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  • Las cámaras municipales fueron clave para identificar al autor.

El Tribunal de Instancia de La Vila Joiosa ha condenado a W. B. W. (alias “Billy”) por un delito de maltrato animal tras arrojar, en repetidas ocasiones, una sustancia química lesiva sobre “Han”, un perro propiedad de M. S. C., entre el 16 y el 30 de noviembre de 2023, en la Urbanización Altavista (Relleu). El animal sufrió quemaduras químicas y lesión ocular que requirieron atención veterinaria. La identificación del autor fue posible gracias a grabaciones de cámaras municipales.

Qué ocurrió: el “líquido amarillo”, las quemaduras y los daños materiales

Según los hechos probados, la denunciante detectó durante dicho periodo varios episodios de ladridos intensos seguidos de ladridos de dolor. Al salir a comprobar la situación a la terraza, el perro Han tenía la oreja mojada, el ojo afectado y parte del cuerpo cubierto por un líquido amarillento. Según el veterinario eran lesiones compatibles con quemaduras químicas. El mismo producto dejó rastro en el entorno: baldosas y mobiliario de jardín presentaron daños, confirmando el carácter corrosivo de la sustancia.

El autor, siempre según la sentencia, arrojaba el líquido desde el exterior de la vivienda, dirigiéndolo mediante una jeringuilla o elemento similar, con intención de dañar al animal.

En una de las ocasiones, la denunciante incluso llegó a reconocer al autor, alejándose tranquilamente del lugar.

El “making off” de una condena: cuando las cámaras son testigo

La investigación contó con un elemento determinante: imágenes de video de las cámaras municipales. Esa prueba permitió identificar al autor y resultó decisiva para transformar una sospecha razonable en una condena penal.

Un apunte incómodo (pero real): el móvil fue… que el perro ladraba

De acuerdo con lo expuesto en el procedimiento, al condenado le molestaban los ladridos de Han a su paso. Y, en lugar de optar por lo habitual (cambiar de acera, de calle o de actitud), decidió optar por lo delictivo.

Lo esencial: condena y consecuencias

La sentencia, dictada de conformidad, impone al condenado una multa de 4 meses-multa, inhabilitación especial para la tenencia y actividades relacionadas con animales durante 1 año y 4 meses, y el pago de 2.500 € en concepto de responsabilidad civil por los gastos veterinarios y los daños morales, además de los intereses legales y las costas procesales.

En palabras de M. S. C., denunciante: “Ver a Han con quemaduras y ese líquido en el pelo fue aterrador. Cuando vi las imágenes no podía creer que alguien pudiera hacer algo así por pura crueldad. Han está recuperado, y lo importante es que la justicia le ha marcado un límite claro.”

Según Eloi Sarrió (Aboganimal), letrado: “Este caso demuestra dos cosas: que el maltrato animal también existe en formas ‘insólitas’, como el daño químico, y que ocuparse de recabar la prueba —por ejemplo, unas cámaras municipales— puede ser la diferencia entre una sospecha y una condena. Denunciar salva vidas.”

Denunciar funciona

Desde Aboganimal recuerdan que denunciar es la única vía real para activar la protección del animal y obtener una respuesta penal. Ante cualquier indicio de maltrato, aconsejan:

  • Documentar todo (con fotos, vídeos, fechas, detalles, testigos…).
  • Recurrir al veterinario y solicitar informes clínicos desde el primer momento.
  • Preservar las pruebas, incluyendo las imágenes, cuando existan cámaras públicas o privadas cercanas.

Y asimismo, es imprescindible realizar el oportuno seguimiento a la denuncia, personándose si es posible, con abogado y procurador en el procedimiento judicial.