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Bartolomé Vargas Cabrera. Ex -Fiscal de Sala .Abogado        

Los tiempos político-mediáticos de nuestro país son, sin duda, convulsos y la tensión y descalificación, a veces acompañada de insultos, campa por sus respetos. Hay, sin embargo, una sociedad paralela que habla y trabaja pacíficamente en la empresa, en su casa donde vive con la familia y amigos o sale a la calle. Nos recuerda metafóricamente a la teoría de los universos paralelos que ya propuso Hugh Everett en 1957.

Sin olvidar los 4´3 millones de personas en exclusión social severa (un tercio menores), la cifra más alta de Europa, reveladora del proceso de erosión de la clase media, todo ello según los datos de Cáritas Foessa de 2025. Apenas se oye su voz, la más importante, en la agresividad descalificatoria, repetitiva y simplista.

No hay matices ni argumentaciones y en definitiva nos hallamos ante una burbuja aislada, desconectada del día a día, para algunos tan difícil, de los ciudadanos de este país. Las cuestiones de verdad importantes además de la pobreza, educación, vivienda, datos económicos reales, ubicación de España en el mundo europeo e internacional, entre otros, pasan desapercibidos.

Las faltas de respeto, expresiones amenazantes, bronca y demás especies empiezan a ser frecuentes en los medios políticos, mediáticos y parlamentarios y no facilitan la tarea de los profesores de colegios de educar a niños y adultos que los presencian en sus televisiones o en las de sus padres. La voz de ellos, así como las de los incursos en pobreza social severa, las de los ciudadanos más indefensos y de los que cumplen sus deberes diarios, no está ahí representada.

La voz del derecho tampoco. Es la voz de las garantías, del proceso justo, de la presunción de inocencia, de nuestro Estado de derecho que tanto costó históricamente y que en este punto plasma en el art 24.2 CE “proceso con todas las garantías y presunción de inocencia.” No es infrecuente en nuestros representantes políticos y parlamentarios considerar que una mera denuncia por fundada que esté equivale a una irreversible condena cuando es sólo el comienzo del proceso, del camino conducente a la sentencia donde se aplican las normas jurídicas.

Tampoco, por desgracia, escasean las afirmaciones en quienes nos representan relativas a un contenido del atestado policial parcial y fragmentario donde sólo se recogen los datos referentes a la tesis sumarial inculpatoria o exculpatoria mantenida. Asimismo, las atinentes únicamente a las actuaciones judiciales aptas para defender el punto de vista personal en torno a la culpabilidad o inocencia.

El proceso es un camino o vía para constatar los hechos sucedidos, farragoso y difícil como los de áspera montaña y no siempre conduce a la verdad real. La clave es seguirlo sin apartarse. Los procesalistas clásicos ya lo expresaban y así Carnelutti en “Cómo se hace un proceso “,1964 decía respecto del penal “.la palabra proceso nos ha descubierto un poco de su secreto.

Se trata en honor de la verdad, de un proceder, de un caminar, de un recorrer un largo camino.”El objetivo no es la verdad real tan escondida entre ilusiones, engaños y apariencias sino la verdad procesal, la resultante de las pruebas practicadas y de ahí la importancia de las garantías, de “todas las garantías” del citado art. 24 CE.

Pues bien, no son infrecuentes por desgracia las imputaciones mutuas de delitos por nuestros representantes sin presentar u ofrecer medios de prueba o como ya venimos expresando, refiriendo sólo interpretaciones parciales de las practicadas legalmente.

Siempre y sin ánimo de generalizar, con la participación de medios de comunicación, cuya libertad e independencia de los partidos políticos es esencial en el sistema democrático. En ellos no escasean las filtraciones indebidas y las informaciones sesgadas que enardecen a unos y otros o perjudican a terceros.

La libertad de expresión del art 20.1 a) y el derecho a recibir y comunicar información veraz del art 201.b) CE son soportes básicos del Estado democrático que es un Estado de derecho. Los medios, facilitan el ámbito para que se debatan cuestiones de interés público, escuchando todas las opiniones, siendo preciso evitar la concentración excesiva de poder en los accionariados generadora del riesgo de ser manejados por poderes políticos o económicos, generalmente no conocidos en sus últimas y reales titularidades.

Respeto a las instituciones

Es imprescindible en estos tiempos que los agentes políticos, sociales y económicos reconozcan como único proceso el realizado en los órganos jurisdiccionales, con las pruebas practicadas ante ellos, las decisiones adoptadas y el momento del camino referido, el recorrido y el pendiente de recorrer. Al Ministerio Fiscal como promotor de su actuación e independencia (art 124) y a la Abogacía como interviniente en el derecho fundamental a la asistencia letrada del art 24.2 ya referido. Asimismo, al procedimiento ante el Tribunal Constitucional, TC, con las competencias del art 161 CE.

La transición de un régimen autoritario a un régimen democrático plasmada en la Constitución de 1978 fue la base de nuestra integración en la UE, que exigió algunas modificaciones y reconoció su calidad jurídica. La historia es fundamental para ubicarnos en el presente y como decía Tomás y Valiente, el jurista si quiere serlo y no un mero conocedor del derecho, debe manejarla.

Corolario final y obligado para todos los ciudadanos es el respeto a las decisiones de los órganos judiciales y del TC. Significa y ahora nos referimos a nuestros representantes políticos y parlamentarios, un deber reforzado traducido en facilitar desde su púlpito, informaciones objetivas y nos fragmentarias de los procesos penales y desde luego respetar las resoluciones adoptadas, aunque se discrepe de ellas.

Las tensiones emocionales de la clase política y parlamentaria no son una atenuante, si se me permite la licencia, del art 21.3º del Código Penal. El respeto, es compatible con la discrepancia, pero ésta ha de hacerse con prudencia y moderación. Es cierto que las tensiones en estos ámbitosse han mundialmente generalizado pero ningún país ha hecho una travesía tan difícil plasmada en el intento degolpe de estado de 1980, como el nuestro

.De ahí la necesidad de ser cuidadosos en los modos de las acciones de los gobiernos y parlamentos tan importantes como su contenido sin olvidar el pensamiento esperanza , espera no pasiva sino activa y productiva ante el futuro como ya hace tiempo nos dijo Erich Fromm en “ la Revolución de la Esperanza”. La cercanía de la Navidad ayuda porque trae un mensaje de paz.