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  • Así lo explica el despacho de abogados y economistas, Abencys, subrayando que una valoración técnica precisa es clave para determinar quiénes están dentro del dinero.
  • Destacan también la necesidad de contrastar la razonabilidad de las hipótesis que sustentan las proyecciones de tesorería a generar.

La reestructuración empresarial se ha consolidado como una herramienta esencial para la supervivencia de muchas compañías en España. Se calculan más de 600 procesos de reestructuración registrados desde la entrada en vigor de la nueva Ley Concursal, con una tasa de homologación judicial del 86%. Sin embargo, muchos de estos planes han sido no consensuados, lo que genera una creciente insatisfacción de las entidades financieras.

Uno de los principales retos en los planes no consensuados es la comparación del valor obtenido, como empresa en funcionamiento, con el interés superior de los acreedores, tal y como exige el artículo 639.2 del TRLC.

“Lo fundamental en los planes no consensuados es aportar una valoración que permita acreditar que las proyecciones del plan de viabilidad son razonables. Esto es clave para que el juez lo homologue, incluso si hay oposición de alguna de las clases afectadas”, explica Luis Martín, abogado, economista y socio fundador de Abencys.

No obstante, la falta de un análisis más profundo por parte de las entidades financieras en la valoración de estos planes puede llevar a un mayor número de rechazos. Martín advierte: “Si las entidades financieras no realizan un análisis técnico más exhaustivo, continuarán viéndose arrastradas por la mayoría de las clases y sufrirán quitas sin capacidad de intervención”.

El Banco de España y la flexibilización de dotaciones para los planes consensuados

Un aspecto que Luis también resalta es la necesidad de que el Banco de España flexibilice las dotaciones para los planes de reestructuración consensuados. “La relajación de los requisitos de dotación puede facilitar que más empresas lleguen a acuerdos consensuados, lo que evitaría la imposición del arrastre de clases y oposiciones en los procedimientos”, explica el experto.

Clasificación correcta de acreedores para evitar impugnaciones

Otro aspecto clave es la correcta clasificación de los acreedores en clases.

“Una clasificación errónea puede llevar a impugnaciones que bloqueen el plan, especialmente por parte de entidades financieras que, en muchos casos, se ven arrastradas por mayoría en la clase sin haber votado a favor”, comenta Martín.

Este fenómeno, conocido como “cross-class cramdown”, está reabriendo el debate sobre el papel que debe asumir el sistema financiero en la validación técnica de los planes.

Desde Abencys, se apunta que una implicación más profunda de las entidades financieras en el análisis de los planes podría generar un mayor número de planes de reestructuración consensuados conforme al artículo 639.1 del TRLC, reduciendo así el riesgo de impugnaciones y evitando procesos judiciales forzados. Algo que, según explican desde el despacho, no solo mejoraría la eficacia de los procesos de reestructuración y también contribuiría a reducir la carga judicial.