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Los stickers personalizados de WhatsApp se han convertido en una de las formas más habituales de comunicación en redes sociales y mensajería instantánea. Son rápidos, divertidos y, en muchos casos, sirven para expresar emociones mejor que cualquier texto. Sin embargo, lo que para algunos es “una broma”, para otros puede convertirse en una situación incómoda, humillante o incluso dañina.

En Simó Abogados, como despacho especializado en Derecho Penal, recibimos cada vez más consultas relacionadas con este tipo de conflictos: personas que descubren que circulan stickers con su cara en grupos de amigos, de trabajo o incluso en redes sociales, sin haber dado su consentimiento.

Y la pregunta es clara: ¿puede tener consecuencias legales crear y difundir stickers con la imagen de otra persona sin permiso?

La respuesta es sí. Y en algunos casos, puede llegar a ser grave.

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