JUC


Hubo un tiempo en el que firmar una hipoteca era como lanzarse al vacío: te sentabas frente al notario, escuchabas palabras técnicas, firmabas decenas de papeles… y confiabas en que el banco te había ofrecido lo mejor.

Pero muchos descubrieron tarde que en su contrato había una cláusula oculta: la cláusula suelo.
Un límite impuesto a la bajada del tipo de interés que, aunque el Euríbor cayera, te obligaba a pagar siempre un mínimo. Y eso supuso miles de euros pagados de más.

La buena noticia es que aún puedes reclamar en 2025. Y los juzgados siguen dando la razón a los afectados.

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