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Italia ha puesto en marcha su nueva Ley de Presupuestos para el periodo 2026‑2028 (Ley 199/2025), ya publicada en la Gazzetta Ufficiale. El texto introduce una reorganización profunda del sistema de incentivos y ajustes selectivos en la fiscalidad empresarial y laboral, con el objetivo de reforzar la competitividad sin alterar los tipos impositivos generales.

El Gobierno italiano apuesta por una estrategia de continuidad: mantiene estables los gravámenes principales y concentra los cambios en la modernización productiva, la innovación y la eficiencia del gasto fiscal. La reforma se articula en torno a una idea central: ordenar y racionalizar el complejo entramado de incentivos que ha caracterizado históricamente al sistema tributario italiano.

Impuesto sobre sociedades: estabilidad del tipo y estímulos a la inversión

El tipo nominal del IRES permanece inalterado, pero se introducen mecanismos reforzados de super‑amortización para impulsar la renovación tecnológica y la inversión estratégica. Las empresas podrán aplicar deducciones ampliadas sobre activos materiales e inmateriales considerados esenciales para la transformación productiva. Con ello, Italia busca incentivar la capitalización empresarial sin recurrir a rebajas fiscales generalizadas.

Impulso a la transición energética y a la innovación

La Ley reestructura los antiguos créditos fiscales y los sustituye por un sistema más selectivo basado en deducciones reforzadas para bienes instrumentales avanzados. El acceso a estos beneficios exige cumplir criterios técnicos estrictos y aportar documentación detallada, lo que implica un mayor nivel de control administrativo y una trazabilidad más rigurosa de las inversiones subvencionadas.

Ajustes en el gasto fiscal vinculado al empleo

El capítulo laboral introduce cambios en el IRPEF, medidas sobre el cuneo contributivo y estímulos ligados a la productividad y al bienestar corporativo. El propósito es aumentar el salario neto de los trabajadores sin elevar de forma significativa los costes empresariales, mediante una redistribución más eficiente de los incentivos existentes.

Una reforma que obliga a revisar estrategias

El nuevo marco fiscal italiano configura un sistema de incentivos más focalizado y orientado a resultados. Para las empresas internacionales, esto implica revisar sus planes de inversión, sus políticas de beneficios y sus procedimientos de cumplimiento tributario en el país. La correcta interpretación de estas medidas será clave para optimizar la carga fiscal y aprovechar las oportunidades que ofrece el nuevo ciclo presupuestario.

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