JUC


Estos días, quien más quien menos, dice que cierra el quiosco y que “desconecta”. Yo también, pero se que no es verdad… y creo que lo sabemos muchos y más, los laboralistas. Resulta que, aunque agosto sea, teóricamente, mes judicialmente inhábil, hay un montón de procedimientos judiciales y repito que un montón, que no lo son y esto significa que los plazos siguen corriendo y que si toca presentar – vaya Vd. a saber qué – el no sé cuántos de agosto, pues eso, que pobre de él o ella si no lo hace… o si se le pasa. Por ejemplo, resulta que agosto no es inhábil para los despidos, que es algo que no vemos nunca en la jurisdicción social…. Y tras la Ley Orgánica 1/2025, resulta que este año – y seguramente los que vendrán - además de lo de siempre, nos va a tocar presentar la prueba documental anticipada en todos los procesos para los que agosto sea hábil y se hayan incoado a partir del 3 de abril.

A todo esto, añada Vd. que los plazos administrativos siguen igualmente su inexorable curso durante el “inhábil” mes de agosto, lo que significa que los asuntos de Seguridad Social – todos – si toca presentar una reclamación previa en un no sé cuántos de agosto, pues va a ser que se tiene que presentar… y lo mismo ocurre con los procesos administrativos que se siguen ante la Autoridad Laboral, esos de Prevención de Riesgos Laborales, de los que tampoco vemos casi nunca en el ámbito social…

Y si se recibe una citación para visita de Inspección de Trabajo, pues eso… y si es para el SMAC, pues también.

No pretendo quejarme, que no lo hago. Solo quiero dejar sentado que decir que cierro el quiosco y “desconecto”, no es ni real ni cierto, por lo menos, para los abogados laboralistas por cuenta propia. Y si no lo es en agosto, imagínense Vds. el resto del año.

Así que yo, por lo menos, voy a decir la verdad: Ni cierro el quiosco ni desconecto. Seguiré al acecho de las notificaciones y de todas estas supuestas inhábiles cuestiones, como así ha sido en los últimos 40 años de mi vida. Esto, si con las bermudas y las chanclas puestas debajo del ridículo sombrero que suelo usar durante el estío. Y que nadie me pida una foto de la pinta que voy a hacer, porque uno tiene una dignidad que mantener para cuando vuelvan los días supuestamente hábiles.