JUC


Esta mañana [viernes], entraba en el Juzgado de lo Social de un lugar que no era, precisamente, la Mancha. “Fichábamos” la entrada a eso de las 9:15 horas. Objetivo: Celebrar un juicio de un asunto que se inició en el año 2018. Se trataba de una demanda de oficio (de esas que la última reforma de la Ley, ya no permite hacer más). Materia: Falsos Autónomos… o no. Me tocaba la peor parte del pleito porque tenía que defender al malo de la película e iban todos contra mi cliente. Por si fuera poco, teníamos doctrina jurisprudencial en contra y realmente, pocas posibilidades de ganar.

Llevaba encerrado unos tres días seguidos y casi al completo, preparando el juicio. Montañas de documentos esparcidos por mi mesa. Dándole vueltas al caso. Preparando estrategias. Decidiendo que iba a decir, qué iba a callar, que iba a hacer como que no me había dado cuenta. Barajando como acababa de preparar los interrogatorios a las partes y los testigos. Poco a poco, conseguí ir sacándole punta al caso. Construir un argumento de defensa que tuviese un mínimo sentido y por lo menos diese que pensar a los contrarios y al Juez. El objetivo: Hacerles ver que, a pesar de todo, existían posibilidades de que mi cliente saliese indemne. Las preguntas a partes y testigos empezaron a fluir y ayer cerraba el kiosco con el asunto, por fin, preparado.

Suena el despertador a las 6 de la mañana. Carretera y encuentro con el cliente en el típico bar cercano al Juzgado. Unos cafeses para despejarse y comentamos el caso. Lo repasamos todo. Que no falte nada y a la hora indicada, entramos en la sede judicial. Subimos a secretaría, nos identificamos y vemos como van llegando las demás partes. Saludos a algunos conocidos. Conversación con compañeros contrarios y por fin empezamos. El Juez que preside la vista es de los competentes. Cuando me toca, digo aquello de “con la venia” y arranco. La complejidad del caso me obliga a hacer una oposición a la demanda densa y larga. Siguen los demás. Se practican las pruebas y realizamos nuestras conclusiones. Todo limpio, con respeto mutuo y a las normas del procedimiento. Seriedad. Nadie sale de tono y todos nos empleamos a fondo.

Tras unas cuatro horas de vista oral, el Juez da el visto para sentencia. Abandonamos la sala saludando a SSª y al resto de los compañeros.

Salgo del Juzgado feliz. Puedo haber perdido, pero hoy ha sido uno de aquellos días en los que he disfrutado de mi oficio. He podido trabajar del modo y manera que debe ser. Las muchas horas de preparación han valido la pena. Este fin de semana, será especialmente plácido.