Foro Judicial Independiente, una asociación judicial más activa que nunca
Fernando Portillo Rodrigo, Presidente Saliente
Magistrado adscrito a la jurisdicción contencioso-administrativa de Melilla
Me piden que resuma mi «mandato» en Foro Judicial Independiente, y no sé si lo que se quiere es un resumen de los hitos más importantes (datos) de estos últimos cuatro años en los que he presidido la asociación o una valoración más personal de ese periodo (impresiones).
Sea como sea, ya he gastado parte de las mil palabras que tenía para ello, así que fenómeno. Y gracias a este caminar por el teclado (las palabras son pedazos de pensamiento) ya me he decidido por la parte más mundana y humana del encargo.
Ha sido todo muy INTENSO, esa sería la emoción más inmediata que me viene a la cabeza. En estos cuatro años he vivido, desde la presidencia, el bloqueo del Consejo; luego su renovación (primera presidenta incluida) y posteriores nombramientos discrecionales de la cúpula judicial; la huelga al Ministerio para reclamar una mejora salarial; su desconvocatoria a cambio de una pírrica, aunque necesaria, subida; una amnistía; los muy distintos proyectos del Ministerio que, por afectar a nuestros derechos profesionales y a la independencia del poder judicial, nos han obligado a reaccionar con un paro, una manifestación histórica frente al Tribunal Supremo y una huelga de varios días, ahora sí ejecutada; un incremento de los ataques políticos a jueces y de los mensajes deslegitimadores de nuestra función…

A lo que hay que añadir la celebración de un primer congreso entre todas las asociaciones de jueces (a impulso de Foro), la creación y consolidación de las prestigiosas jornadas de Foro sobre el Estado de Derecho, la atención personal a cada asociado que lo ha requerido, visitas a instituciones europeas, recursos judiciales, escritos variados y un sinfín de actividades y actos en los que estar presente.
Un no parar. Hace doce años ingresé en la directiva de Foro, la Gestora, y entonces todo era más pausado. Un ministro decía una tontería y pasábamos tres días cruzando e-mails entre nosotros para reaccionar, sin problema. Desde hace unos años todo es más inmediato. La actualidad a veces solo dura unas horas y el WhatsApp nos mantiene comunicados en exceso, hasta el punto de que impuse autorregularnos su uso, más o menos, para evitar invadir constantemente los tiempos de descanso.
Pero es que, además, las asociaciones judiciales, cuya actividad antes pasaba más desapercibida entre la ciudadanía, se han ido convirtiendo poco a poco en agentes activos de la opinión pública, obligando (en mi caso, con mucho gusto) a atender a medios de comunicación día sí y día también.
En definitiva, se han multiplicado los frentes a los que atender. Y esa exigencia también viene desde dentro. Percibo que existe en la carrera la sensación compartida de que las asociaciones judiciales debemos estar en todos esos frentes, sin descuidar ninguno.
Por eso aprovecho para recalcar lo que algunos compañeros no son conscientes, que las asociaciones no son entes abstractos dotados de vida propia e impulso mágico, sino hombres y mujeres concretos, jueces como ellos que, por amor al arte, sacrifican su trabajo en el juzgado y tiempo con su familia para dedicarse a los problemas de la carrera. Aunque también he de decir que habrá asociaciones y asociaciones. Yo hablo de lo que conozco, de Foro.
A la vez, todo ha sido muy EMOCIONANTE, por supuesto. Estar en la directiva de una asociación de jueces, y además presidirla durante un tiempo, es estar en una posición privilegiada desde la que poder influir realmente para cambiar nuestras condiciones de trabajo e independencia. Es la oportunidad perfecta para quienes, como yo, tenemos la inquietud de querer mejorar lo que hay.
Claro, el lector más avezado me dirá que en verdad pocos cambios hemos conseguido y no sería yo quien le quitase la razón. Ahora bien, más allá de afirmar que claro que ha habido logros, lo cierto es que estos tiempos, donde el Ministerio y el propio Consejo no cejan, obligan a que las energías, siempre limitadas, se gasten más en lo reactivo que en lo proactivo. Lo que no es cosa menor, ojo: hacer de dique frente a quienes quieren acometer el poder judicial, laboral y funcionalmente, es imprescindible. Y ahí hemos estado y seguiremos.
Y luego están los pequeños logros, que son los más grandes. Hay mucha SATISFACCIÓN cuando una acción puntual de ayuda a un asociado produce su efecto. Poder auxiliar a compañeros con nombre, apellidos y cara, eso que casi nunca ocupa portadas ni titulares, es realmente lo que me llevo.
Además, he tenido la suerte de poder ocupar la presidencia rodeado de tremendos compañeros y compañeras, sobre todo en la Gestora, pero también fuera de ella (incluso, hay que decirlo, en otras asociaciones), gente ilusionada y trabajadora, personas brillantes de las que he aprendido mucho. Me siento muy agradecido a todos ellos.
Pero llega el final, y lo hago CANSADO. Siempre he pensado en la estancia en órganos directivos como una carrera de relevos. Un amigo y compañero prefiere el símil de la comunidad de propietarios. Da igual, la idea es la misma: esto es provisional y deben venir otros. Es normal, hay mucho sacrificio anímico y de tiempo cuando uno está convencido de que el camino para mejorar pasa por trabajar.
Durante mi estancia como presidente, a iniciativa mía, modificamos los estatutos de la asociación para poner límite a los mandatos y, aunque siempre da vértigo cambiar lo que parece que funciona, estoy seguro de que es una buena idea a largo plazo para el colectivo.
Gente con nuevas energías e ideas, eso siempre es revitalizador. De hecho, estoy muy complacido con el nuevo presidente y la nueva Gestora resultantes. La familia de Foro quedamos en muy buenas manos mientras yo, aun con la sonrisa en el rostro por el esfuerzo dedicado y convencido y por la cariñosa despedida que me han regalado, me retiro a descansar.
Aunque sea por un tiempo, que me conozco.
Acabo estas mil palabras como debí comenzarlas, dando las gracias a mi familia, representada por mi mujer, María, cuya generosidad es el verdadero artífice de todo.
