JUC


No pasa desapercibida la complejidad de la sociedad, sea esta la europea en la cual estamos incardinados, sea la española; no pasa desapercibida la dificultad de su articulación político-administrativa, sea la de la Unión Europea, la del Reino de España, sea la de las comunidades autónomas, diputaciones o municipios. En estos últimos meses no pasa desapercibido el aumento del deterioro social y político, la irrelevancia de la Unión Europea en dos conflictos (o en dos negocios) como la guerra entre Ucrania y Rusia, la barbarie entre Israel y Hamas en Gaza; el sometimiento a la imposición comercial y militar de Estados Unidos; las tensiones xenófobas y raciales a lo largo y ancho de los distintos Estados miembros provocadas por algo tan natural como es la emigración. Tensiones también en España, ayer tierra de emigrantes y hoy, debiera ser de acogida, el País Vasco y la necesidad de afrontar el camino de la reconciliación; Cataluña y la necesidad de evitar la ruptura institucional; políticos de izquierda y derecha, quienes con y en distintos gobiernos “han trincado pasta”; currículos falsos; el Fiscal General del Estado a juicio; la esposa del Presidente del Gobierno investigada, su hermano también; una Hacienda Pública corrompida. Los de izquierdas contra los de derechas, los de derechas contra los de izquierda, unos y otros con él “y tú más”, argumento poco sólido; jueces en huelga. Del iceberg, se ve la parte menor, la mayor, permanece oculta bajo las aguas. Y esto se sospecha de nuestros políticos y sus corrupciones, lo conocido es la parte pequeña. Desmoralización absoluta en la ciudadanía.

“La verdad es que el poder viene del pueblo y que para un tiempo determinado confiamos su ejercicio a los representantes que hemos escogido. El parlamento no tiene ningún poder, no existencia siquiera, independientemente del pueblo.  […] La desobediencia civil es la llave del poder. Imaginaos a un pueblo entero negándose a conformarse con las leyes vigentes y dispuesto a soportar las consecuencias de esta insubordinación. Toda la maquinaria legislativa y ejecutiva se encontraría de repente totalmente paralizada.” (Gandhi, Mahatma, life of Mohandas Karaamchand Gandhi, Vithalbhai K. Jhaveri, Bombay 1954) 

Creo llegado el momento de la desobediencia civil tanto en España como en la Unión Europea. La desobediencia civil, en mi opinión, ha de ser activa. Ha de comenzar por llamar a las cosas por su nombre, por desarrollar nuestro individual pensamiento crítico. Hemos de exigir a nuestros periodistas, no importa el medio de comunicación, veracidad y precisión y no insidias y vaguedades. Basta ya, la tontada de lo “presunto” no es punto de apoyo para la media verdad. La tontada de la “presunción de inocencia” no es punto de apoyo para nada. El Fiscal General del Estado irá a juicio, de acuerdo. Entrará en Sala como inocente; en Sala, quien le haya acusado de unos hechos delictivos no sólo habrá de demostrar la realidad concreta y objetiva de esos hechos, también la  autoría y su responsabilidad; saldrá de la Sala como inocente si, con fundamento en la actividad probatoria desarrollada durante la vista por quien le ha acusado, el tribunal entiende no desvirtuada la presunción de inocencia, sea cual sea la causa, pues es preciso no olvidar el principio penal básico “en caso de duda, a favor del reo”. Saldrá como culpable si el tribunal entiende desvirtuada su presunción de inocencia.  Y como este señor, todas y cada una de las personas investigadas.

Exigencia para con los periodistas, exigencia para con los políticos participantes en tertulias en medios de comunicación. Basta ya de intoxicaciones y periodismo amarillo. Basta ya de sectarismos. Basta ya de las penas del telediario.

Exigencia a nuestros jueces y fiscales, a nuestros abogados y procuradores. Es inadmisible la publicidad de los actos procesales secretos. “Alguien” ha de filtrar esos actos, sea el juez instructor, sea el fiscal, el Letrado de la Administración de Justicia, sea el funcionario tramitador, sean los abogados o procuradores de las partes. Si quien filtra es funcionario público y recibe del periodista algún “beneficio” incurre en cohecho, quizás en revelación de secretos. No se tiene noticia de interposición de denuncias o querellas por estos asuntos. Y si en cada caso el perjudicado no se planta, coadyuva a mantener una aberración jurídica y social. ¿Quién sale beneficiado de esta barbaridad?

Según el Ministro de Justicia sólo un juez ha seguido la huelga de jueces, sin embargo, a lo largo y ancho de la piel de toro, durante tres días en muchos juzgados se suspendieron las vistas señaladas para tres días. Entonces, ¿las personas afectadas podrán solicitar indemnización por daños derivados del funcionamiento anormal de la Administración de Justicia?, ¿iniciará de oficio el Consejo General del Poder Judicial una investigación al respecto para conocer que pasó y en su caso pedir responsabilidades disciplinarias? Una señora miembro de ese Consejo en red social indica al respecto el no haberse seguido por los jueces el item marcado por el Consejo; un juez le replica sobre ese extremo y la señora se encara exigiendo respeto al cargo que ocupa, estaría bueno que fuera el preámbulo de lo que sigue: el artículo 550 del Código Penal dice en su apartado 1 , “Son reos de atentado los que agredieren o, con intimidación grave o violencia, opusieren resistencia grave a la autoridad, a sus agentes o funcionarios públicos, o los acometieren, cuando se hallen en el ejercicio de las funciones de sus cargos o con ocasión de ellas.” Y en el 3, “No obstante lo previsto en el apartado anterior, si la autoridad contra la que se atentare fuera miembro del Gobierno, […] del Consejo General del Poder Judicial […], se impondrá la pena de prisión de uno a seis años y multa de seis a doce meses.”  Cargos de piel fina, de papel de tabaco; cargos de piel de paquidermo.

Exigencia para con nuestros políticos de toda laya; si un político en rueda de prensa no responde a un periodista, o si al hacerlo sale por los cerros de Úbeda, señores periodistas, en uso de su libertad de información basada en datos fidedignos, aíslenle, no acudan a sus ruedas de prensa, y si lo hacen no le pregunten, ustedes pueden ejercer esa no violencia, esa desobediencia civil; con lo que diga, informen, pero no sean voceros del “y el otro más”. En nuestra tradición quedó para la posteridad la Jura de Santa Gadea, y en la película El Cid se refleja este diálogo:

“REY ALFONSO: Rodrigo Díaz de Vivar, llamado el Cid, ¿por qué vos os negáis a mostrarme fidelidad? // EL CID: Señor, todos los aquí presentes, aunque no se atrevan a decirlo, abrigan la sospecha de que habéis tramado la muerte de vuestro propio hermano. A menos que probéis vuestra inocencia, nunca podréis contar con súbditos leales, y la duda destrozará vuestro reino, y en tanto sea así no puedo juraros fidelidad, ni aceptaros como soberano. // REY ALFONSO: ¿Cómo queréis que os demuestre mi inocencia? // EL CID: Jurando sobre las Sagradas Escrituras. // REY ALFONSO: ¿Os atrevéis a decirme que jure? // EL CID: Señor, os lo estoy diciendo. //REY ALFONSO: Está bien. // EL CID: ¿Juráis no haber ordenado la muerte del rey Don Sancho ni haber participado directamente en ella? // REY ALFONSO: Lo juro ante Dios. // EL CID: ¿Juráis igualmente que jamás habéis aconsejado que se le quitara la vida al rey Don Sancho? //REY ALFONSO: Lo juro también. // EL CID: ¿Y también juráis que no fuisteis el que proyectó la muerte del rey Don Sancho, ni teníais intención de hacerlo? //REY ALFONSO: Lo juro. //EL CID: Si hubierais jurado en falso, permita Dios que muráis del mismo modo que vuestro hermano, apuñalado por la espalda por mano de un traidor. Decid amén. // REY ALFONSO: Lleváis las cosas demasiado lejos, Rodrigo. // EL CID: Decid amén. // REY ALFONSO: Amén.” (Wikipedia)

Las cosas han ido demasiado lejos. No hemos de decir amén. Desobedezcamos, sin violencia, desobedezcamos. Que las cosas no vayan a más.