Como aquellos que hayan leído algún artículo o post mío saben, soy un gran cinéfilo y siempre que puedo utilizo referencias del mundo del celuloide para hablar de relaciones laborales (RRLL para l@s amig@s), igualdad y diversidad. Y si anteriormente había acudido a recursos como el “Show de Truman” o “Star wars”, hoy toca adentrarnos en unos de los mundos más fascinantes creados por uno de mis creadores predilectos, el gran Tim Burton (en este caso haciendo de productor en base a un pequeño texto suyo).
Y que mejor película para estas fechas que “Pesadilla antes de Navidad”, con uno de los personajes más emblemáticos de la historia del cine como protagonista; “Jack Skellington”, el “Rey Calabaza” de Halloween Town, un mundo mágico dedicado a la fiesta de Halloween.
“Atención Spoiler”:
Sin ánimo de revelar aspectos claves de la película (la cual recomiendo encarecidamente ver), pero para centrar el hilo argumental de mi artículo, tan sólo introducir 4 ideas sobre la sinopsis: Un día y por casualidad, Jack descubre la Ciudad de la Navidad y queda fascinando por la magia, la alegría y el color de ese nuevo lugar. Esa sensación se apodera tanto de él que, ni corto ni perezoso, decide secuestrar a Santa Claus y generar su propia versión de la festividad navideña bajo una perspectiva gótica. No obstante, los habitantes de la ciudad no acaban de entender lo que está pasando y la mezcla entre Navidad y Halloween provoca un auténtico y divertido caos. Y en esas situaciones, la muñeca de trapo “Sally” juega un papel fundamental como defensora de la razón y la conciencia y como contrapunto a un pueblo ensimismado por las decisiones de Jack.
Pero volvamos al artículo. Como indicaba al principio, ya estamos inmersos en la Navidad y, con ella, disfrutamos de una época que mezcla balances con buenos propósitos para el 2026. Y para los que nos dedicamos al mundo de las relaciones laborales, nos encontramos ante una encrucijada similar a la propiciada por el universo creado por Tim Burton y donde sus personajes han de jugar un papel fundamental.
De la simple lectura de artículos jurídicos, declaraciones políticas y normas presumiblemente venideras, este año 2026 se puede presentar como nuestra propia “Pesadilla después de Navidad” si no somos capaces de trazar un plan donde (i) mezclemos el impulso, la innovación y la ilusión de Jack, con (ii) la visión de Sally ayudando a gestionar el plan del rey para que no termine en desastre.
Y para cohesionar lo mejor de ambos personajes, deberemos demostrar que la verdadera inteligencia estratégica consiste en ser previsores, gestionar de una forma planificada y ordenada y tener la capacidad de “coser” los hilos (de diferentes formas, colores y tamaños) que formarán el ecosistema laboral del año 2026, para manejar adecuadamente los momentos en los que, como Jack, el modelo de gestión laboral se deje llevar por la novedad, pero sin control alguno.

Utilizando el simil de la pelicula Pesadilla antes de la Navidad de Tim Burton, Carles Frigola director de relaciones laborales de Air Europa, explica con ironia el panorama normativo y las nuevas obligaciones que tendrán las empresas en el 2026 (Fotogramas)
Entre los hilos más importantes que creo deberemos trabajar, encontramos retos tan complejos y sensibles en las empresas para este 2026 como:
- La IA y su impacto en el rediseño de las políticas de la gestión del trabajo, pues parece que esa herramienta (tan potente como, en ocasiones, peligrosa), ha venido para quedarse. Y no hay que rechazarla, hay que integrarla y saber gestionarla con inteligencia y supervisión.
- El aterrizaje definitivo en España de la Directiva Europea de Transparencia Salarial, que tiene como principal objetivo salvaguardar la igualdad retributiva y la transparencia salarial en todas las empresas del marco UE y, para lo cual, todas las empresas deberían estar haciendo ya sus deberes.
- La (posible) reducción de jornada y el indiscutible impacto que tendría en aquellos sectores y empresas que cuentan con una jornada anual superior, sobre todo si la norma no deja margen de acción temporal ni terreno de juego a la negociación colectiva.
- El registro salarial. Sin perjuicio de la falta de acuerdo en el seno del actual Gobierno y el retraso en su tramitación, la previsión es que se acabe aprobando un modelo diferente (no nuevo pues que nadie olvide que la obligación de registrar la jornada hace años que existe). Sus previsibles ejes principales serán el registro mediante medios digitales, la accesibilidad al mismo, un mayor detalle en el registro de la tipología de la realización de horas durante la jornada laboral y un endurecimiento en materia sancionadora en caso de incumplimiento. Y las empresas deben anticiparse y llegar con los deberes hechos.
- La gestión de la diversidad en todas sus acepciones. Aquí los departamentos de RRLL y diversidad debemos intentar gestionar desde la integración como valor añadido, evitando el choque cultural entre Halloween Town y la Navidad y convirtiendo nuestros modelos de gestión de personas en un modelo adaptable para atraer y fidelizar talento, para ser más productivos y para desterrar frases que hoy en día no tiene cabida, al estilo de “esto siempre se ha hecho así”.
- La creación, la modificación (a mayores) y la proliferación del disfrute de derechos que impactan en la gestión de las personas como las licencias y permisos, las reducciones de jornada, las concreciones horarias, los permisos parentales, los permisos por fuerza mayor, etc. Todo esto está muy bien, pero nadie cuestionará que este modelo tiene un evidente impacto en la gestión organizativa y productiva de las empresas (especialmente las PYMES) y también, y no me canso de repetirlo en todos los foros, en todas aquellas personas trabajadoras que no tienen posibilidad de acogerse a los mismos, pero ven aumentadas sus cargas de trabajo por el disfrute de otras personas.
- La gestión de la reforma de la incapacidad permanente y la esperada sentencia del Tribunal Supremo sobre los despidos en situación de incapacidad temporal.
- El impacto del absentismo en las empresas y, nuevamente, en el resto de las personas trabajadoras de las empresas. Y aquí no basta con demonizar esta problemática sin más, las empresas deben combinar estrategias de prevención y control, con políticas que fomenten un ambiente de trabajo saludable y motivador.
- La concienciación de la importancia del Compliance laboral en las políticas de gestión de personas. Concienciación que debe producirse tanto en las direcciones de las empresas, como en la representación sindical y en las personas trabajadoras, debiendo hacer un uso responsable de los canales dispuestos al efecto.
- La coronación definitiva de los departamentos de RRLL, pasando de ser simples departamentos reactivos y de consulta, a ser departamentos preventivos y fundamentales a la hora de tomar decisiones estratégicas que impacten en las personas. Y ello sustentado en un modelo que huya de la tradicional confrontación para potenciar el consenso y el entendimiento con los agentes sociales de las empresas.
- Adicionalmente deberemos tener muy presente el Plan Estratégico de la Inspección de Trabajo, donde sus ejes principales se concentrarán en los contratos temporales y formativos, el registro horario, el teletrabajo y la prevención de riesgos.
- Y por último pero tal vez lo más importante ante todo lo que nos viene por delante, la potenciación de los mecanismos de solución extrajudicial de conflictos como herramienta clave. ¿Serán estos los hilos con los que deberemos coser buena parte de las telas que conforman el modelo de gestión eficiente y exitoso de las relaciones laborales, la igualdad y diversidad? Yo apuesto que sí.
Al final de la película, Jack Skellington comprendió que no se trataba de secuestrar la Navidad para convertirla en algo que no era, sino de aprender de ella para mejorar su propio mundo. El horizonte de 2026 no debe ser una pesadilla sino una oportunidad para que los departamentos de Relaciones Laborales, Igualdad y Diversidad asuman un papel más determinante.
Prepárense para un viaje gótico por los retos que nos esperan porque, o aprendemos a coser bien los flecos, o el saco de Oogie Boogie nos estará esperando…y os dejo que indaguéis sobre este personaje de la película para no daros todo hecho
"¡Qué alegría! ¡Qué horror!"
Felices fiestas a todos los lectores
