JUC


Aunque llevo algunos meses soltando por ahí que ya llevo a mis espaldas 40 años de ejercicio profesional, es lo rigurosamente cierto que formalicé mi inscripción en el entonces Colegio de Abogados de Terrassa (Barcelona), el pasado 27 de diciembre de 1985, aunque llevaba ya unos meses haciendo mis primeros pinitos con el título de licenciado en derecho en el bolsillo, sin haberme colegiado aún.

Así que formalmente, mañana cumpliré ahora ya si, con todos los honores y consecuencias, mis 40 años de ejercicio ininterrumpido en la profesión de abogado. Abogado laboralista, para más señas.

Toca echar la vista atrás y hasta asustarse, incluso, del largo camino recorrido, que ha sido francamente denso y repleto de experiencias de todo tipo, pero, sobre todo, de vida, y ello hasta haber llegado al punto de casi no poder disociar una cosa de otra, o mejor, de no concebir la vida misma sin mi familia y mi profesión. No es que no me interesen otras cosas, que haberlas, hailas, pero estas dos, son las más relevantes y las que han dado mayor sentido a mi propia existencia.

No las he contado una por una, pero a día de hoy, habré cosechado algo más de unas 3.000 sentencias de todos los colores y procedentes de un auténtico mogollón de órganos jurisdiccionales de todas las jerarquías conocidas. He perdido, he ganado, he reído y he llorado ejerciendo. Pero creo haber contribuido a hacer realidad una de mis obsesiones: La de que todo el mundo, por el mero hecho de ostentar la condición de ser humano, tiene derecho a ser defendido. Nunca he distinguido entre credos políticos o religiosos, entre ricos o pobres, entre razas, nacionalidades… Simplemente, ha bastado que mi cliente haya sido un ser humano para atenderle y defenderle de la mejor manera que he podido.

Por ello, hoy me siento muy feliz de estar aún ahí y de tener la posibilidad de seguir estando un tiempecillo más, mientras siga medianamente lúcido y el cuerpo aguante.

Millones de gracias a todos los que habéis creído y confiado en mi a lo largo de todos estos años. Trataré de seguir siendo merecedor de esta confianza.