JUC


Desde hace muchos años, y no se si son casi todos los que llevo en el oficio, suelo empezar mis intervenciones en los juicios con esta frase: “… con la venia señoría…”. Hoy, ya no lo hacen muchos compañeros y no les voy a censurar por ello. A mí, me sigue gustando hacerlo. No hay ninguna obligación, ni ningún precepto legal que nos obligue a ello. Pero lo hago. Y lo hago por dos motivos fundamentales: Uno, porque me facilita empezar, arrancar. Es una manera más o menos florida de soltarle mi discurso al Juez, partiendo de una expresión agradable. Porque si, resulta que quiero agradar al Juez, porque quiero que me escuche y sobre todo, porque lo que voy a soltar, pretende beneficiar a mi cliente que es a quien defiendo. Y esto de defender, es sagrado. Es la esencia de nuestro oficio y nuestra función/misión profesional.

El otro motivo, es un poco más formal. La palabra venia viene a significar permiso. Y con esta expresión, trato de dejar sentado que estoy haciendo uso del permiso que me acaba de dar el Juez cuando dice aquello de “… la parte….., tiene la palabra…”. Cuando decimos lo de “con la venia”, estamos diciendo pues que hablo en uso del turno de palabra que me acaban de conceder. Porque resulta que en los juicios se supone que solo podemos hablar si el Juez así nos lo permite. En determinados momentos del juicio, el Juez nos tiene que dar la palabra obligatoriamente porque así lo establecen las normas del procedimiento. Pero en otros momentos, es el Juez el único que decide quien habla y quien no. Y así debe ser, porque si algo tiene de bueno un juicio, es que es uno de los pocos lugares del mundo en que las personas podemos hablar de forma ordenada para que los demás puedan escucharnos y lo más importante, entendernos. Y alguien tiene que hacer el papel de árbitro, distribuyendo los turnos de palabra y dándola o quitándola según cual sea el contenido del discurso de cada cual. Igual no es la mejor manera de hacer las cosas. Pero siempre será mejor esto, que resolver los problemas a tiros.

Como decía al principio, esto de la venia se oye cada vez menos. Pero mientras me quede resuello para ello, yo, por lo menos, lo seguiré diciendo. En cualquier caso, la verdad es que mola y eso también cuenta.