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Un contacto de Instagram te escribe: «Necesito un favor, ¿me puedes dar tu número para mandarte un Bizum? Es que los míos no me funcionan bien. Solo tienes que sacar el dinero en efectivo y dárselo a un chico que pasará a recogerlo. Te llevo un diez por ciento». Suena a un favor sin importancia. O incluso a dinero fácil. Pero lo que acaban de ofrecerte tiene nombre en el Código Penal: mulero bancario. Y las consecuencias pueden ser muy graves.

Este tipo de solicitudes se han disparado en España en los últimos años, aprovechando el uso masivo de aplicaciones de pago instantáneo como Bizum. Muchas personas las aceptan de buena fe, sin saber que pueden estar participando, sin quererlo, en una red de blanqueo de capitales. Y la ley no distingue siempre entre el que sabe lo que hace y el que debió saberlo.

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