¿Hasta cuándo seguimos presenciando la violación del contrato social?
Las constituciones, los pactos jurados de la antigüedad, los antecedentes históricos remotos en el imaginario de los pueblos, desde que los romanos optaron por pagar por sal a los trabajadores y devino en la palabra "Salario" como la contraprestación por trabajar...
Hoy en Venezuela, un Gobierno no desea pagar por razones de posición política a las corporaciones como lo son las universidades públicas, les obliga a firmar un formato de certificación en donde deben reconocen a una persona para cumplir con el deber de pagar la jornada quincenal o semanal devengada, ganada porque ¡Les da la gana!.
Ya como abogado estoy cansado de mencionar artículos vulnerados, todos han sido violados por un régimen, en cada una de sus letras, resulta risible para ellos que aleguemos leyes pues en su cinismo y totalitarismo les importa poco y desgraciadamente del lado de nosotros, desde los dirigentes políticos hasta los sindicales esperan tras la vanguardia de la ciudadanía, de los medios, de la Iglesia, de los consejos, en fin, detrás de todos, a que tomen posición para después ellos protestar en baja voz por los maltratados derechos de los trabajadores.
Si amigos, son los mismos por los que votaron, no son otros; hemos sido culpables de todo esto, ahora pensamos y creemos en la ayuda humanitaria, en el capitán América, quizás porque la angelología no nos cumplió, que estos de carne y hueso o salidos de la pantalla resolverán el problema....
Mientras nuestros muchachos, inocentes e impetuosos reciben de carne de cañón los golpes, las balas o la cárcel, pero además le cerramos la educación, los graduados a los no graduados...Lo de la negativa a no pagar la quincena o la semana es una crónica de una muerte anunciada, es llegar a lo natural, a dejar sin la pobre remuneración a la gente de la Universidad. Ya nos quitaron los insumos, el funcionamiento, el equipamiento, nos robaron los cables los malandros, el comedor sufre literalmente a pan, las aguas negras son dueñas de las calles del campus con el hampa, pero ahora el epílogo es no pagar para que terminen de morirse de hambre los universitarios.
La Constitución, la Ley Orgánica del Trabajo, la LOPCYMAT, los reglamentos, es papel, simplemente papel para que en los organismos internacionales, multilaterales, pactantes, suscribientes, vengan algún día a inspeccionar, en un vuelo rápido por los tribunales, fiscalías e inspectorías, las cuales retocarán con una pinturita...Los derechos humanos, inalienables, progresivos, universales, esos que hablan que el trabajo es un hecho social, protegido, intangible, que todo hecho que atente contra él es nulo, que discrimine políticamente, entre otras condiciones, todo es canto hueco, burla y subterfugio amparado en el poder, en el grupo WhatsApp del ministerio o en la certificación...
Mientras todos agonizando, bueno, terminamos de agonizar porque la migaja ya ni siquiera la darán. Por eso no hablo de leyes, hablo de necesidades básicas, los leguleyismos se agotaron, los remitidos nadie los lee, la cola, la falta de internet, de papel periódico, de radio, la desinformación nos tornó ostracistas, nos doblaron la moral, los derechos naturales se secaron...!
Dr. David Rutman, Decano FCJP-UC
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