JUC


Dos colegas grabando un podcast, hablando de nuestros respectivos trabajos y de los retos a los que nos enfrentamos, la conciliación y, de repente, una palabra mágica: Mutualidad. Se apaga la cámara, se deja de grabar. Una disculpa y una promesa de hablar pronto.

Cumplimos con lo acordado ya que pronto volvimos a hablar, con un café, sin cámaras de por medio, tratando sin tapujos todos los asuntos relativos a nuestra situación como mutualistas que, para ambos eran (y son) muy importantes. Un par de cafés más y nos liamos la manta a la cabeza con el pleno convencimiento de que no podíamos estar solos en estos pensamientos reivindicativos respecto de cosas tan coherentes y necesarias para el mutualismo en general. Y afortunadamente hemos comprobado que no lo estamos.

Así surge Mutualistas por el Futuro, un movimiento creado por compañeros y para compañeros, por mutualistas y para los mutualistas, independientemente de las características propias que cada uno de nosotros tenemos, pero con un objetivo común: proteger a todos y cada uno de los mutualistas que, por convencimiento, quieren continuar siéndolo.

Podría parecer un guion de película, sin embargo, es un movimiento que dos colegas deciden emprender hace unos meses esperando el acogimiento de nuestros compañeros de modo que se convierta en la película más taquillera del momento. Un movimiento que surge de la indignación, de pensar que con la norma que se pretende aprobar por el Congreso se trata de silenciar a un grupo ruidoso de mutualistas que, por diversas razones, necesitan la aprobación de una pasarela al RETA. Sin embargo, no se escucha a esa mayoría silenciosa que durante años se ha preocupado diligentemente de procurarse una pensión de jubilación.

Con la simple lectura de la proposición de Ley registrada por el grupo parlamentario socialista podemos darnos cuenta de que se está tratando de legislar para la minoría, para un caso en concreto, y todos somos conscientes —pues tenemos ejemplos recientes— de lo que ocurre cuando se legisla de este modo. Además, se pasan por alto cuestiones de gran calado que, directamente, van a influir en nuestro sistema de pensiones a medio y largo plazo.

En lo que ahora nos interesa, se propone aprobar una pasarela voluntaria al RETA (a la cual no nos oponemos de plano) sin especificar cuáles van a ser ni las condiciones ni las repercusiones que lleve aparejada la misma para el resto de los mutualistas que decidan permanecer en el régimen de alternatividad. Por ello, una de nuestras principales reivindicaciones pasa por formar parte de las negociaciones sobre este extremo para poder defender tanto la voluntariedad de esta como los derechos de todos aquellos mutualistas que deseamos quedarnos en la mutualidad a fin de que la materialización de la referida pasarela no incida —o incida lo menos posible— en nosotros.

No obstante, lo más preocupante de la referida proposición de Ley es la pretensión de eliminar la alternatividad en el año 2027, de modo que los nuevos letrados que pretendan ejercer su actividad por cuenta propia deberán darse de alta, obligatoriamente, en el RETA. La opción del legislador, de nuevo, pretende solventar el problema de la sostenibilidad de las pensiones públicas a corto plazo.

No obstante, desde Mutualistas por el Futuro nos planteamos la siguiente duda: ¿alguien va a asegurar el pago de las pensiones de esos nuevos ejercientes? En un sistema tan envejecido como el español en el que contamos con una pirámide de población invertida, en una sociedad en la que la natalidad se encuentra en descenso, no creemos coherente acabar con el único sistema que puede garantizar que las nuevas personas que se incorporen al mercado laboral por cuenta propia puedan tener, a su edad de jubilación, la pensión que ellos mismos deseen. No se trata ya de proteger a las distintas mutualidades, se trata de preservar los derechos adquiridos en aras de que futuros compañeros puedan también ejercerlos en libertad.

Pero, además, ¿qué ocurre con todos aquellos profesionales que compaginan el ejercicio profesional por cuenta propia con otra actividad incluida en el régimen general de la Seguridad Social? No parece lógico obligar a esas personas a que se den de alta en el RETA, abonen la correspondiente cuota y, en el futuro, cobren una única pensión ya que una doble cotización en el sistema público no da derecho a percibir dos pensiones. Más coherente sería permitir que aquellos pudieran optar por darse de alta en su Mutualidad correspondiente, aportar lo que consideren oportuno en cada momento —respetando los mínimos establecidos legalmente— y, llegada la edad de jubilación, poder recibir dos pensiones de jubilación que materializasen el esfuerzo por ellos realizado.  

Como consecuencia de lo anterior, desde Mutualistas por el Futuro también reivindicamos la necesidad de mantener la alternatividad al RETA como sistema de previsión social más allá de 2027. No podemos permitir que se pretenda dilapidar un sistema basado en la libertad y en la responsabilidad individual que, durante años, ha funcionado correctamente permitiendo que miles de abogados hayan podido jubilarse. Además, parece que el legislador olvida las ventajas que ofrece, para el mutualista, estar bajo un régimen asegurador que trata las contingencias distintas de la jubilación como un seguro de riesgo.

Quizás el problema actual surge del desconocimiento de lo contratado por aquella minoría en la que conviven pluralidad de situaciones distintas pero que reclama de manera urgente la pasarela al RETA. Fuera como fuera, el pasado no puede poner en jaque el sistema de mutualismo tal y como lo hemos conocido hasta la fecha y pretenda el trasvase, al sistema público, de un fondo del que la mutualidad no puede disponer por ser la gestora del patrimonio de todos los mutualistas que la conformamos en proporción a lo aportado por cada uno. 

Por último, pero no menos importante, ¿por qué la proposición de Ley se olvida de los pasivos? Como es lógico, no sale rentable incorporar al sistema público y tener que hacerse cargo de las pensiones de aquellos compañeros pasivos que vienen cobrando la correspondiente pensión por parte de la Mutualidad. No obstante, ¿en qué situación se van a quedar ellos? La respuesta a la pregunta que se plantea es algo que desconocemos, sin embargo, tampoco a ellos vamos a darles la espalda.

Junto con estas reivindicaciones que, en el momento en el que estamos, podríamos considerarlas prioritarias, desde mutualistas por el futuro tenemos otra serie de peticiones para con el legislador que pasan por que la pasarela al RETA sea bidireccional, que se establezca un complemento a mínimos al que puedan optar los mutualistas alternativos en términos similares a lo ya previsto para los pensionistas de la Seguridad Social, así como una mejora en la previsión social. Del mismo modo, para con la mutualidad también exigimos una reforma en su gobernanza que se materialice en procesos más participativos y abiertos que los actuales.

No se trata de bandos ni de estar los unos contra los otros, todo lo contrario. Desde Mutualistas por el Futuro abogamos por el diálogo constructivo, aquel que permita que la solución que se adopte sea satisfactoria para todos. No obstante, creemos que es hora de dar voz a todos aquellos mutualistas convencidos que, durante muchos años, hemos permanecido en silencio, aportando nuestros ahorros a la entidad que creemos que mejor va a gestionar los mismos.

Ahora con las elecciones territoriales a la vuelta de la esquina, creemos que ha llegado el momento de movilizarnos y participar. El voto es la herramienta más poderosa que tenemos para exigir cambios reales y defender el modelo de mutualismo en el que creemos.

Queremos que esa mayoría silenciosa que durante años ha estado callada pero que, fruto de las situaciones acontecidas, ha alzado la voz ya no se calle.