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La videovigilancia es una de las áreas que más evoluciona dentro de la industria de la seguridad, apalancándose en una serie de herramientas innovadoras para generar beneficios que hasta hace décadas parecían sacados de la ciencia ficción.

Desde cámaras con inteligencia artificial (IA) capaces de funcionar de forma autónoma, hasta cámaras PoE que reciben energía mediante cables ethernet, los dispositivos de videovigilancia están avanzando a pasos agigantados

Si bien esto es un beneficio invaluable para gobiernos y empresas, quienes cuentan con un sinfín de sistemas novedosos para disminuir el riesgo, también trae consigo una serie de desventajas importantes para la población, principalmente en lo que refiere a la protección de la identidad y los datos personales.

Vigilancia y seguridad de datos

Uno de los motivos por los que las herramientas de seguridad se han vuelto más efectivas en la última década es que las barreras de la privacidad se han vuelto difusas.

La información de prácticamente cualquier persona se encuentra disponible en la red, desde publicaciones en redes sociales e información de acceso público, hasta datos privados almacenados en servidores de cientos de sitios web.

No se trata únicamente de empresas que registran grandes cantidades de información de sus empleados y consumidores, sino también de bases de datos gubernamentales que cuentan con información de todo tipo sobre los ciudadanos, incluyendo fotos, huellas dactilares, cuentas bancarias, entre otros; todo como consecuencia de la digitalización.

Cámaras inteligentes e información

Al crear registros audiovisuales, las cámaras de seguridad con IA son capaces de “alimentarse” de esta información para trabajar de forma más precisa.

Por ejemplo, las autoridades pueden conocer la ubicación de un sospechoso en poco tiempo gracias a que su rostro ha sido visto por múltiples cámaras de seguridad, o a que su vehículo ha sido identificado por su número de matrícula al transitar por ciertas calles.

Para esto, se basan en bases de datos compartidas entre empresas y gobiernos (tanto locales como nacionales) que se recolectan a través del uso de otros sistemas, como drones, herramientas de control de acceso, credenciales bancarias y uso de dinero digital, compras en línea, y muchos más.

Aunque positivo en el caso de personas que puedan representar una amenaza, la realidad es que los sistemas de videovigilancia observan y registran todo de forma indiscriminada, por lo que la privacidad de toda la población se encuentra comprometida.

En el caso de países gobernados por regímenes antidemocráticos, esto puede conllevar un riesgo importante.

Evolución en la regulación

Esto es lo que ha llevado a la redefinición del concepto de lo que se consideran datos personales, especialmente en Europa que, desde la creación del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) a finales de la década pasada, considera que toda el contenido grabado por cámaras de seguridad debe ser considerado como información personal siempre que haya personas involucradas.

Este reglamento tiene como objetivo limitar la información recabada por las empresas a través de cámaras de seguridad, tanto dentro de sus instalaciones como en las áreas circundantes. Lo mismo ocurre con la instalación de cámaras en vías públicas por parte de agentes privados, lo que proporciona una capa de privacidad adicional para los ciudadanos.

Igualmente, el GDPR funciona como un marco de cumplimiento normativo que no solo determina qué información puede recabarse de forma legal, y de qué manera puede compartirse en caso de ser necesario, sino que además incluye medidas y castigos para aquellas empresas que incumplan con lo establecido.

Barreras

Si bien el GDPR ha sido de suma importancia para la protección de datos en parte de Europa, la realidad es que un buen número de países siguen expuestos al uso irresponsable de este tipo de dispositivos, haciéndolos riesgosos para la población.

Desde cámaras utilizadas para venganzas de naturaleza política, hasta equipos hackeados por criminales para amedrentar a la población, todavía existe un amplio camino por recorrer en esta materia.