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La reforma fiscal aprobada en Bélgica el 18 de diciembre de 2025 marca un punto de inflexión para las compañías que operan en el país. Desde el ejercicio 2026, el entorno tributario belga se transforma de manera significativa, obligando a CFOs, directores financieros y gestores de fondos a revisar sus estrategias de cumplimiento internacional. El nuevo marco no solo introduce ajustes técnicos: redefine la forma en que las multinacionales deberán planificar su actividad contable, laboral y tecnológica en el país.

En este contexto, Fidelium by Auxadi analiza los cambios que tendrán mayor impacto en la operativa de grupos internacionales y en la gestión de sus filiales en Bélgica.

Un entorno más transparente, pero con mayor seguridad jurídica

El Gobierno belga avanza hacia un modelo de supervisión reforzada, ampliando el acceso a información financiera relevante para la Administración. Sin embargo, esta mayor transparencia viene acompañada de un gesto hacia la seguridad jurídica: el plazo de investigación por fraude fiscal se reduce de diez a siete años. Para las multinacionales, este ajuste supone una mayor previsibilidad en la gestión de riesgos y en la planificación de auditorías internas.

Impacto en nómina y talento internacional

La reforma también introduce cambios en materia laboral y de compensación. Por un lado, se endurecen las contribuciones vinculadas a los planes de pensiones para directivos, lo que afectará a la estructura retributiva de perfiles clave. Por otro, se flexibiliza el régimen de impatriados, facilitando la llegada de profesionales extranjeros y simplificando la gestión de nóminas para empresas que trasladan talento a Bélgica. Para grupos con movilidad internacional, este equilibrio entre exigencia y atracción de talento será determinante.

Incentivos a la digitalización y a la gestión multijurisdicción

Uno de los pilares de la reforma es el impulso a la digitalización contable. Las inversiones en tecnología podrán beneficiarse de deducciones de hasta el 40%, un incentivo que favorece la implantación de plataformas integradas capaces de operar en múltiples jurisdicciones. Para las multinacionales, esto supone una oportunidad para reforzar sus sistemas de reporting, automatizar procesos y mejorar la trazabilidad de la información financiera en toda la región.

Bélgica, un nodo estratégico para la expansión europea

La consolidación de operaciones en Bélgica adquiere un valor estratégico adicional: el país es uno de los centros institucionales más relevantes de la Unión Europea y un punto de conexión clave para compañías que operan en el Benelux. En este escenario, gestionar correctamente las obligaciones fiscales, contables y laborales en varias jurisdicciones se convierte en un requisito indispensable para mantener la agilidad operativa y garantizar el cumplimiento normativo.