JUC


Manuel Felipe Garoña abogado y socio director de Migrow

Mañana lunes, hará ya un mes que el mundo de la extranjería y los derechos humanos quedó golpeado por la repentina muerte de uno de los abogados más destacados de nuestro país.

Aunque escriba estas líneas desde el cariño, no soy exagerado afirmando que si los abogados extranjeristas estuvieran considerados para esas listas navideñas que se extraen de entre los grandes despachos o de entre aquellos que viven perpetuamente en las redes sociales para destacar a los letrados más prestigiosos e influyentes, Francisco Solans Puyuelo estaría, sin duda, en el top.

De este sector que a pesar de esa poca atención reúne ya, según la Abogacía institucional, a 28.000 profesionales, Paco Solans fue uno de sus pioneros. No solo por ejercerlo desde esos iniciáticos años en el que la inmigración comenzaba a ser un fenómeno social sino porque su acción fue decisiva para la creación de los órganos institucionales especializados que hoy existen tanto en su Colegio profesional – Valencia – como en el Consejo General de la Abogacía Española y que nos permiten a los extranjeristas tener cierta representatividad.

Por ambas razones, su trayectoria de más de 35 años le hizo conocer el derecho de extranjería como la palma de su mano pues contribuyó además a darle cuerpo y mayor sentido común y un foco de justicia con la que lo impregnó, situando siempre a la persona y sus derechos como el faro que nunca puede dejar de orientarnos. 

Aunque lo conocía desde mis primeros años de ejercicio, fue tiempo después cuando tuve el inmenso honor de compartir con él, el crecimiento del movimiento asociativo extranjerista, siendo Vicepresidente y Portavoz de la Asociación de Abogados Extranjeristas. Como tal llevó la voz de este colectivo y divulgó y permeó la extranjería como esa rama del derecho que trascendía lo administrativo y contiene algo tan esencial como es la dignidad de las personas; con ese talento que tenía para escribir veloz y eficaz y hablar certero y didáctico.

Francisco Solans,  Andrés Ceballo, presidente de Extranjeristas en Red y Manuel Felipe Garoña, autor de esta tribuna, compartiendo la misma ilusión, la defensa de los derechos de las personas inmigrantes (Imagen de MFGaroña)

Una etapa desafiante y enriquecedora que comenzó en 2018 y después ha continuado en Extranjeristas en Red a la que catapultó igualmente para convertirla, junto a otros compañeros, en una referencia en nuestro país.

Aprendí de él su combatividad, su inagotabilidad para tintar en derecho fundamental cualquier cuestión que pudiera desorientarse en la cicatería de la práctica administrativa a la cual le ponía el nombre que le correspondía, señalando sin pábulo a sus autores. No tuvo temor en denunciar actitudes racistas en la Administración, en elevar quejas y denuncias por tantas de esas situaciones que, en parte gracias a él, han ido paulatinamente disminuyendo. Por eso, se granjeó detractores a los que se les sumaron otros que se sentían ensombrecidos por la luz incesante y a veces encandiladora que Paco desprendía - algunos estarán al frente de algún homenaje que ciertamente se merece.

Además, Paco era para mí de los pocos, poquísimos, a quien podía preguntar lo que no sabía o tantas veces no comprendía, y me llevaba siempre de él una fundamentación pautada en esa consideración superior del Derecho, esa perspectiva que nos hacía recordar por qué estábamos ejerciendo esta profesión.

Siempre había una respuesta que te invitaba a hacer de la extranjería más Derecho y menos instrucción, y ello a pesar de tantos jueces con sesgos ideológicos y tantos funcionarios encorsetados en lo mismo o en la obediencia debida.    

Qué falta nos va a hacer su destello en esta oscuridad que se presiente con estas corrientes que llegan desde nuestras derechas. ¡Que falta nos va a hacer Paco! Aunque es cierto, me digo, que hemos aprendido de él, que quedamos una red de profesionales fortalecidos con él y para quienes seguirá siendo el faro en cualquier momento de extravío.

Que igual que nunca se apagó en vida, no se apagará en su recuerdo, en los de quienes le conocimos y crecimos gracias a él.