sesgada que dota a sus tareas de una complejidad aún no abarcable por la tecnología. Se trataría de una distorsión inconsciente ante el miedo que supone no volver a encontrar un trabajo digno nunca más. Todo este contexto es el que está detrás, y explica, el sesgo de invulnerabilidad”.

Par este experto, “No existe una varita mágica que resuelva todas las consecuencias del uso laboral de la IA, pero sí existen tratamientos universales para paliar sus efectos. La recualificación, la formación profesional, la recapacitación -y todos los sinónimos que queramos emplear, en español o en inglés- configuran la principal herramienta para intentar surfear este tsunami”

“ Pero, lamentablemente, las empresas no parecen estar por la labor: un 77% nunca han proporcionado actividades formativas en TIC a su plantilla en el último ejercicio, una cifra que aumenta dramáticamente hasta el 97% en el caso de las microempresas. Quizás el sesgo de invulnerabilidad no sea patrimonio exclusivo de las personas trabajadoras…”, advierte

Sara Molina considera que “el mayor riesgo de la IA no es que sea técnicamente incorrecta, sino que sea perfectamente eficiente en un entorno donde no todos parten de la misma posición”  (Pérez-Llorca)

Un cambio importante

Por su parte, Sara Molina, socia del área de Legal Tech and Digital Transformation en Pérez-Llorca desde 2025, recuerda la jornada que celebró recientemente conjuntamente el ICAM con el GLTH: subrayando que “estamos ante un momento decisivo para la profesión legal. La IA agéntica transformará radicalmente nuestra forma de trabajar en los próximos meses”.

En su opinión, “la diferencia fundamental es que ya no hablamos de herramientas que nos asisten, sino de agentes que pueden ejecutar tareas complejas de forma autónoma. Un agente de IA puede investigar jurisprudencia, analizar contratos, identificar riesgos y preparar memorandos sin supervisión constante. Esto libera a los abogados para centrarse en lo que realmente aporta valor: el juicio estratégico, la negociación y el asesoramiento personalizado”.

A su juicio “cuando hablamos de sesgos no estamos ante un algoritmo mal entrenado ni ante un dataset insuficiente, sino ante algo más estructural: diseñamos sistemas de IA pensando en eficiencia, escalabilidad y precisión, pero no siempre en quién va a ser el destinatario real de la decisión automatizada” .

“La IA puede funcionar perfectamente desde el punto de vista técnico y, sin embargo, generar impactos desproporcionados sobre personas o colectivos con menor capacidad de comprender, cuestionar o recurrir una decisión. El sesgo de vulnerabilidad no se corrige solo con más auditorías técnicas, sino preguntándonos desde el inicio a quién va dirigido el sistema, en qué contexto se aplicará, si existe capacidad real de defensa y qué ocurre si el sistema se equivoca”, comenta.

Sara Molina advierte que “si no incorporamos esta capa de diseño humano desde el inicio, la IA puede ser formalmente neutra pero materialmente injusta. El mayor riesgo de la IA no es que sea técnicamente incorrecta, sino que sea perfectamente eficiente en un entorno donde no todos parten de la misma posición”.