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Por Noelia Rebón – Abogada especialista en acoso escolar

La ciudad de Logroño acogió los días 14, 15 y 16 de noviembre el III Congreso Internacional del Programa TEI, un encuentro que permitió constatar el impacto real que este modelo de convivencia está ejerciendo en el sistema educativo europeo e iberoamericano.

Durante tres jornadas, especialistas en educación, psicología, protección del menor, bienestar digital y convivencia escolar analizaron en profundidad un programa que no solo ha redefinido la forma en que los centros educativos gestionan sus dinámicas internas, sino que se ha consolidado como una herramienta de referencia en la prevención del acoso y en la garantía del derecho a una convivencia segura.

El Programa TEI (Tutoría Entre Iguales) surgió a finales de los años 90 impulsado por Andrés González Bellido, bajo la premisa de que la convivencia escolar debía asentarse sobre estructuras preventivas sólidas y la implicación real de toda la comunidad educativa. Tras su desarrollo inicial en el año 2000 y su progresiva implantación desde el curso 2002/2003, el proyecto ha alcanzado hoy más de 3.000 centros en Europa y Sudamérica, con 100.000 profesionales formados específicamente en su metodología.

 La magnitud de esta expansión responde no solo a la coherencia del modelo, sino también al respaldo académico recibido: cinco universidades han evaluado científicamente sus resultados, acreditando mejoras significativas en bienestar emocional, reducción de agresiones y ciberagresiones, aumento de la empatía y mayor integración social del alumnado.

Uno de los elementos más destacados del Congreso fue el carácter plenamente estructural del TEI. No se trata de un conjunto de actuaciones aisladas, sino de un modelo institucional que exige la participación del cien por cien del alumnado de los cursos implicados. La prevención se concibe como una cultura compartida que impregna al conjunto del centro, y no como una intervención coyuntural dirigida únicamente a quienes sufren o ejercen violencia.

Esta concepción requiere la aprobación formal del centro —integrándose en su proyecto educativo— y una estructura interna que incluye coordinación TEI, equipo TEI y formación específica para profesorado, alumnado, familias y personal no docente. Todo ello garantiza coherencia metodológica, continuidad temporal y sostenibilidad institucional.

Tutorización emocional

El núcleo metodológico del programa es la tutorización emocional entre iguales: alumnado de mayor edad acompaña a compañeros más jóvenes, convirtiéndose en agentes activos de protección afectiva y social. Este acompañamiento —establecido con una diferencia aproximada de dos cursos— reduce la vulnerabilidad en momentos de transición educativa, genera vínculos de referencia y contribuye a un clima emocional seguro. Tal y como se destacó durante el Congreso, esta estructura altera de forma positiva la arquitectura relacional del centro, reforzando la cohesión grupal y el sentido de pertenencia.

Las sesiones técnicas contaron con la participación de profesionales de primer nivel. Javier Pérez Aznar, responsable de SPORT TEI y psicólogo experto en convivencia escolar, presentó datos que corroboran que la aplicación del modelo reduce de forma significativa la victimización, las agresiones y las ciberagresiones, al tiempo que potencia la empatía, la autoestima y la autoeficacia del alumnado. Subrayó, además, que estos avances no son fruto de intervenciones aisladas, sino de la transformación global del clima escolar.

En el ámbito de bienestar digital intervino la Sra. María Zysman, psicopedagoga especialista en acoso, experta argentina y fundadora de “Libres de Bullying”. Zysman puso el foco en la corresponsabilidad adulta y en la necesidad de acompañar a los menores en su vida digital, advirtiendo que «los controles parentales no reemplazan nuestra presencia». Su intervención destacó la importancia de una supervisión afectiva y activa por parte de las familias como principal factor protector frente a los riesgos online, incidiendo en la creciente incidencia del ciberacoso y en la complejidad de las dinámicas relacionales digitales.

Asimismo, Francisco Javier Lastra Freige, Decano del COPCA y coordinador del TEI en Cantabria, fue el encargado de entregar los Premios Buenas Prácticas, un reconocimiento que distingue a aquellos centros cuya implantación del modelo destaca por su rigor metodológico y por un compromiso institucional sólido y verificable.

Adaptar el programa al ámbito deportivo

Un eje especialmente relevante del Congreso fue SPORT TEI, la adaptación del programa al ámbito deportivo, que lleva tiempo desarrollándose e implantándose en distintos contextos. La reciente legislación en materia de protección a la infancia exige a clubes y entidades deportivas la implementación de medidas preventivas eficaces y la designación de la figura del delegado de protección. En este marco, SPORT TEI traslada la tutorización entre iguales a los entrenamientos, integrando valores de cooperación, compromiso, respeto y corresponsabilidad en la dinámica de los equipos. El Proyecto Manos Naranjas, asociado a esta adaptación, refuerza de manera significativa la promoción de la inclusión, la empatía y el apoyo mutuo como vectores esenciales de un deporte seguro.

El Congreso contó también con la asistencia de Iñaki Zubizarreta Tellería, exjugador de baloncesto profesional y activista en la sensibilización contra el acoso escolar, cuya experiencia como superviviente aporta una mirada testimonial de enorme valor.

Del mismo modo, asistió Jorge Flores, fundador y director de Pantallas Amigas, referente en educación y bienestar digital, cuya presencia evidenció la necesidad de integrar de forma transversal la perspectiva digital en toda política de convivencia.

Perspectiva jurídica

Desde una perspectiva estrictamente jurídica, resulta esencial destacar que la implantación del Programa TEI no solo incide en la mejora de la convivencia escolar, sino que opera como un mecanismo de reducción del riesgo jurídico para los centros educativos en el cumplimiento de sus obligaciones legales de protección.

El marco normativo vigente —integrado, entre otras normas, por la Ley Orgánica 8/2021, de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (LOPIVI), la legislación autonómica aplicable y los protocolos institucionales de actuación— impone a los centros un deber reforzado de autoprotección, articulado en tres ejes: prevención, detección e intervención. Este deber no se satisface únicamente con actuaciones reactivas, sino mediante la adopción previa de medidas estructurales, estables y verificables que permitan acreditar la diligencia debida exigible a la institución.

Es precisamente en este punto donde el Programa TEI adquiere una relevancia jurídica singular. Su naturaleza institucional, su carácter preventivo y su fundamentación metodológica evaluada científicamente permiten considerarlo un indicador cualificado de cumplimiento del estándar normativo de diligencia. El TEI no constituye una actuación puntual, sino un modelo estructural, formalmente adoptado por el centro, que involucra a toda la comunidad educativa y despliega efectos contrastables en la mejora del clima escolar y la reducción de situaciones de riesgo.

Desde el prisma de la responsabilidad jurídica, la implantación del TEI evidencia que el centro ha adoptado medidas preventivas reales, sistemáticas, documentables y sometidas a evaluación, elementos determinantes en procedimientos de responsabilidad civil, responsabilidad patrimonial de la Administración o incluso en supuestos en los que pudiera valorarse una responsabilidad penal por omisión del deber de control.

En este sentido, el TEI constituye un elemento probatorio de alto valor, especialmente relevante ante eventuales reclamaciones, en tanto acredita que el centro ha desplegado mecanismos de prevención conformes a los estándares normativos y jurisprudenciales aplicables.

En definitiva:

El TEI no solo protege al alumnado como colectivo especialmente vulnerable; también refuerza la posición jurídica del centro, al evidenciar una actuación proactiva, diligente y alineada con las obligaciones legales de protección de la infancia.

El III Congreso Internacional del Programa TEI ha puesto de relieve que nos encontramos ante un modelo jurídicamente sólido, institucionalmente verificable y metodológicamente acreditado, plenamente idóneo para afrontar los retos actuales de la convivencia escolar. Tras más de dos décadas de desarrollo, el TEI se consolida como una herramienta esencial para garantizar la seguridad jurídica institucional en materia de protección de menores.

En términos técnico-jurídicos, el Programa TEI se configura como una pieza estratégica del cumplimiento normativo en los centros educativos, un instrumento eficaz para acreditar la diligencia exigible y un mecanismo preventivo alineado con los principios de necesidad, idoneidad y proporcionalidad que rigen la actuación institucional en materia de protección de niños y adolescentes.

Un modelo que no solo reduce el riesgo, sino que acredita la diligencia.

Un modelo que no solo mejora la convivencia, sino que fortalece la responsabilidad jurídica del centro educativo.