JUC


Que no cunda el pánico que no voy a hablar de simios o primates, ni de lo mono que era el vestidito que llevaba fulanita o fulanito. Quería hablar de monos o mejor, de mono, en singular, en otro sentido. La palabra mono, en la décima de sus acepciones según la Real Academia, significa también: Necesidad, deseo apremiante o añoranza de algo. Y es que éste es mi estado de ánimo al terminar esta semana. Ha sido una semana atípica porque el martes 24 fue Sant Joan y por mi tierra, aunque no siempre, suele ser día festivo. Este año 2025, lo ha sido y esto significa que la semana, en realidad, se ha quedado sólo con tres días hábiles. Y resulta que, entre una cosa y otra, no he tenido ocasión de pisar el Juzgado en estos días.

Y aquí me tenéis, echando en falta esto. Dicho de otra manera: Con mono de Juzgado. Uno podría tener mono de no estar en las Islas Seychelles, por ejemplo. Pero es que resulta que no se puede tener mono de algo que no conoces o que no has probado antes. Y yo, nunca he estado en las Islas Seychelles. Quien sabe si llegaré a ir jamás. Pero por el Juzgado si voy a menudo. Cada dos por tres y cada tres por dos. Por eso, según parece, tengo mono… porque, debo confesarlo: soy un adicto al Juzgado. No me queda otra que reconocerlo: Me llamo Bernat Miserol y tengo mono de Juzgado. Lo acabo de soltar y parece que empiezo a sentirme mejor.

La cosa es que aún a sabiendas de que esta adicción no puede ser sana, el cuerpo me tira a volver allí una y otra vez de modo que cualquier excusa acaba siendo buena. La mejor es la del juicio, pero luego están las demás: Que voy a recoger unos Autos… y luego a devolverlos. Que voy a hablar con el funcionario que lleva el asunto… o con el LAJ… Que he quedado allí con el contrario… y alguna que otra vez, debo confesarlo, me he dejado caer por allí, porque sí.

La semana que viene, ya no tendré mono, porque vuelvo a tener juicio y por fin podré ponerme otra vez la toga, saboreando de nuevo el placer del efecto sauna, aprovechando que en el exterior estaremos, seguro, por encima de los 35 grados.Mientras escribía esta soberana tontería, me estaba mirando al ombligo y me decía a mí mismo que igual me lo tengo que hacer mirar. Lo malo, es que según parece, no se ha descubierto aún el remedio para esta adicción y parece que, por ahora, seguiré atrapado en ella, a pesar de que pronto, en lugar de Juzgados, tendremos Tribunales. A partir de entonces, tendré que acostumbrarme a presentarme diciendo: Me llamo Bernat Miserol y tengo mono de Tribunal.