La reciente nominación del Foro Iberoamericano de Derechos Digitales en los VII Premios ENATIC, en la categoría de mejor institución de Derecho Digital, permite mirar con mayor perspectiva una trayectoria que, en apenas unos años, ha ganado visibilidad y prestigio. No se trata solo de una candidatura relevante en unos premios de referencia para el sector.
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Eduardo López Román, Coordinador en Europa y Director del Comité Científico del Foro Iberoamericano de Derechos Digitales
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También es la constatación de que el Foro ha logrado ocupar un espacio propio en la conversación jurídica iberoamericana sobre inteligencia artificial, protección de datos, ciberseguridad y gobernanza digital. No es un matiz menor: ENATIC reserva esa categoría a la institución, organismo o entidad que más haya aportado al Derecho Digital.
El Foro se constituyó en 2023, con sede principal en Perú, como evolución natural del I Congreso Iberoamericano de Derechos Digitales. Desde ese punto de partida se configuró como un think tank jurídico, académico y tecnológico orientado a promover investigación, formación, diálogo experto, cooperación institucional y memoria audiovisual sobre inteligencia artificial, protección de datos, ciberseguridad y gobernanza tecnológica.
El I Congreso, celebrado los días 27 y 28 de marzo de 2023, fue impulsado desde la Facultad de Ciencias Administrativas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con colaboración inicial desde España de la dirección del Máster en Derecho Digital de la Universitat de Barcelona (IL3).
En esa fase fundacional resultó especialmente importante el apoyo del decano, el doctor Augusto Hidalgo y de manera muy destacable, el impulso del doctor Enrique Cornejo Ramírez, entonces vicedecano de Investigación y Posgrado y director de la Unidad de Posgrado de la FCA-UNMSM, además de una figura de reconocido prestigio académico y gran relevancia pública internacional. También formaron parte de ese gran impulso inicial Marisabel Cuzma Sánchez, en las acciones de comunicación, dirección y edición de contenidos, y el profesor Marco Guillermo Mayor Ravines, integrando el comité organizador.
Por la parte de la colaboración española conviene mencionar a los codirectores del Máster en Derecho Digital y de la Inteligencia Artificial de Universitat de Barcelona, Jordi Ferrer y Rodolfo Tesone que además, en el caso del profesor Tesone, tuvo una participación destacada al ser reconocido en iberoamérica como uno de los padres constituyentes de la Carta de Derechos Digitales de España, circunstancia que aportó al Foro una conexión valiosa con uno de los referentes más relevantes del derecho digital europeo.
Un reconocimiento internacional
Lo verdaderamente significativo, sin embargo, no es sólo cómo empezó el Foro, sino lo que ha conseguido desde entonces. Ha transformado un proyecto inicial en una agenda reconocida a nivel internacional. Ha desarrollado congresos, webinars, publicaciones y un archivo audiovisual. Y, sobre todo, ha conectado universidad, abogacía, instituciones públicas y sociedad civil en torno a una misión clara: promover el estudio, la investigación, el desarrollo y la defensa de los derechos digitales en Iberoamérica, con una atención constante al impacto de la inteligencia artificial sobre los derechos humanos y a la necesidad de construir políticas públicas y marcos regulatorios con garantías. Es ahí donde el Foro ha pasado de la promesa a ser una estructura firme y consolidada.
Ese salto se aprecia con nitidez en el perfil institucional de sus congresos. Ya el I Congreso reunió a especialistas vinculados al vicedecanato de la Facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona, al viceministerio de Transformación Digital de Colombia, a la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital de la Presidencia del Consejo de Ministros del Perú, a la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina y expertos de la Carta de Derechos Digitales de España. El objetivo de aquella primera edición fue fomentar el debate académico sobre los derechos digitales de la ciudadanía y plantear políticas públicas alternativas para su protección. Desde el primer momento, por tanto, el Foro situó la discusión en el punto de cruce entre reflexión jurídica, alta administración y diseño institucional.
La segunda edición confirmó esa vocación de escala regional. El II Congreso Iberoamericano de Derechos Digitales, celebrado en mayo de 2024, fue organizado por el Vicedecanato de Investigación y Posgrado y la Unidad de Posgrado de la FCA-UNMSM junto con el Foro, y reunió a más de treinta ponentes de Iberoamérica. Su programa incorporó perfiles de alto nivel institucional, entre ellos Federico Mora, entonces viceministro de Educación Superior de Paraguay; Juan Ardissone, viceministro del MITIC paraguayo
Junto a ellos Nadia Czeraniuk, rectora de la Universidad Autónoma de Encarnación; Pamela Gidi, exsubsecretaria de Telecomunicaciones de Chile; y Carlos González Morel, vicedecano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción. La presencia de viceministros, rectoras y autoridades universitarias no fue un detalle protocolario, sino la confirmación de que el Foro había adquirido ya una capacidad real de convocatoria en el espacio iberoamericano.
El III Congreso, celebrado en marzo de 2025, consolidó esa evolución. Reunió a más de veinte expositores de Iberoamérica y añadió un elemento de especial valor: la participación como ponentes de las personas ganadoras del Premio de Investigación Dr. Federico Mayor Zaragoza.
Ese galardón, concebido para reconocer trabajos de excelencia en derechos digitales, protección de datos, ciberseguridad e inteligencia artificial, refuerza una dimensión muy importante del proyecto: el Foro no solo convoca referentes consolidados, sino que también impulsa talento investigador, da visibilidad a nuevas voces y contribuye a construir relevo generacional en uno de los campos más exigentes del Derecho contemporáneo.
Dentro de ese ecosistema intelectual conviene mencionar también, la intervención de la doctora María del Pilar Tello Leyva en varias actividades del Foro. Su presencia aporta una dimensión intelectual muy valiosa por la manera en que conecta tecnología, poder y democracia.
El papel de los coordinadores
Hay un aspecto fundamental del ADN del Foro que constituye el principal soporte operativo y estratégico del proyecto: el papel de los coordinadores. Los coordinadores nacionales actúan como embajadores institucionales y puntos de conexión fundamentales en cada país; representan al Foro ante autoridades públicas, organizaciones profesionales, universidades y sociedad civil; impulsan iniciativas nacionales alineadas con la agenda regional; organizan actividades formativas; movilizan la participación en los congresos; y contribuyen a implementar grupos de trabajo temáticos, especialmente en inteligencia artificial, protección de datos y ciberseguridad. Dicho de otra manera, el Foro no sería hoy lo que es sin esa red humana que convierte una idea iberoamericana en una presencia real, constante y eficaz sobre el terreno.
Ese reconocimiento tiene además nombres propios ya que forman parte del capital humano esencial que sostiene el proyecto. La red de coordinadores incluye a Carme Setó en Andorra y España; Daniel Koci, Emiliano Vallejo, Miguel L. Jara y Silvia Nadalin en Argentina; F. Fabián Espinoza Valencia en Bolivia; Luis Fernando Prado en Brasil; Cristián Alzamora e Ignacio Gallardo en Chile; Fabiola Barrantes en Costa Rica; Erika Peralta en Ecuador; Daniela Dávalos en México; Juan Pablo Fernández Bogado en Paraguay; y Sandra Garín en Uruguay.
La importancia de todos ellos no es meramente organizativa. Son quienes acercan el debate a universidades, administraciones públicas, colegios profesionales, despachos y sociedad civil; quienes traducen la agenda regional a contextos nacionales concretos; y quienes devuelven al Foro una visión comparada, enriquecida y permanentemente actualizada de los retos regulatorios de cada país.
Haciendo una valoración en su conjunto, la aportación del Foro resulta hoy difícil de sustituir. Los grandes retos de los abogados digitales ya no pueden pensarse solo en clave nacional: la regulación de la inteligencia artificial, la protección de datos en entornos transfronterizos, la ciberseguridad como garantía de derechos, la gobernanza algorítmica o la digitalización de la justicia exigen puentes, redes y capacidad de interlocución internacional. Y ahí reside una de las mayores fortalezas del Foro.
Su valor no se limita a organizar congresos o a reunir extraordinarios ponentes. Su papel imprescindible está en su fuerza de relaciones internacionales: en la capacidad para conectar universidades, despachos, instituciones públicas, expertos y coordinadores de distintos países en una conversación estable y enriquecedora sobre los derechos digitales. En un tiempo de fragmentación y división global, esa capacidad de tejer alianzas y de ordenar el debate jurídico iberoamericano es, probablemente, su mayor activo.