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Un procedimiento seguido ante la Audiencia Provincial de Valencia por acusaciones de agresión sexual, lesiones, vejaciones y maltrato psicológico habitual en el contexto de una relación de pareja ha finalizado con la absolución del acusado.
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La acusación interesaba penas que, en conjunto, superaban los 14 años de prisión, además de medidas de alejamiento e indemnización.
El caso había sido recogido previamente por Noticias Ciudadanas, que informó de la sentencia absolutoria y del análisis efectuado por el tribunal sobre las declaraciones, las testificales y los informes incorporados al procedimiento. Según publicó este medio, la Audiencia apreció imprecisiones en la declaración, ausencia de elementos objetivos suficientes de corroboración y contradicciones entre algunas de las testificales, cuyos declarantes no habían presenciado directamente los hechos denunciados. La información señalaba también que los problemas médicos y psicológicos examinados no podían vincularse con suficiente precisión a los hechos objeto de acusación por la existencia de otros antecedentes y factores susceptibles de explicarlos.
La sentencia concluyó que la prueba practicada no permitía alcanzar el grado de certeza necesario para considerar acreditados los hechos y dictó la absolución. La resolución no establece que la denuncia fuera falsa; resuelve que la prueba disponible no resultaba suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia.
Dentro de ese procedimiento tuvo especial interés, desde la perspectiva psicológico-forense, el análisis de la afectación psicológica presentada por la denunciante.
La valoración forense oficial consideró que los hechos relatados podían haber incidido en una agravación de la sintomatología ansioso-depresiva previamente diagnosticada. Introdujo, al mismo tiempo, una cautela relevante: no podía establecerse con precisión que dicha afectación constituyera una secuela psicológica causada por las vivencias denunciadas, dada la existencia de vulnerabilidad previa y de otros factores personales, familiares y sociales. Tampoco pudo establecerse una relación causal entre determinadas dolencias de carácter sexual y una eventual agresión.
El informe psicológico-forense aportado por la defensa y elaborado por CABEZOS Pericial Forense examinó específicamente esa cuestión causal mediante el análisis diferencial de posibles explicaciones de la sintomatología. Para ello se revisaron antecedentes clínicos anteriores a la denuncia, documentación médica, evolución temporal de los síntomas, declaraciones sucesivas y otros elementos documentales incorporados al procedimiento.
«Nuestra conclusión fue que existían explicaciones alternativas documentadas suficientes para explicar la afectación psicológica sin atribuirla causalmente a los hechos denunciados. Entre ellas se encontraban antecedentes psicopatológicos previos, episodios de desregulación emocional anteriores al procedimiento y factores relacionados temporalmente con la ruptura de pareja y con el propio proceso judicial. El informe también señaló discrepancias entre las diferentes narraciones y ausencia de correspondencia suficiente entre algunos extremos relatados y fuentes externas de corroboración», explica Ángel Cabezos.
El razonamiento de la sentencia converge posteriormente con varios de los elementos examinados en aquella pericial. El tribunal analiza las imprecisiones existentes en la declaración, sus dificultades de concreción temporal, el alcance de las testificales y la ausencia de corroboraciones periféricas suficientes. También toma en consideración la existencia de antecedentes y factores alternativos al valorar la posible vinculación de determinada sintomatología con los hechos denunciados.
La coincidencia entre ambos análisis se produce especialmente en una cuestión propia de la evaluación psicológico-forense: la existencia de sintomatología psicológica y la determinación de su origen causal requieren operaciones diferentes.
La atribución causal exige conocer la situación previa de la persona evaluada, reconstruir la cronología de aparición y evolución de los síntomas, identificar variables concurrentes y comprobar hasta qué punto la hipótesis causal examinada resulta compatible con el conjunto de la documentación disponible. La presencia de sufrimiento psicológico, considerada aisladamente, no permite determinar qué acontecimiento lo produjo.