Vitoria, 16 dic (EFE).- Emakunde ha publicado una guía para "poner nombre" a las distintas ciberviolencias machistas para ayudar a identificar conductas que en ocasiones pasan inadvertidas y para proporcionar pautas de "autocuidado" en el entorno digital, donde el anonimato favorece este tipo de actitudes.
La directora de Emakunde, Miren Elgarresta, ha presentado este martes en Vitoria 'Ponle nombre. Guía de ciberviolencias", junto con Estíbaliz Linares, profesora de la Universidad de Deusto y coautora de esta publicación, dirigida principalmente a adolescentes y que se distribuirá en los centros escolares y de ocio de Euskadi.
El primer objetivo de la guía es identificar las violencias machistas del mundo virtual, que muchas veces reciben nombres en inglés, por lo que no se entiende bien su significado. Además, ha añadido Linares, "lo que no tiene nombre no existe" y por ello es importante identificar estas conductas y darles una denominación para no minimizarlas.
Se explica así en qué consiste el ciberacoso sexista (insultos y mensajes hostiles contra mujeres), el ciberacoso sexual (amenazar con difundir imágenes de contenido sexual), el 'gaslighting' (manipulación emocional para haver dudar a la víctima de su versión), el 'groomig' (cuando un hombre adulto contacta con una menor con la idea de sexualizarla), el cibercontrol (vigilar las redes sociales de otros persona, o el 'body shaming' (comentarios gordófobos y de presión estética), entre otros conceptos.
Pautas para el autocuidado
La publicación incluye además ejemplos concretos de acoso, amenazas o comentarios sexistas y enumera una serie de "red flags" (banderas rojas) para ayudar a reconocer este tipo de actitudes. Por último, proporciona una serie de pautas a los chicos para frenar la ciberviolencia mediante un uso responsable de las redes sociales y unas herramientas para las chicas para su "autocuidado" en el mundo digital.
No todos los adolescentes saben cómo enfrentarse a las ciberviolencias machistas, detrás de muchas de las cuales está la 'manosfera' un fenómeno que lleva años gestándose "aunque se le haya puesto nombre ahora", ha explicado la coautora de la guía.
Detrás, ha añadido, hay hombres blancos, privilegiados, con recursos económicos y que se alinean con cierta ideología", y que en muchas ocasiones recurren a 'bots' para lanzar mensajes misóginos sobre todo a mujeres feministas que defienden sus postulados en las redes sociales.
Linares ha apelado a usar la Inteligencia Artificial y la "colectividsad feminista" como medio de resistencia y prevención ante la manosfera y la violencia machista digital en general.
Ha asegurado que el porcentaje de niñas y mujeres que han sufrido algún tipo de ciberviolencia en Euskadi es "muy alto", aunque según ha reconocido es difícil cuantificar esta realidad.
En todo caso la guía incluye datos a nivel estatal y cifra en el 80 % las mujeres que han sufrido alguna situación de acoso en las redes sociales y en casi la mitad las mujeres jóvenes que se han sentido ofendidas o acosadas en alguna ocasión, según datos de 2022 del Instituto de las Mujeres.
El 44 % de estas violencias virtuales son insultos, amenazas, burlas o mensajes hirientes tras la negativa de la mujer a los deseos del hombre.
A nivel mundial y según datos de la ONU y de Amnistía Internacional el 90 % de las víctimas de distribución no consentida de fotografías personales son mujeres y el 88 % de las mujeres han sufrido acaso o ataques continuados al usar Twitter para hablar de termas feministas o vinculados a la igualdad de género.
